La declamación de triunfos anticipados y amenazas constantes ha sido parte del estilo del segundo mandato del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que, en ciertos momentos, ha cosechado triunfos en política exterior al demostrar fuerza y colocar nuevamente a su país como un oponente y socio comercial estratégico; pero, el caso de Irán viene convirtiéndose en su talón de Aquiles.
En tal sentido, la guerra que inició contra el país de Oriente Medio se sostuvo como una acción conjunta con Israel ante la amenaza inminente de un régimen que preparaba una bomba nuclear para amenazar con “destruir el mundo y continuar alimentando sus tentáculos terroristas en todo el orbe”.
Ante ello, diversos funcionarios estadounidenses e israelís declararon en los medios que el conflicto en Gaza contra Hámas y los ataques sobre diversos grupos armados que se mantenían en lucha “financiados por el dinero del gobierno de los ayatolás” eran el eje a trabajar; por ello, Trump anunció que destruiría rápidamente al financista y, con ello, lograría “erradicar el terror de la región”.
Sin embargo, la guerra contra Irán inició el 28 de febrero de 2026, y lejos de haber sido una victoria táctica y militar por parte de Washington y de Tel Aviv, viene siendo una constante que se va agravando a cada momento; cabe destacar que el cierre del estrecho de Ormuz continúa manteniendo en estado de alarma al mundo económico.
APLAZAMIENTOS
Trump ha amenazado a Irán con mandarlo “a la edad de piedra”; pero su armada no ha podido erosionar el poderío geográfico del país de Oriente Medio que, históricamente, controla la zona; en tal sentido, las facciones críticas han indicado que “el hecho de ir a la guerra ha sido un completo fracaso” –opinión que, recientemente, ha deslizado el canciller alemán Friedrich Merz, seguido de otros líderes europeos–.
No obstante, la narrativa dubitativa de la amenaza inminente se ha agudizado en estas últimas semanas porque Trump retrasó en tres ocasiones la avanzada que asegura acabará con Irán; y, argumentando declaró: “El Emir de Qatar, Tamim bin Hamad Al Thani, el Príncipe Heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman Al Saud, y el Presidente de los Emiratos Árabes Unidos, Mohamed bin Zayed Al Nahyan, me han pedido que pospongamos nuestro planeado ataque militar contra la República Islámica de Irán, programado para mañana, ya que se están llevando a cabo negociaciones serias y, en su opinión, como Grandes Líderes y Aliados, se llegará a un acuerdo que será muy aceptable para los Estados Unidos de América, así como para todos los países de Oriente Medio y más allá”.
Sin embargo, el tono hostil del líder de la Casa Blanca se ha mantenido al afirmar que su armada debe estar preparada “para lanzar un ataque a gran escala contra Irán, en cualquier momento, en caso de que no se alcanzara un acuerdo aceptable”; por su parte, el general iraní Abdolrahim Mousavi Abdollahi, comandante del Cuartel General Central de Khatam al-Anbiya, respondió: “Irán está más preparado y es más poderoso que nunca”; incluso, añadió que respondería a un nuevo ataque “rápida, decisiva y con una fuerza abrumadora”.
Aunque las acciones del Pentágono aún no han conseguido que Irán abandone su programa nuclear ni el desarrollo de misiles balísticos, ni a cesar su apoyo a sus aliados en la región, incluidos los de Gaza, Irak, Líbano y Yemen, el gobierno estadounidense ratificó las palabras de su mandatario; por ello, la portavoz de la Casa Blanca, Olivia Wales, a través de un comunicado, manifestó: “El presidente Trump tiene todas las de ganar y, con prudencia, mantiene todas las opciones abiertas para garantizar que Irán nunca pueda tener un arma nuclear”.
DENTRO DE IRÁN Y DE ESTADOS UNIDOS
Hasta el cierre de esta edición, los aliados del Golfo se mantienen buscando un acuerdo que permita la apertura del Estrecho de Ormuz y evite que otros países de la región –afines a Estados Unidos– sufran con los ataques iranís; asimismo, diversos analistas han considerado que los anuncios de que la armada de Irán está casi derrotada son falsos, porque se ha rearmado rápidamente y esta sería la razón del titubeo de Trump.
No obstante, la visión occidental en repetidas ocasiones no ha tomado en cuenta que el sacrificio es un valor implícito para el ciudadano iraní, quien daría su vida solo porque su patria continúe en pie; por ello, a pesar de las constantes bajas de la mayoría de los altos mandos militares, de la ruina de su armada marina, del desplome de una economía que viene provocando despidos masivos, cierres de empresas, una inflación descontrolada y más, la población continúa enrolándose en el Ejército.
Al respecto, según funcionarios gubernamentales, más de 30 millones de personas en Irán –país con una población de unos 90 millones– se han ofrecido como voluntarias, a través de un formulario en línea o en reuniones públicas, para dar su vida por la teocracia iraní; aunque no puede confirmarse esta cifra, la televisión estatal ha emitido imágenes de cientos de integrantes de Guardia Revolucionaria iraní con fusiles –incluyendo niños– mostrándose en público por las calles de Teherán.
Por ello, cabe destacar que, durante meses, el gobierno ha difundido cientos de mensajes de texto con llamamientos a unirse a la “Janfada”, o “los que sacrifican sus vidas”; propaganda replicada en la televisión estatal, donde incluso grupos radicales pidieron a las familias que cuenten con niños de 12 años a la Guardia Revolucionaria para trabajar en los puestos de control –Amnistía Internacional denunció este hecho como un crimen de guerra–.
Ante ello, la premio Nobel de la Paz iraní, Shirin Ebadi, criticó las exhibiciones públicas de armas, especialmente las imágenes de niños pequeños manejando fusiles de asalto; en tal sentido, declaró: “Escenas como estas recuerdan al secuestro y armamento de niños por parte de grupos como Boko Haram en Nigeria y las milicias en Sudán y el Congo”; no obstante, mientras ello ocurre en Irán, en Estados Unidos, Trump viene enfrentando una creciente impopularidad en diversos flacos; y, que, en el caso específico del conflicto, ha sido reflejada a través de la reciente encuesta elaborada por The New York Times /Siena, donde solo el 30 por ciento de los estadounidenses aprobó la decisión de ir a la guerra con Irán, mientras que el 64 por ciento la desaprobó.
RECUADRO SUPERIOR
“IRÁN ESTÁ MÁS PREPARADO Y ES MÁS PODEROSO QUE NUNCA”
El general iraní Abdolrahim Mousavi Abdollahi, comandante del Cuartel General Central de Khatam al-Anbiya, respondió a las amenazas de Donald Trump: “Irán está más preparado y es más poderoso que nunca”; incluso, añadió que respondería a un nuevo ataque “rápida, decisiva y con una fuerza abrumadora”.











