Trump podría darle la vuelta a Biden

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“Esto no se acaba, hasta que se acaba”, solía decir el beisbolista Yogi Berra, y esto es justamente lo que se está viviendo en Estados Unidos tras las cerradas elecciones para elegir Presidente.

Pese a que los medios ya dieron por ganador a Joe Biden, el conteo aún no finaliza y las impugnaciones vendrán por parte de Donald Trump y su equipo legal, pues reclaman que hubo fraude.

El todavía Presidente de Estados Unidos no reconoce la presunta victoria de Joe Biden y así lo ha manifestado. De hecho, su secretario de Estado, Mike Pompeo, fue más allá, y declaró hoy martes que se contarán todos los votos, y así, presumió, se demostrará que Trump ganó la elección, la más reñida y copiosa en la historia de Estados Unidos.

El hombre más importante en el todavía gabinete del republicano, en una conferencia de prensa, no se anduvo por las ramas y aseguró que “el mundo está mirando lo que sucede… y habrá una transición fluida a un segundo período de Trump”.

Pompeo afirmó, de manera tajante, que Donald Trump comenzará el próximo período presidencial, en enero de 2021. Ello, ante una pregunta, en el sentido de si el departamento de Estado se estaba preparando para iniciar contactos con el equipo del presidente electo Joe Biden.

El secretario de Estado apostilló: “Estamos listos. El mundo está mirando lo que sucede. Estamos contando todos los votos. Hay un proceso y la Constitución lo detalla de manera bastante clara. El mundo debería tener la confianza de que se realizará la transición necesaria para asegurar que el departamento de estado continúe siendo funcional y exitoso como lo es hoy a partir del 20 de enero, un minuto después del mediodía”.

Y en ese tenor, la voz de Mike Pompeo se suma a la de otros líderes del Partido Republicano, quienes, al igual que Trump, no reconocen el resultado de las elecciones del pasado martes 3 de noviembre, cuando los medios proyectaron el sábado 7, el triunfo del republicano Biden.

Donald Trump, hasta estos momentos, se niega a conceder la victoria presidencial a Joe Biden, pues cuestiona y afirma que el proceso electoral estuvo empañado por la realización de millones de votos ilegales, y se prepara para dar una ofensiva por la vía legal, que podría llegar hasta la Corte Suprema.

En apoyo al presidente de Estados Unidos, se han manifestado también los influyentes senadores republicanos Lindsey Graham, Marco Rubio, y el jefe de la bancada mayoritaria, Mitch McConnell.

Este último, en la Cámara Alta, aseguró que Trump está “100% dentro de su derecho” a cuestionar los resultados de las elecciones y puede –de esta manera– considerar distintas opciones legales.

Mitch McConnell precisó que “si esta vez se hubiera producido una irregularidad de una magnitud que afectara el resultado, entonces todos los estadounidenses deberían desear que éstas sean expuestas… Si los demócratas se sienten confiados en que esto no ha ocurrido, entonces no tienen ninguna razón para temer un escrutinio adicional”.

Trump, a través de su cuenta de Twitter, anotó hoy 10 de noviembre: “ESTAMOS HACIENDO GRANDES PROGRESOS. LOS RESULTADOS COMIENZAN A LLEGAR EN LA PRÓXIMA SEMANA”. “NOSOTROS GANAREMOS”.

ASÍ TRUMP LE DARÍA LA VUELTA A BIDEN

Estos tuits del primer mandatario de EE. UU. se dan tras las declaraciones de William Barr, fiscal general de Estados Unidos, en el sentido de que instruyera este lunes a todos sus subordinados a que investiguen presuntas irregularidades en las elecciones presidenciales antes de que los resultados sean definitivos.

En un memorando a sus fiscales, Barr anotó: “Autorizo a investigar denuncias sustanciales de irregularidades en el voto o en la tabulación del voto antes de la certificación de las elecciones en sus jurisdicciones en ciertos casos, como ya he hecho yo en instancias específicas”.

