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Si quieres llámalo arte

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Autor: David Flores

Un viaje por la historia del cómic mexicano con el Poderoso Sensual

Mientras recorta algunas pegatinas para un evento de intercambio que sucederá en un par de horas, Poderoso Sensual (CDMX, 1980), pintor, escultor, estudioso y autodidacta autor de historietas, me cuenta que al inicio de la década de los noventa era un devorador del cómic americano; sin embargo, la retransmisión del programa francés “Maestros de la historieta”, por el canal 22, le brindó la gran revelación de su vida: Descubrir a Moebius, Milo Manara y a Alberto “El Viejo” Breccia, quien se convertiría en el ídolo de su vida.

¿Así empezaste con el cómic?

No, yo empecé de niño leyendo “monitos”, lo que vendría a ser cuentos como La familia Burrón, Chanoc, Kalimán, Memín Pinguín y las Aventuras de Viruta.

¿Por qué monitos?

Es que se le llamaba así a los cuentos. Aunque estos, en realidad, iniciaron con el nombre de “Pepines” en alusión al director de la Editorial Juventud que tenía mucho de este contenido. Pero lo que cambió todo, porque antes no llegaba nada, fue la irrupción de las licencias, especialmente con la Editorial Vid que masificó el mundo de los superhéroes de USA, pero con un lenguaje neutro con rotulación a máquina y dando a conocer historias diversas, pero con un desfase de dos años después de aparecidas en Estados Unidos, que generó una nostalgia por la editorial, pero su trabajo de traducción no fue de calidad. Por supuesto, fue algo nuevo donde me lancé alucinado por todo este mundo.

Sin embargo, para mí el momento cumbre fue cuando el Canal 22 empezó a retransmitir el programa francés “Maestros de la historieta”. En ese momento conocí a Moebius, Milo Manara y Papá Breccia (historietista uruguayo que desarrolló toda su carrera en Argentina) con su personaje Mort Cinder hizo que me interese muchísimo por el cómic argentino porque me hizo conocer que había otro tipo de búsqueda y discurso potentísimo. Su trazo, la calidad de sus guiones, sus temáticas fueron lo que me hicieron convertirme en historietista y, al no haber donde conseguir sus cómics, me transformé en una especie de detective del comic y sus variantes. Algo que también fue muy importante fueron las convenciones que realizó la MESIF y la CONQUE – Convención de Cómics y Entretenimiento de México que fue intermitente; luego FESTO que desaparecería con el tiempo, después aparecería La MOLE y nuevamente regresaría la CONQUE. En aquellos años a trajeron a Stan Lee (Spiderman), Todd McFarlane (Spawn), Will Eisner (Premios Eisner), entre otras increíbles luminarias. Un punto importante a destacar es que Vid y Toukan introdujeron el manga, pero trayendo gran cantidad para el público femenino y muy poco para el masculino.

¿Luego?

Bueno, Vid y las demás editoriales pierden las licencias porque los conglomerados empresariales ven en ello un buen negocio y absorben a las empresas pequeñas, así fue el gran auge de Televisa que, aunque posea aún DC, actualmente ha decaído porque acaba de perder la licencia de Marvel que ha adquirido Panini. Ahora Panini ha anunciado una gran cantidad de cómics, cuya venta fue hasta hace poco prohibida en México, sin embargo, con el cambio editorial podrán ser disfrutados aquí, y también han anunciado traer una gran variedad de mangas. Y es lo que tenemos hasta ahora, algunas empresas mueren, otras nacen, pero la mayoría son de grupos gigantescos.

Respecto a las convenciones, en la actualidad la Ficomics UAP (de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla) es accesible, con buenos invitados y no es cara. Asimismo, en las ferias del libro se están reservando un lugar a los cómics. Sin embargo, la convención hegemónica es La MOLE que cobra carísimo la entrada y ha relegado al cómic para dedicarse al entretenimiento, presentando estrenos de Netfix y demás espectáculos de ese corte.

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Si quieres llámalo arte | David Flores

¿Y cuantos años tiene la historieta mexicana y cuál ha sido su evolución?

La historieta mexicana tiene más de 100 años, incluso podemos incluir dentro de esta categoría al Códice Nuttal y ciertos catecismos del náhuatl del siglo XVI; pero si nos regimos por lo tradicional, que es lo aparecido en prensa, la primera historieta publicada fue Rosa y Federico, una novela ilustrada que vio la luz en el periódico La Ilustración Potosina en 1869. Durante el porfiriato se publicarían algunas viñetas de divertimento o sátira simulada por artistas como José Clemente OrozcoSantiago R. de la VegaJulio Ruelas, entre otros. Pero sería en 1880 donde nacería la primera serie de “monos” gracias a la serie Historia de una mujer aparecida en las cajetillas de la cigarrería El Buen Tono. Hilo creativo que continuaría el artista Juan Bautista Urrutia.

