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Redes Sociales

Tim Ballard, el ex agente de la CIA que desarticuló una red mundial de pedofilia

El héroe real detrás de la película “Sound of freedom” o “Sonido de libertad”, que superó en taquilla a Indiana Jones 5 en su estreno, el 4 de julio, en los cines de Estados Unidos y que es dirigida por el mexicano Alejandro Monteverde y producida por su compatriota Eduardo Verástegui, ha causado un gran revuelo en los medios y las redes sociales.

El argumento refleja episodios de la vida de Tim Ballard, el ex agente de la CIA, que renuncia a su trabajo, tras conversar con un niño de siete años quien le suplica que salve a su hermana secuestrada por una red de pedofilia, y, para cumplir con su promesa, se dirige hacia la selva colombiana donde protagonizará una peligrosa misión para rescatarla.

“Cuando conocí a un héroe de la vida real, Tim Ballard, y a su equipo de expertos en rescate de niños de la CIA y el FBI, quedé profundamente conmovido e inspirado. Escuché sus historias sobre viajes encubiertos a los rincones más oscuros del planeta para rescatar a niños secuestrados para explotación sexual”, indicó Alejandro Monteverde.

“En ese momento, me di cuenta de que tenía una nueva misión en mi vida: dedicarme al 100% a hacer esta película, con la esperanza de que se convirtiera en una pieza importante que detonara un movimiento global con soluciones globales para un problema global, el tráfico de niños para explotación sexual”, agregó Eduardo Verástegui.

LA VIDA REAL DE TIM BALLARD

Tim Ballard nació y creció en California, donde fue parte activa en La iglesia de Jesuscristo de los últimos días, que incluso fue enviado de misión a Chile; luego, estudió y se graduó en la Universidad Brigham Young, obteniendo la calificación cum laude en la licenciatura en Artes, grado en los cursos de Español y Ciencias Políticas.

También se graduó con honores en el Instituto Middlebury de Estudios Internacionales en Monterey, con una Maestría en Artes, grado en Política Internacional.

Después, trabajó durante 10 años como agente especial para el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, donde formó parte del Grupo de Trabajo sobre Delitos de Internet contra Niños y fue agente encubierto para el Equipo de Salto de Turismo Sexual Infantil.

Ejerció la mayor parte de su carrera en el puerto de entrada MéxicoEstados Unidos en Calexico, especializado en casos de explotación y trata de niños; actividad que le valió aprender y hablar español con fluidez y ser enviado en diversas ocasiones a misiones en América Latina.

Parte de estos trabajos en el territorio latinoamericano fueron las que impulsaron a que Ballard abandone la HSI del Departamento de Seguridad Nacional y dedique todo su tiempo a trabajar contra este flagelo mundial; por ello, en el 2013 fundó Operation Underground Railroad (O.U.R) y The Nazarene Fund, organizaciones sin fines de lucro.

UNA LEY Y UN PADRE DE FAMILIA

La ley que se aprobó en 2006 y que permitió que los agentes capturen a ciudadanos estadounidenses que cometan delitos de pedofilia fuera de su territorio fue el punto de quiebre en su carrera.

“Por primera vez, los agentes estadounidenses podían ir al extranjero y enjuiciar a los estadounidenses por tener relaciones sexuales con niños en el extranjero, y enjuiciarlos como si hubieran cometido el delito en suelo estadounidense. Eso abrió mis horizontes y comencé a encontrar a los niños”, contó el ex agente en una entrevista con Fox News.

Seis años después, en 2012, mientras trabajaba en un operativo en Haití y en Colombia –de donde se toma “Sound of Freedom”– tuvo que decidir entre seguir investigando o acatar las órdenes de que, así estuviera cerca del objetivo, cuando el tiempo designado para una misión se cumple, debe regresar.

“Pensé: me están pidiendo que vuelva a casa una vez más, aunque estoy cerca, y no, no lo voy a hacer. Voy a quedarme y eso significa que tengo que renunciar a mi trabajo”, recordó en la misma entrevista.

De esta forma renunció a su sueldo y a su protección, pero antes de presentar su carta de renuncia, puntualizó que conversó con su esposa: “La llamé con la esperanza de que me dijera: ¿Estás bromeando?, tenemos seis niños que alimentar. Pero sabía que era lo correcto, y no lo hizo, solo me dijo: Por supuesto que te vas a quedar. No dejaré que pongas en peligro nuestra salvación divina al no hacer esto”.

 

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