El mismo fiscal general, apuntó: “Dichas investigaciones y revisiones pueden realizarse si existen denuncias claras y aparentemente creíbles de irregularidades que, de ser ciertas, podrían potencialmente afectar el resultado de una elección federal en un estado concreto”.

Del mismo modo, William Barr dio instrucciones a sus fiscales para que descarten denuncias de casos que, de ser verídicos, no afectarían al resultado final, ya que estos pueden retomarse una vez certificados los resultados.

El fiscal general externó su preocupación por los protocolos existentes en el Departamento para una investigación de este tipo, que señalan específicamente que no deben activarse hasta que los resultados son oficiales.

William Barr discurrió estos protocolos, cuyo objetivo es que sean los estados y no el Gobierno federal quién decida las elecciones, “pasivos y demorados”, y dijo que “pueden dar lugar a situaciones en las que una mala conducta electoral no pueda rectificarse de manera realista”.

En resumen: para revertir las proyecciones y el resultado final, y ganar las elecciones en los Tribunales, Donald Trump tendría que darle la vuelta al escrutinio en Pensilvania, Georgia y Nevada o Arizona, estados en los que Joe Biden ya ha sido declarado ganador o lidera el escrutinio de forma clara.

En contraparte, Chuck Schumer, líder demócrata del Senado, dijo que la negativa de los republicanos a respaldar los efectos de las elecciones es “extremadamente peligrosa y extremadamente venenosa para nuestra democracia”.

Sin embargo, y con este panorama por delante, vale la pena recordar las palabras de Yogui Berra: “Esto no se acaba, hasta que se acaba”.

AMLO, EJEMPLO DE DEMOCRACIA MUNDIAL

Mientras gran parte de líderes mundiales ya han felicitado públicamente a Joe Biden por ser el virtual ganador de los comicios, hay otros que aún no lo ha hecho, como el brasileño Jair Bolsonaro, el mexicano Andrés Manuel López Obrador, el chino Xi Jinping y el ruso Vladimir Putin, entre otros.

Con ello, como ya lo anotamos en este espacio, el sábado pasado, cuando los medios de comunicación anticiparon el triunfo de Joe Biden sobre Donald Trump, por la Presidencia de Estados Unidos, el mandatario mexicano actuó con mesura y se abstuvo de felicitar al virtual ganador de los comicios en aquel país.

“No queremos ser imprudentes, no queremos actuar a la ligera y queremos ser respetuosos de la autodeterminación de los pueblos y del derecho ajeno”, dijo Andrés Manuel López Obrador desde Tabasco.

Desde su entidad natal, apuntó que su administración esperará a que se resuelvan los trámites legales de los comicios en Estados Unidos, y una vez que se den dará su posicionamiento y felicitará al ganador, al mismo tiempo que anotó hay una buena relación tanto con Donald Trump como con Joe Biden.

Y ayer lunes, ya desde Palacio Nacional, el mismo López Obrador reiteró su postura: “No somos jueces electorales, y se actuara con respeto y prudencia…Porque tenemos que actuar con responsabilidad, con respeto. Nada más piensen de que unos votaron por un partido, otros votaron por otro partido, ¿por qué nosotros vamos a actuar con imprudencia?, ¿por qué no esperamos? Hay tiempos, ya se va a saber quién va a ser el próximo presidente, y establecemos ya la relación, que no va a ser mala, en ningún caso va a ser mala, vamos a tener siempre una muy buena relación, o procurar una muy buena relación con el gobierno de Estados Unidos, pero no nos vamos a meter. Eso de pronunciarnos, pues es como si fuésemos nosotros jueces electorales”.

De esta manera, el presidente López Obrador dio un ejemplo mundial de democracia, actuando con prudencia y sensatez, hecho que le valió –por enésima ocasión– ser atacado por “comunicadores” como Carlos Loret de Mola, entre otros, quienes ven la “no felicitación” como un error diplomático y que traerá consecuencias para el país.

Sin embargo, estas plumas a sueldo olvidan que Biden aún es el virtual ganador, no el triunfador oficial. Las cosas, por su nombre y en su justa dimensión.

Foto EFE

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