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Siria sigue inmersa en el reparto de ayuda y desescombro dos semanas después

Los trabajos de desescombro continúan en las áreas afectadas por los terremotos en Siria mientras siguen llegando cargamentos de ayuda humanitaria, al cumplirse este lunes dos semanas de una tragedia que ha dejado más de 3.600 muertos en este país ya duramente castigado por doce años de guerra.

Esta mañana, atracó en el puerto de Latakia (oeste) un barco egipcio con cerca de 500 toneladas de suministros que serán distribuidas por la Media Luna Roja Árabe Siria a los damnificados en las áreas controladas por el Gobierno, informó la agencia oficial de noticias siria SANA.

También aterrizaron hoy en Damasco un avión omaní con 13 toneladas de alimentos y otro emiratí con 33 toneladas de materiales médicos donados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), de acuerdo con SANA.

Pasadas dos semanas, la respuesta internacional a la catástrofe continúa levantando polémica, después de que el Ejecutivo del presidente sirio, Bachar al Asad, haya obtenido exenciones para las sanciones en su contra al alegar que estos castigos estaban afectando a la llegada de ayuda humanitaria.

El denominado Gobierno Interino, de la Coalición Nacional Siria (CNFROS), la principal alianza opositora en el exilio, acusó hoy a Damasco de “explotar” los seísmos y de utilizar “métodos de chantaje y engaño” para lograr que la comunidad internacional levante sus sanciones y normalice relaciones con ella.

“Llamamos a la comunidad internacional a que tenga cuidado con estos métodos baratos que llevan a restaurar la legitimidad de la banda criminal de Al Asad, y urgimos a todos los países a que utilicen mecanismos que impidan que el régimen robe la ayuda y se beneficie de ella”, dijo esta Administración opositora.

Los terremotos afectaron tanto zonas controladas por Damasco como áreas en manos de la oposición, entre ellas varias del Gobierno Interino.

El envío de asistencia humanitaria a los bastiones rebeldes también estuvo rodeado de polémica, pues no comenzaron a recibir suministros hasta pasados cuatro días de la tragedia y una semana más tarde la ONU aceptó una luz verde de Al Asad para aumentar sus vías de acceso a la regiones opositoras.

La aprobación del Gobierno sirio, que no está involucrado en estos envíos realizados a través de la frontera con Turquía, con la que lindan los bastiones rebeldes, evitó una votación en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y muchos opositores creen que se trata de una maniobra con doble rasero.

Paralelamente, las labores de desescombro siguen en marcha en áreas en manos de la oposición como Jindares, una de las localidades más golpeadas en la provincia noroccidental de Alepo, informó hoy en su cuenta de Twitter el Comité de Respuesta a la Emergencia, de la alianza islamista Organismo de Liberación del Levante.

El balance total de muertos en Siria se sitúa en 3.688 y el de heridos en 14.757, si bien las principales fuentes en los diferentes territorios han dejado de actualizar sus cifras con frecuencia, y el Gobierno interino habla ya de casi 4.500 fallecidos solo en las regiones opositoras. 

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