A inicios del siguiente siglo, la influencia del cómic estadounidense se haría notar en la temática y onomatopeyas dando paso al nacimiento de Las aventuras de Adonis de Rafael Lillo en 1908 y del famosísimo Macaco y Chamuco, aventuras de dos insoportables gemelos de Manuel Torres en 1912. Después vendrían las historietas de la revolución como Sisebuto. Pero sería Urrutia con su creación Ranilla (1922), acerca de un fumador rechoncho que se convertirá en el primer personaje popular del cómic mexicano. Ante la recepción y lectores muchos diarios incluyeron historietas en sus medios, pero sería en 1936 que se presenta una historia seria llamada Águila Blanca de Alfonso Tirado.

Luego vendría la época de oro de tirajes de medio millón a través de revistas como Paquín y las publicaciones de la Editorial Juventud capitaneada por Ramón Valdiosera, Pepin (nombre por el cual a los monos se les conoció primeramente como pepines). Y aparecerían los famosos Memín Pinguín (1945), La familia Burrón y Los Superlocos (1948). Paquín cerraría en 1947 y en 1949 nace la Editorial Novaro que innova con la introducción del libro de cómic y además diversifica su oferta siendo muy famosa en Hispanoamérica. En los cincuenta se lanzaría la historieta novelada donde se explotó bastante el tema de los luchadores con El Santo. Y el 1956 nacería el Grupo Editorial Vid donde destacan Tawa, el hombre gacela (1959) de Joaquín Cervantes Bassoco y sobre todo Lágrimas, Risas y Amor, que fue adaptada a las telenovelas.  

En los sesentas se regresaría a la caricatura política con el trabajo de Rogelio Naranjo y Rius. Pero el éxito de Kalimán (1965) –que nacería en la radionovela– se abriría paso para otras como El Payo, Chanoc y Alma Grande. Hasta que en los ochenta y noventa, Novedades Editores y el Grupo Editorial Vid, compran las licencias extranjeras y los festivales y los superhéroes estadounidense inundan el país.

Con el tiempo vendría el periodo de los grandes conglomerados, pero a partir de aproximadamente el 2010 ocurre algo increíble y es la autopublicación. Es decir, el fanzine cobra gran vigencia y se hacen una diversidad de eventos en la mayor parte del país, eso tiene que ver con lo económico y aparentemente sencillo de publicar debido al poder de la fotocopia o impresión, pero se empiezan a ver talentos increíbles. Con ello se rescatan los zines de los ochentas para ser el nuevo vehículo de las masas de jóvenes que se expresan libremente con una infinidad de temáticas y que no están captados por el establishment y su unidiscurso supuestamente moralista, sino se encuentran miles de historias abordadas desde todos los puntos de vista, incluso los grotescos, pero que nos enfrentan con una sociedad que madura y eso es bueno.

Para revisar con rigurosidad esta apasionante historia recomiendo los tres tomos titulados Puros cuentos que, aunque solo lleguen a los ochenta, son el primer estudio serio de historieta mexicana y que quien desee puede leer en la Biblioteca Vasconcelos, ubicada en la Colonia María de la Ribera, cerca de la Estación Buenavista.      

¿Cómo inicias tu carrera y qué te inspira a continuar?

Mi carrera en el arte comienza en el 2005, si bien desde niño he dibujado, acercarme a las artes plásticas fue algo totalmente novedoso, porque corresponde a descubrir la utilización de la técnica, el caballete, los temas, el sintetizar una idea o una necesidad en una imagen, lo que es muy diferente de ampliar viñetas en una secuencia. Eso me dio una lección muy grande de síntesis.

Me lancé hacia el comic inspirado por el trabajo de Alberto “El Viejo” Breccia y en los noventas me animó el trabajo del Taller del Perro, un grupo de jóvenes contestatarios. Tuve la suerte de ser guiado por “Papá” Óscar González Guerrero, padre del fundador y director de ¡Ka-Boom! Estudio, Óscar Gonzáles Loyo. Luego estudié pintura con el maestro Melquiades Gonzáles y luego escultura con Álvaro Zardoni. Asimismo, tuve la oportunidad de trabajar con un maestro pintor español como su ayudante durante varios años y allí empecé a conocer más del mundo del arte y, a pesar que conocía la técnica, me fui desencantando de la escena artística.

