Idea que germina

Desde que comenzó su edificación –aquí lo dijimos hace tiempo–, el Tren Interoceánico será la obra más emblemática del presidente López Obrador, y no solo de México, sino que también el mundo la reconocerá por el gran tino y decisión que en su momento escogió el mandatario.

El Canal de Panamá vive una crisis por la sequía y por la falta de operación, que daba servicio a más del 5% del paso naviero del comercio mundial.

A esta crisis se suma el Canal de Suez, que por su localización geográfica se ve envuelto en problemas regionales de grupos extremistas y piratería, haciendo de esa ruta un viaje extremadamente peligroso.

Con esto, las navieras buscan rutas alternas que, además de largas, son mucho más costosas.

En el traslado marítimo de mercancías, la idea es concebida hace muchos años en México, con el proyecto del Istmo de Tehuantepec, desde la conquista hasta el presidente Díaz.

Y es López Obrador, que después de más de 100 años, retoma y mejora la idea y lo hace su propio proyecto, con el sello de seguir trasformando a México y poniéndolo a la vanguardia del comercio internacional.

El Tren Interoceánico no es cualquier cosa: conectará el puerto de Salina Cruz, Oaxaca, con el de Coatzacoalcos, Veracruz, lo que significará un ahorro de entre 10 y 18 días frente al Canal de Panamá.

¿Será capaz la oposición de reconocer este mega logro? Lo dudo, pues lo cierto es que solo se fijan en errores, muchos de ellos herencias de sus malas administraciones. Algunos son problemas que no solo vive México, sino también el mundo.

El futuro que viene a México es muy prometedor y nos irá colocando entre los 10 países con mejor economía del mundo.

Muchas reflexiones fueron las que llevaron al Presidente a iniciar la transformación, a tomar decisiones, y dentro de todo ello, no nos extrañemos que la próxima Presidenta, después de retomar la administración federal, vea la mutación de Morena, poniendo orden en ese partido hoy en el poder, para refrescarlo y colocarlo en un punto que cautive a los jóvenes, que en su mayoría sean público electoral.

No confundir con el hecho de que ese es el punto medular, es una parte de eso, porque para ella tan importante es el que vota, como los infantes, adultos mayores, personas con capacidades diferentes, pueblos indígenas y, en general, todo mexicano, migrante o ser humano.

Ella sabe bien –como madre– cómo criar, cómo educar, cómo ser buena hija. Y esos son valores que sin duda Claudia reflejará en la vida cotidiana y política del país.

Entre fe y esperanza, México recibe el año 2024, sin olvidar los retos y lo que nos espera como humanidad: agua, salud, campo, educación tecnológica, paz social, armonía y convivencia democrática, una gran reconciliación social para todo el país.

No olvidemos que el partido en el poder ya no es oposición y que ésta es necesaria para equilibrar los poderes, sin dejar de señalar que muchos opositores denostan por deporte.

Es un gran reto erradicar la corrupción…