Los husos horarios, se refieren a cada una de las 24 zonas horarias en que se divide la Tierra, justo el tiempo que le toma girar sobre su propio eje y que determina la hora de una zona geográfica a partir del meridiano de Greenwich, desde donde se deben sumar o restar horas, según corresponda.
En base a lo anterior, el meridiano de Greenwich fue adoptado como referencia para establecer el huso horario, esto en la Conferencia Internacional del Meridiano, celebrada en 1884 en Washington D.C. y representa el grado 0° de longitud de la Tierra, cuya línea imaginaria une los polos.
Sin lugar a dudas, el mundo mantiene diferencias abismales en cuanto a los horarios de cada región; insistimos, tengamos presente el movimiento rotatorio del globo terráqueo, por el cual, se llegan a diferencias de hasta 24 horas entre un punto y otro; a esto se le llama “la línea del tiempo” y dado eso, inclusive podemos referirnos al anecdótico escritor, dramaturgo y poeta francés, Julio Verne y su profunda influencia en el género literario de la ciencia ficción, en una de sus novelas, titulada “La vuelta al mundo en ochenta días”, ambientada en el Londres de 1872, donde sus protagonistas, el misterioso y solitario caballero inglés Phileas Fogg, su lacayo Passepartout y el detective Fix, se ven en envueltos en severos aprietos y aventuras para lograr regresar a Londres, lugar donde inicia su travesía.
Retomando el tema de los husos horarios, es claro y preciso que, dadas las condiciones de la tierra, en una mitad de la misma es de noche, cuando en la otra es de día. Durante el error que se mantuvo, cuando se creía que la tierra era plana, es comprensible que la hora fuese la misma para todos, pero de manera atinada se demostró su forma geoidal (al estar algo achatada por los polos) y así, hubo la necesidad, con elementales conocimientos científicos, de establecer diferentes husos horarios, lo cual es bastante claro y entendible; desde entonces nadie discute que mientras en Europa son las 12:00 del día, en México sean las 5:00 de la mañana; tengamos presente al Rey Carlos V, quien decía “En mis dominios nunca se oculta el sol”, al poseer territorios a lo largo y ancho del mundo, por lo que, cuando en uno de sus reinados anochecía, en otro iba amaneciendo.
Diversidad de países, sobre todo aquellos de gran extensión, acostumbraron a que, aunque sean parte de la misma nación, dependiendo la zona geográfica en que se ubiquen, la hora cambia; otro claro ejemplo es que, cuando en Nueva York son las 10:00 de la mañana, en Los Ángeles, dan las 07:00.
En referencia a este renglón, en México, pronto los caprichos de clásicos gobernantes, en especial uno al que apodamos “El Gringuito”, sin más, puso su visión hacia los norteamericanos, ya que, como bien se entiende el sobrenombre, él se siente estadounidense, inclusive en la actualidad radica en el país vecino y allá se desarrolla, porque siempre tubo amor por ese lugar, pero cual colonizador, durante su mandato, nos hizo una gran travesura, es así como la madrugada del domingo 7 de abril de 1996, por decreto del entonces Presidente, Ernesto Zedillo Ponce de León, se estableció el horario de verano, que consiste en adelantar el reloj una o dos horas, los meses de mayor insolación, de abril a octubre, periodo que cubre parte de la primavera, todo el verano y parte del otoño; este embrollo lo hizo para imitar a quienes él considera sus congéneres. Desde entonces, le debemos al “Gringuito”, el drama que por su capricho llegó a afectar todo nuestro sistema de vida, pero como todo en esta vida es efímero, la influencia del “Gringuito”, quien por cierto, ya debió alcanzar la ciudadanía, como corresponde a las ambiciones de quien tanto daño le hizo a nuestro país, se acabó; él desde luego seguirá gozando los cambios de horario en Estados Unidos, pero enhorabuena, a partir de este próximo domingo 30 de octubre, los órganos legislativos, han promovido y aprobado que en todo México se establezca un solo horario, con excepción de algunos municipio en la frontera norte, que debido a las actividades en común que mantienen con los Estados Unidos, seguirán usando el horario de verano.








