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¿Son buenos los antidepresivos?

Científicos y médicos aún no descubren qué es lo que ocurre en el cerebro durante la depresión, pero ese desconocimiento no disminuye el éxito de ventas de los antidepresivos, tampoco su polémica.

La prescripción de antidepresivos es cada vez más difundida en el mundo, a pesar de que los científicos y los médicos no descubren qué es lo que exactamente sucede en el cerebro cuando se sufre de depresión y que estudios recientes cuestionan la validez de que un bajo nivel de serotonina es la causa o el químico a elevar.

Los medicamentos de este tipo que más se recetan son los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (las marcas más famosas son Prozac, Zoloft y Celexa); estos fármacos retardan la absorción de la serotonina para que el cerebro tenga una mayor cantidad de esa sustancia química.

Otros antidepresivos mejoran el nivel de circulación de distintas sustancias químicas que ya se encuentran en el cerebro, como la norepinefrina y la dopamina, pero usualmente producen más efectos secundarios por lo que son relegados en los tratamientos.

A partir de los años noventa, los investigadores comprendieron que la depresión es mucho más complicada y que la serotonina tan solo desempeña un papel nominal; pues, si los pacientes eleven el nivel de serotonina inmediatamente, aún tardan varias semanas en empezar a sentirse mejor.

Recientemente, han aparecido diversos estudios que han generado una gran controversia alrededor de si es la baja en el nivel químico lo requerido; uno de estos es el denominado “La teoría de la depresión de la serotonina: una revisión general sistemática de la evidencia”, publicado en la revista “Molecular Psyquiatry” en 2022, elaborado por un equipo de psiquiatras liderados por Joanna Moncrieff y Mark Horowitz.

DIVERSAS POSTURAS

En las conclusiones del trabajo liderado por Moncrieff, se lee: “Nuestra revisión exhaustiva de las principales líneas de investigación sobre la serotonina muestra que no hay evidencia convincente de que la depresión esté asociada o sea causada por concentraciones o actividad más bajas de serotonina”.

Asimismo, detalla que “la mayoría de los estudios no encontraron evidencia de una reducción de la actividad de la serotonina en personas con depresión en comparación con las personas que no la tenían, y los métodos para reducir la disponibilidad de serotonina mediante el agotamiento del triptófano no disminuyen el estado de ánimo de forma constante en los voluntarios”.

Al respecto, el psiquiatra británico Phil Cowen en entrevista con Science Media Center, comentó: “globalmente estoy de acuerdo con las conclusiones de los autores, pero no comparto su certeza inquebrantable porque ningún profesional de la salud mental se atrevería a afirmar que un problema tan complejo como la depresión surge de un único neurotransmisor”.

Por su parte, el psiquiatra suizo Michel Hofmann indicó: “Los autores de este nuevo estudio han pasado de poner en duda el vínculo entre serotonina y depresión a sugerir que los antidepresivos no deben ser utilizados; algo sumamente arriesgado que no creo que tenga un impacto a corto plazo sobre la prescripción de antidepresivos”.

“Hay psiquiatras eminentes que empiezan a dudar del vínculo entre depresión y déficit de serotonina, pero nadie se ha preocupado de advertir al público”, puntualizó la psiquiatra Joanna Moncrieff.

LA ABSTINENCIA, UN RIESGO

El profesor Tom Bschor, especialista en psiquiatría y coordinador del Departamento de Psiquiatría y Psicoterapia de la Universidad Técnica de Dresden, afirmó que hasta ahora se ha subestimado totalmente el problema de la abstinencia, cuando es uno de los mayores factores de riesgo que pueden generar el uso de antidepresivos, especialmente, en personas que no padecen una depresión grave.

Mary de 38 años, quien es de Hamburgo y toma antidepresivos desde hace 20 años, señaló: “Maldigo el día en que empecé a tomar antidepresivos porque no mejoraron mi vida, al contrario, la empeoraron mucho pues no he podido dejarlos”, señaló

Por su parte, su conciudadana, Christine de 52 años, quien perdió su empleo como jefa en la administración pública debido a la depresión y estuvo siete veces en clínicas psiquiátricas, declaró: “Durante muchos años, las pastillas han sido mis fieles compañeras para hacer frente a mi depresión, no me importa lo que digan los estudios, siento que mi medicación funciona”.

“Las cifras de prescripciones de antidepresivos se han multiplicado por ocho en 30 años y hoy rondan las mil 700 millones de dosis diarias anuales, pero eso es suficiente solo para abastecer a toda Alemania durante unas dos semanas; esta problemática hizo que investigue a qué se debe esta enorme demanda, si solo es un tema de error de medicación o es un tema de intereses comerciales”, alertó Bschor.

“Los antidepresivos son importantes para quienes padecen una depresión aguda, no para las leves o moderadas, porque es suficiente tomarlos solo los periodos que se muestran en las indicaciones, pues de no respetarlas pueden llevar a cuadros graves de abstinencia y otros posibles efectos secundarios, como el aumento de peso o padecer trastornos sexuales”, refirió el especialista.

(CON INFORMACIÓN DEL CANAL DE YOUTUBE DE LA CADENA ALEMANA DE NOTICIAS DW Y DE LA AGENCIA EFE)

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