La juventud se convierte en clase ideológica. Christian Vogt
Hoy se dan relaciones sociales y humanas diferentes a las del pasado reciente, después de más de ochenta años de hegemonía entre dos partidos políticos, contrapuestos por cierto en sus estatutos, pero hasta aliados para esa búsqueda frenética del poder por el poder mismo.
Hemos perdido la capacidad de asombro, solemos mencionar en más de una ocasión ante el respetable, ahora lo volvemos a repetir, porque la ideología ya no es parte del paquete de formación como en los años setentas, después de la gran tragedia de 1968 con estudiantes a manos de un gobierno represor.
Existen y subsisten una serie de teorías sobre el interés del objetivo central, lo constataría con la doctrina de esos grandes genios del capitalismo, Marx y Engels, lecturas casi obligatorias en la formación de las juventudes pensantes del siglo pasado.
Las calles de la Ciudad de México, ha sido elegido por esa concentración de las instituciones del gobierno federal en su territorio, para las manifestaciones de todo tipo, cualquier día de la semana y a todas horas; es un atentado al libre tránsito, y ahora se permite hasta los destrozos sin fincamiento de responsabilidades, o detenciones unas horas para salir con una pequeña multa.
El comercio es de los más afectados, trabajadores de todos los estratos sociales, donde el Sistema de Transporte Colectivo METRO, no es ya suficiente para los millones de habitantes que somos parte del epicentro de la protesta y el chantaje, agregaría, de cualquier inconformidad, hasta por un pleito entre particulares.
No nos sorprende en todo caso, la medición que se ha hecho de las últimas manifestaciones en contra del gobierno de la Cuarta Transformación, donde el lema hoy es la construcción de un segundo piso. Aquí hago un paréntesis para ese otro segundo piso del periférico, en tiempos de López Obrador como Jefe de Gobierno de la CDMX, sin él sería un caos la capital de país.
La denominada “Generación Z” alborotó por decirlo de alguna manera, a los radicales de MORENA, por ello la medición de fuerzas discordantes que observamos este último sábado, Claudia Sheinbaum festeja los siete años de un nuevo gobierno, basado en la atención a las causas, pobreza, marginación; pero además consolidación de los factores de riesgo, y tener el control de un solo lado.
Está presente no la sombra del expresidente, continúan coreando su nombre, pancartas, mantas, camisetas y gorras, entre otros objetos, son vistos como si todavía fuera el inquilino de Palacio Nacional y está distante de ello; pero no de los acontecimientos recientes en los cambios para con la Fiscalía General de la República, un secreto a voces innegable que fue quien dio la instrucción a su paisano, líder del morenismo en el Senado.
Decenas de miles de personas abarrotaron el Zócalo capitalino una vez más, un sábado de fiesta morenista, con un recuento donde debemos ser cautos, porque hay rubros por atender y no ser parte del jolgorio sin medir los alcances de la realidad.
ENTRE LÍNEAS
Sorteo mundialista todo un éxito, México en el grupo más débil o a modo para pasar al menos a la segunda ronda; otra vez juegan con la esperanza amada.










