Trazabilidad, requisito fundamental de los Sistemas Integrales de Seguridad (SIS). Caso: Alimentos y medicamentos apócrifos (Segunda parte)

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Conforme a los datos expuestos en el artículo anterior, el atractivo financiero que tiene la industria farmacéutica para el crimen organizado, ha vulnerado, cooptado y controlado en algunos casos, la distribución de medicamentos, cosméticos y productos auxiliares de la salud. De acuerdo con la Interpol, los productos apócrifos, se centran en medicamentos de especialidad, tratamientos para la salud y cosméticos. El brote de Covid-19 y las condiciones pandémicas y post-pandémicas, incrementaron la incidencia delictiva, principalmente en el abasto y distribución de productos, donde se han encontrado, mascarillas quirúrgicas contaminadas o falsas, “fármacos” para enfermedades apócrifos y lesivos, con dosis inadecuadas (excesiva, insuficiente o nula) del principio activo, y casos de mercurio, arsénico, raticida o cemento en su contenido. El robo de medicamentos y su mal manejo ocasiona contaminación, deterioro o caducidad que incrementa el riesgo cuando se redistribuyen en acciones ilícitas.

Fuente: Pexels
Trazabilidad, requisito fundamental de los Sistemas Integrales de Seguridad (SIS). Caso: Alimentos y medicamentos apócrifos (Segunda parte)

Según la Interpol, los productos más vulnerados son:

– Productos y medicamentos Covid-19: Mascarillas quirúrgicas desechables, desinfectantes para manos, vacunas, kits de detección de Covid-19 y antivirales (por su alta demanda).

– Medicamentos para enfermedades como: cáncer, malaria, VIH, enfermedades graves o degenerativas (por su alto valor de venta).

– Medicamentos o productos auxiliares de la salud: disfunción eréctil, problemas de la piel, desempeño físico o pérdida de peso o productos “milagro”.

– Productos sanitarios: Lentes de contacto, preservativos, jeringuillas, instrumental quirúrgico, sillas de ruedas, aparatos ortopédicos y de radioterapia.

En muchos casos el nivel de falsificación es tan sofisticado en el empaque, etiqueta, contenedor y contenido, que solo a través de pruebas de laboratorio se pueden identificar; esto también ocurre por la cooptación, que logra que envases, empaquetados y etiquetas, se “reutilicen” ilícitamente, o que, en el sistema de distribución, se suplanten. Actualmente los almacenes del sector Salud, siguen realizando la entrega recepción de medicamentos con base en la “Documental” probatoria origen destino (por Insabi, Cofepris, Sedena, etc.) y si esta se cumple; entonces se asume la veracidad y autenticidad de lo que se recibe, y el usuario del sector salud, también asume que lo que se le aplica es “auténtico”; pero sabemos que la falsificación de documentos es una práctica delictiva, lo que hace que la TRAZABILIDAD –que depende de la  “Documental– sea muy vulnerable a la suplantación, robo, adulteramiento y contaminación. La Falta de TRAZABILIDAD ha dado pie, a casos como el de Veracruz (cáncer y VIH). (https://www.senado.gob.mx/64/gaceta_comision_permanente/documento/68567)

De acuerdo con la Interpol, se recomienda a los usuarios revisar las seis “Pes”:

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Plaza.- No adquirir medicamentos en sitios web, mercados o establecimientos que sean desconocidos, de dudosa procedencia o que no presenten los registros sanitarios y de cumplimiento normativo correspondiente. Aunque el consumo web se ha incrementado, se hace relevante consultar a las autoridades sanitarias respecto a la veracidad y confiabilidad de los productos y su distribución (Cofepris, Insabi, Anefar, Amelaf, etc.).

Continuaremos en el siguiente artículo revisando las “Pes” restantes, y alineando una propuesta para mejorar la TRAZABILIDAD en este caso.

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