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Ucrania cambia de estrategia y golpea a Rusia donde más le duele

EFE/EPA/RUSSIAN DEFENCE MINISTRY PRESS SERVICE
EFE/EPA/RUSSIAN DEFENCE MINISTRY PRESS SERVICE

El conflicto entre Rusia y Ucrania está enseñando al mundo que la tecnología está influyendo en las formas de vida a un punto tan agudo que incluso los episodios luctuosos y trágicos, como son las guerras, están cambiando en su esencia.

La guerra terrestre, llena de matanzas visibles, abarca una línea de frentes de ataque de alrededor de mil 300 kilómetros, pero ambos ejércitos parecen haber llegado a un punto muerto; sin embargo, Ucrania ha cambiado de estrategia y está utilizando drones kamikazes, misiles e incursiones de sabotaje que parecen estar afectando realmente al Kremlin.

Prueba de ello, ha sido el ataque ucraniano con drones sobre la refinería de petróleo y de gas, que también contiene una terminal de exportación de petróleo en Ust-Luga, cerca de San Petersburgo, donde el efecto ha perjudicado la capacidad rusa de producir y exportar nafta, combustible para aviones y gasóleo, y exportar Gas Natural Licuado (GNL).

Diversos especialistas consideran que, debido al ataque, la refinería no podrá recuperar su ritmo en muchos meses; asimismo, algunos se animaron a indicar que “estos drones han demostrado tener más éxito que los esfuerzos fallidos de Occidente para limitar los precios y embargar las exportaciones rusas”.

Respecto a esta guerra tecnológica, Ucrania no es la única que cuenta y efectúa diversas embestidas; pero sí tiene una ventaja que es su sofisticada industria de drones, la que está organizada por empresas privadas y es impulsada por un sistema altamente eficiente de financiación estatal.

“NUESTROS DRONES SON LOS MEJORES DEL MUNDO”

En lo referente al desarrollo de la industria de drones, Hanna Hvozdiar, viceministra de industrias estratégicas de Ucrania, declaró al diario inglés The Guardian: “El desarrollo de los drones ucranianos avanza rápidamente. Nuestros drones son los mejores del mundo en este momento. Hay una gran diferencia entre los presupuestos que tienen los rusos y los ucranianos, por lo que para tener éxito necesitamos innovaciones y tecnología. Ahí es donde somos realmente fuertes”.

Cae resaltar que el ataque de Ucrania a Ust-Luga no es el primero, pero sí el –económicamente– más devastador hasta la fecha; sin embargo, en las últimas semanas sus ataques también han destruido dos costosos aviones de vigilancia en Smolensk y Oryol; además hicieron estallar una planta de propulsores explosivos en Tambov.

Asimismo, lograron atacar una planta militar que fabricaba misiles Pantsir en Tula y provocaron un incendio masivo en un depósito de petróleo en la región de Bryansk –donde supuestamente se destruyeron más de 3 mil 100 toneladas de petróleo–; también, reportaron que –luego de Navidad– en una incursión de la fuerza aérea aniquilaron el gran buque de desembarco Novocherkassk que se encontraba en su atracadero en Crimea.

No obstante, en las mismas fechas, Rusia realizó una serie de bombardeos atacando objetivos aleatorios ubicados en el centro de Kiev, Kharkiv y Odessa, utilizando drones suicidas Shahed y misiles de crucero en masa de fabricación iraní.

CAPACIDAD VS PRESERVACIÓN

Si bien Ucrania tiene gran capacidad de fabricación de drones altamente tecnológicos, Rusia cuenta con una industria electrónica militar grande y sofisticada; prueba de ello, se pudo observar el 18 de enero cuando un gran número de barcos y aviones perdieron su navegación por satélite GPS durante hasta seis horas alrededor del sur del mar Báltico.

El motivo fue que los militares del Kremlin se encontraban probando un nuevo y poderoso aparato de interferencia de señales ubicado en el enclave de Kaliningrado con un alcance de más de 97 kilómetros; no obstante, el gobierno de Putin no puede proteger cada oleoducto, fábrica y puente que posee, debido a su inmensidad geográfica y a su infraestructura dispersa.

Asimismo, la estrategia rusa es preservar sus capacidades para exportar petróleo y GNL, ello le ha permitido romper las sanciones de Occidente y proteger su economía ante los efectos de la guerra; es decir, su infraestructura de hidrocarburos es el sustento económico de la maquinaria de guerra de Putin.

Por ello, aunque la guerra consuma cerca del 40 por ciento del gasto estatal del Kremlin, los ingresos por el petróleo y el gas les permiten no verse afectados; especialmente, porque actualmente los precios se han disparado gracias a las tensiones en el Medio Oriente y los ataques hutíes a los petroleros en el Mar Rojo.

“Son los ataques profundos a infraestructuras vitales los que realmente dañarán a Rusia, no la interminable picadora de carne en la línea de control que simplemente mata a rusos a quienes Putin y la mayoría de su pueblo consideran carne de cañón”, puntualizó Owen Matthews, autor del libro “Extralimitación: La historia interna de la guerra de Putin contra Ucrania”, en el diario inglés The Spectator.

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