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Suenan los tambores de guerra

¿Será que en el vecino país lo que importa es que las leyes se cumplan, sea la persona que sea? ¿Que el candidato mexicano – cualquiera que sea– debe palomearse por el amigo del norte? ¿Que dejando los discursos, son los hechos reales lo que van a poner en la mesa? ¿Que es casi un hecho que el republicano Trump sea el candidato y que los cuatro años le sirvió no sólo para meditar, sino para fortalecer la maquinaria?.

Él –Trump– ofrece mejores relaciones con sus aliados tanto de China como de Rusia, y acabar el conflicto de Ucrania, devolver la grandeza a su país y, sobre todo, ordenar a costa de lo que sea el problema migratorio y de los cárteles.

México se vuelve un tema de campaña electoral de alto impacto y con razón, pues este tipo de movimientos cambia radicalmente la estrategia política del país.

Porque más allá del discurso o del circo que algunos congresistas mexicanos hacen día a día, de rasgarse las vestiduras, de decir que tienen más votos el uno que el otro (como Fernández Noroña), es una vergüenza política.

Los legisladores tuvieron más de tres años y las cuentas son muy lamentables para algunos, claro, no para todos. Pero sin duda, nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador se vuelve a quedar con un papel que seguro sabrá resolver, sin dejar que México vuelva a ser una república de ladrones, y continuar con los cambios sociales que sirvieron –como en el DIF–, la mejor relación con empresarios y basado en ejes de bienestar social, como en Quintana Roo.

La procuraduría fiscal, junto con el SAT, el DIF nacional y la Fiscalía General de la República, desempeñan un papel preponderante y eficiente que coadyuva para sacar adelante la transformación del país que está haciendo nuestro mandatario.

Un gran reto le espera al siguiente titular del Ejecutivo federal; los dos precandidatos son bilingües y ambos hablan francés.

No queremos pensar que, así como llegó, no sirvió. Evitemos el coctel de la desdicha.

Por otro lado, Ricardo Monreal, después de haber mantenido un estatus de prudencia, la semana pasada dio un volantazo de 180 grados y arremetió contra la Suprema Corte, la casa máxima de decisiones jurídicas de la nación.

Predecible y fácil de leer resultó la acción de Ricardo, por querer alcanzar el afecto y cariño de nuestro Presidente, que él sí es querido y no tiene un hermano gobernador con resultados de complicada lectura.

¿Cuánto vale un hueso en estricto sentido? Monreal es buen candidato a la CDMX, pero no es bueno rasgarse las vestiduras y poner el pecho de blanco para que las flechas políticas lo acribillen y sea “El niño héroe” de la capital del país.

¡Antes de traicionar, prefiero ser nada! Entonces, ¿por qué la violencia mediática contra la Suprema Corte, como para qué? No abona en nada, ni para ayudar a nuestro Presidente. Todo lo contrario. Capaz es estrategia también. Entonces, para más violencia, aquí sí aplica la ley de abrazo… <<

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