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“Sublime”, una historia LGTB entre adolescentes en una Argentina tolerante

En la película “Sublime”, ópera prima del director argentino Mariano Biasín (Buenos Aires, 1980), un joven descubre que está enamorado de su mejor amigo y teme perderlo por ello, en un ambiente de tolerancia en el que encuentra la comprensión de su entorno familiar y de amistades.

“Cuando decidí hacer una película LGBT no quise hablar de discriminación, sino centrarme en lo que le pasa al protagonista. Me pareció más interesante hacerlo sin obstáculos, allanarle camino y que el conflicto quedara sobre sus hombros”, explica Biasín en una entrevista con Efe sobre la película, presentada este miércoles en el festival español de cine de San Sebastián.

Aunque ahora compite en la sección Horizontes Latinos, el filme ya ha recibido el premio Sebastiane Latino, que concede el jurado compuesto por integrantes de Gehitu, la Asociación de Gais, Lesbianas, Trans, Bisexuales e Intersexuales de la región española del País Vasco.

A juicio de este jurado, es “una película que refleja los cambios que la lucha del colectivo ha conseguido en la vida cotidiana”, y donde “romanticismo, adolescencia, música, miedo y deseo se dan la mano para contarnos una historia positiva, entrañable y visualmente atractiva que, además, no hubiese tenido el mismo final en épocas pasadas”.

Según Biasín, las generaciones que tienen la edad de sus personajes tienen “más liviandad” en su manera de afrontar las masculinidades y los géneros, un “terreno ganado” que espera que cada vez sea más amplio.

“El desafío era transitar un espacio que refleje a la juventud actual, pero también narrada desde quien hoy no tiene esa edad”, asegura, y por eso, muchos elementos narrativos de la película pueden tener anclaje en generaciones anteriores y ofrecer otra mirada.

Por ejemplo, además del conflicto central de la película, se presenta el de unos padres con problemas entre ellos y una madre ausente demasiado volcada en su trabajo.

También en este caso, Biasín ha querido huir de los lugares comunes. “Es la madre la que quiere expandirse hacia otros espacios, mientras el padre está más incrustado en la familia y es más hogareño”, remarca.

LA MÚSICA COMO HILO CONDUCTOR

Los dos jóvenes protagonistas, Manuel y Felipe (interpretados por Martín Miller y Teo Inama Chiabrando) tocan en un grupo juvenil, y, en un momento dado, el primero empieza también a colaborar con otra formación más adulta, que hace una música más compleja y sofisticada.

“Manuel está entre los dos mundos”, explica el director sobre este factor, que funciona como metáfora del paso del chico de 16 años a una forma de ver el mundo más madura.

“Me pareció interesante que ese lado de la historia apareciera por Azul (la novia de Manuel cuando éste se da cuenta de sus sentimientos hacia Felipe), y que le abra algunas puertas hacia esa estancia nueva”, indica Biasín.

El director asegura que las sensaciones gratas de la película tienen que ver con la química entre los dos actores protagonistas y con las buenas vibraciones durante la realización, que ejemplifica en el momento en el que apareció de forma inesperada un arcoíris en la playa después de haber estado preocupados por cómo afectaría la lluvia al plan de rodaje.

Biasin ha dirigido los cortometrajes ‘Hojas sueltas’ (2006), ‘El inicio de Fabrizio’ (2015), Oso de Cristal en la sección Generation Kplus del Festival de Berlín, ‘Calculations’ (2017) y ‘Área chica, infierno grande’ (2020), recientemente adquirido por HBO USA y ganador de más de diez premios en festivales internacionales.

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