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Un nuevo método permite acabar con algunos de los PFAS más persistentes

Los PFAS son un grupo de productos químicos muy usados y de difícil eliminación, aunque un nuevo enfoque, con reactivos baratos y comunes, se presenta como prometedor para degradar a baja temperatura algunos de estos contaminantes nocivos.

Las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoradas (PFAS), a menudo llamadas compuestos químicos permanentes debido a su estabilidad química y su omnipresencia en el medioambiente, son una clase de miles de productos químicos ampliamente utilizados.

La exposición crónica, incluso a niveles bajos, a estas sustancias está asociada a efectos para la salud, como enfermedad tiroidea, daños en el hígado y varios tipos de cáncer.

Los enlaces carbono-flúor que componen estas moléculas son notablemente fuertes, lo que hace que la degradación de los PFAS sea todo un reto para el que se usan tratamientos agresivos, de alto consumo energético y costosos, como la incineración hasta 400 grados.

Un equipo encabezado por la Universidad del Noroeste (Estados Unidos) presenta hoy en Science un enfoque novedoso y de bajo consumo energético para degradar dos tipos de PFAS, los PFCA y los PFECA, usando una vía de defluoración mediada por hidróxido de sodio.

Utilizando bajas temperaturas y reactivos baratos y comunes, el equipo logró que esas dos principales clases de compuestos PFAS se desintegren, dejando solo productos finales benignos.

Según los resultados, un tipo de PFECA se degrada completamente con más del 90 % de defluoración y una formación mínima de subproductos de fluorocarbono a temperaturas relativamente suaves.

Los PFAS se usan desde hace 70 años como agentes antiadherentes e impermeabilizantes en, por ejemplo, utensilios de cocina, cosméticos resistentes al agua, espumas contra incendios o productos resistentes a la grasa y el aceite.

El director del estudio, William Dichtel, señaló que los PFAS se han convertido en un “problema social de primer orden”, pues incluso “una cantidad mínima” provoca efectos negativos en la salud, y no se descomponen.

Sin embargo, la técnica presentada por su equipo ha encontrado “un talón de Aquiles” que puede ser una solución para eliminar estas sustancias.

El equipo prevé ahora probar la eficacia de su estrategia en otros tipos de PFAS, pues en esta ocasión se han centrado en algunas de las mayores clases de estas sustancias que incluyen muchas de las que más les preocupan.

Dichtel destacó que hay otros tipos que “no tienen el mismo talón de Aquiles, pero cada uno tendrá su propia debilidad. Si podemos identificarla, entonces sabemos cómo activarla para destruirlo”, concluyó.

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