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Una “fiesta de diálogos y sonoridades” muestra y enaltece las danzas indígenas bolivianas

Las zampoñas, los pinquillos y los tambores retumban para enaltecer y preservar la música y las danzas de pueblos indígenas en una “fiesta de diálogos de sonoridades” en el Museo Nacional de Etnografía y Folklore (Musef) en Bolivia.

“Sonidos, música y espacio” fue la temática de la 37 Reunión Anual de Etnografía (RAE) en el Musef, en la ciudad de La Paz, en la que una docena de pueblos indígenas de distintas partes de Bolivia mostraron su música y sus danzas tradicionales para que no queden en el olvido.

“Estamos viendo el diálogo de las sonoridades que los propios pueblos están viniendo a ejecutar, nunca antes visto en un lugar urbano como La Paz. Para nosotros estas conectividades son bien importantes para comprender esa diversidad”, señaló a EFE la directora del Musef, Elvira Espejo.

Añadió que las sonoridades de los pueblos indígenas es “como escuchar el pulmón de los alientos”, ya que “convoca a entender las raíces” que vienen de elementos como el viento, el agua que “conversan” con los instrumentos.

Es el caso de la comunidad de Potolo, en el departamento de Chuquisaca, que presentó la danza de la “Liberia”, en la que al son de pinquillos, un instrumento de viento, y el tambor, unos hombres hacen un paso lento y agachado que representa “la lucha por la libertad en un tiempo de sometimiento” y que demuestra su tristeza.

Uno de los bailarines, que solo se identificó como Trifón, dijo a EFE que este baile está “en peligro de extinción” porque a los más jóvenes ya no les interesa, por lo que esta muestra en el Musef puede ayudar a rescatar una danza tradicional para que no quede en el olvido.

Este baile cuenta con una peculiar vestimenta de colores y unas partes plateadas que emulan la coraza de la armadura que utilizaron los españoles en la colonización, los bailarines también cargan unas alas grandes de mariposa, una “espada” y cascabeles en los pies.

Otra de las danzas que cautivó al público fue el “Wititi de San Martín de Iquiaca”, del departamento de La Paz, en la que uno de sus principales personajes son las “señoritas”, que son unos hombres que llevan puesto unas 15 polleras, faldas plisadas que usan las mujeres indígenas, de color blanco para representar “la flor de la papa”.

Mario Laura, uno de los bailarines, explicó a EFE que esta es una danza que se hace “en tiempo de sembradío”, en la que también está otro personaje, el Wititi, que viste de rojo y lleva una soga en la mano, y todos bailan al son de la huancara, una especie de tambor, y los pinquillos, parecidas a unas flautas.

Desde el Chaco Chuquisaqueño se presentó el “Arete Guazu”, que es una “fiesta grande” en la que las mujeres hacen una ronda bailando y los músicos acompañan con tonadas alegres tocando la tamborita, el bombo y flautas hechas de caña.

Este baile es “el agradecimiento a la Madre Tierra a la producción de maíz, zapallo y también es el agradecimiento de la producción de frutas silvestres”, contó a EFE el músico Moisés Aparicio.

Al igual que los demás músicos y bailarines, Aparicio dijo sentirse orgulloso de poder mostrar esta danza que se “está desvaneciendo” y espera que en el resto de Bolivia conozcan su “cultura con identidad” y no ser “un pueblo olvidado”.

La tropa de Sikuris de Italaque, en el departamento de La Paz, contagiaron el misticismo de los bombos y las zampoñas, que invita a bailar esta melodía alegre.

Asimismo, en la muestra estuvo la danza de “Las tijeras” que es del Perú, en la que al son del arpa y el violín los danzarines hacen sonar las tijeras en medio de pasos y saltos complejos.

En el marco de la RAE también se presentaron unas 130 ponencias alrededor de la música y las danzas, al igual que una exposición de unos 200 instrumentos que hay alrededor del país. EFE

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