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“Ucrania es actualmente el campo minado más grande del mundo”

EFE/EPA/SERGEY KOZLOV 45342
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La mañana del 24 de febrero de 2022 todos los medios globales dieron la noticia de la invasión rusa sobre el territorio de Ucrania; en tal contexto, han pasado dos años de presiones y ataques tecnológicos sorprendentes, pero el conflicto, lejos de terminar, ha iniciado un nuevo periodo de ataques sangrientos.

Entre las tácticas usadas por el Kremlin, el llenar de minas alrededor de 150 mil kilómetros cuadrados del territorio están causando grandes daños entre los ucranianos, porque dicho espacio cubierto comprende el 40 por ciento total de la superficie terrestre total de su país.

Este es un problema del que no se habla mucho en la OTAN, pero los funcionarios ucranianos han considerado como uno de los mayores problemas; al respecto, el mes pasado, el Primer ministro de Ucrania, Denys Shmyhal, declaró a la agencia surcoreana de noticias Yonhap: “Ucrania es actualmente el campo minado más grande del mundo”.

Asimismo, al ser consultado respecto al nivel de los problemas generados, el Primer Ministro ucraniano agregó: “No sólo dificulta los viajes de la gente, sino que también provoca importantes perturbaciones en la agricultura, que es una de nuestras principales industrias”.

Además, el Viceministro de Finanzas de Ucrania, Ihor Bezkaravainyi, precisó a la revista estadounidense especializada Wired que “el veinte por ciento de todo el territorio es peligroso, incluso, en este momento estamos hablando de 150 mil kilómetros cuadrados –donde la superficie total, incluida el agua plagada de minas navales, es de casi 175 mil km²–”.

MÁS MINAS Y CONTAMINACIÓN

Los expertos precisan que el problema de las minas terrestres no es un caso nuevo; al contrario, en 2014, cuando Rusia invadió por primera vez Ucrania dejó varias diseminadas, lo que produjo un saldo, según data de Naciones Unidas –analizado desde la fecha de invasión hasta 2021–, de 312 muertos.

Asimismo, la organización global revela que, en los dos años del conflicto iniciado en febrero de 2022, se han registrado alrededor de 269 víctimas civiles, incluyendo 14 niños; cabe resaltar que estas cifras son las registradas dentro del territorio que ha recuperado Ucrania, pero, en las regiones ocupadas por Rusia, se presume que habrán perecido más de un centenar de ucranianos.

Para diversos expertos, la dificultad de realizar estudios precisos –porque la guerra se mantiene en curso– se suma a la complicación de que la concentración de municiones está generando una mayor contaminación ambiental que la registrada en otros países minados como Afganistán y Siria.

Al respecto, la organización internacional sin fines de lucro que limpia minas terrestres, HALO Trust, ha ubicado dos mil 300 incidentes con artefactos explosivos en Ucrania a través de la utilización de código abierto, lo que representa un panorama muy complicado para el Viceministro Ihor Bezkaravainyi, quien es el responsable gubernamental de coordinar la limpieza de las minas detrás del frente, devolver sus propiedades a los ucranianos y restablecer las tierras agrícolas dañadas.

Cabe destacar que Bezkaravainyi es un veterano de la guerra que, en el este de Ucrania, perdió una pierna al estallarle una mina antitanque en 2016 y, actualmente, considera que su país “parece la zona rebelde de Francia después de la Primera Guerra Mundial”, en referencia a las zonas colindantes con Bélgica y Alemania donde existen hasta hoy miles de minas escondidas.

BALANCES

Según los cálculos del diario estadounidense The New York Times, actualmente Rusia controla el 18 por ciento de Ucrania, los salarios en el interior del país han aumentado por el envío de tropas al frente de batalla y el PIB ha crecido debido al estímulo del gasto militar; asimismo, las sanciones internacionales fueron superadas gracias al comercio que mantiene con India, Turquía y China; y que, en una encuesta local realizada el mes pasado, el 71 por ciento de los habitantes consideraron que el país estaba en la dirección correcta.

Respecto a las acciones militares, el Kremlin ha desplegado minas antivehículos pesados y antipersonales antiguas y sofisticadas como las antitanque PTKM-1R que explota sólo cuando detecta una determinada señal sísmica; también, ha utilizado la avanzadísima PFM-1 –también conocida como “mina mariposa”– que puede esparcirse en grandes cantidades desde el aire, siendo imposibles de rastrear y que, al ser hechas de plástico colorido, pueden ser confundidas con juguetes por los niños.

Además, los militares rusos han poblado sobre el territorio contrario municiones sin detonar y “dispositivos explosivos improvisados y trampas explosivas”, como se puede leer en el borrador del plan de Kiev para descontaminar el país, preparado a finales del año pasado y revelado por el medio especializado Wired.

Cabe resaltar que el problema es grave para los especialistas, porque el gobierno ucraniano no cuenta con un plan nacional de abordaje, solo se han realizado acciones coordinadas entre el ejército, las ONG, un pequeño número de empresas privadas de remoción de minas y una pequeña red de autoridades gubernamentales.

No obstante, algunas personalidades consideran que Ucrania va ganado la guerra, como Rajan Menon, Director del Programa de Estrategia en Defense Priorities –una fundación sin fines de lucro de expertos de política exterior con sede en Washington– quien escribió en su ensayo de opinión titulado “Putin ya perdió” y publicado por The New York Times, lo siguiente: “Si la finalidad fundamental de la guerra de Putin era mantener a Ucrania dentro de la órbita –política, cultural y económica– de Rusia, ha conseguido el efecto contrario”.

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