He trabajado una diversidad de pinturas –que están en galerías y que firma con su nombre que prefiere no revelar– y varias series de cómics, entre las que destacan: 2049 el año del perro; Sensacional American Cartoon; ¡El 79!0 # PUE!; Chespitito y Crónico.

Como platicamos, mis mayores fuentes han sido El Viejo Breccia, Carlos Sampayo (Argentina), Horacio Altuna (Argentina), entre otros grandes. Respecto a mi obra, como el arte no está solo en México, yo confío en que mi trabajo llegue a otras latitudes. Tanto el comic como lo que hago de plástica siempre lo hago pensando en un público universal y no local, aunque indudablemente bebo mucho del lugar en el que vivo.  

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Si quieres llámalo arte | David Flores

¿Por qué inicias tu canal de Youtube?

En septiembre de 2018 me lanzo con el canal básicamente para hablar de cómics, pero cuando me di cuenta de que la autopublicación no estaba siendo publicitada, eso abrió un nuevo corte en el programa y así fue creciendo. Y es bien chido poder hablar de cómics de todas las épocas y países, de bibliotecas, librerías, de eventos y de una gran diversidad de artistas, cuyas disciplinas (historieta, stickers, fanzines, etc.) se interconectan en un solo mundo que es el arte.  

¿Por qué ese pseudónimo tan curioso?

En su momento busqué un nombre que fuera chusco y opté por ese porque suena chistoso y con mi atuendo físico da un primer impacto agradable y gracioso. Eso lo comprobé cuando, entre mis primeros entrevistados, conversé con Edgar Clement quien al verme caracterizado y decirle mi pseudónimo sonrío y lo relajó mucho. Al principio decidí usar la máscara porque me sentía tonto hablando solo, pero al incorporarla sentí que atinaba con esa conexión con los superhéroes clásicos y los luchadores como el Santo, Blue Demon y demás, de los que nunca se supo su identidad. Además, como bien dice El Roto (España) en una de sus viñetas donde muestra a un miembro de la ETA con su fusil: “Daremos risa, pero no daremos miedo”. Y, la verdad, es muy padre la dualidad de entrar en un campo relajando los nervios con la guasa para culminar en temas serios de nuestro arte.    

He observado que hay una pugna entre los dibujantes y los guionistas, es decir, no hay duplas como podemos notarlo históricamente, donde el guionista y el artista trabajan en un concepto mutuo. ¿Qué opinas de ello?

En México hay muchos excelentes dibujantes, pero casi no hay guionistas. Siento que esto se da porque tenemos una forma de pensar como latinoamericanos que desconfiamos, es decir, no voy a trabajar contigo si no veo algo seguro. No lo ven como una comunión de trabajo, sino como un empleo por proyecto. Si no hay paga y se le ofrece un trato, lo ven con desconfianza, así sea una buena inversión mutua. Creo que es algo que nos atrasa porque tenemos los ejemplos del gran Carlos Trillo, Alan Moore o Hernán Migoya que trabajan con maravillosos dibujantes y les han dado grandes resultados. Creo que incluso ese dividir funciones permite que el historietista se vuelque completamente a su trazo y pueda fluir de forma distinta, a que trabaje preocupado por el guion, que muchas veces lo hace de forma presurosa o no termina de encajar y, por ello, no aparecen más historias redondas, por darle un término. Además, no hay industria y ello hace que no se desarrollen más.  

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Si quieres llámalo arte | David Flores

¿Cómo ves el panorama mexicano actual y cuáles son los trabajos más importantes o que observas con mayor futuro? 

No es complejo, pero se diversifica. Hay personas que están haciendo historieta para un público más del mainstream, es decir, superhéroes. Aunque cabe destacar que en este momento no hay superhéroes mexicanos, a lo que se dedican mayoritariamente es a trabajar en historias de ciencia ficción con el toque nacional o que están intentando formar parte de ese mundo de licencias. Sin embargo, sí tenemos cómics alternativos, una movida que va creciendo y consolidándose poco a poco. Las ediciones van teniendo mayor calidad y confío que en el futuro serán una opción más redituable, ya que se necesita ello para que los editores se animen a invertir en este producto y salgan adelante. En cuanto a los creadores que están levantando la mano para ir a Estados Unidos encontramos a Humberto Ramos, que es el más destacado, así como a Janet Bazaldua, a Paco Medina, y si rascamos hay mucho más, como Francisco Ruiz Velasco, creador que actualmente trabaja para Guillermo del Toro.

Respecto a editoriales importantes, tenemos a Resistencia, La Cifra, también Periferia Cómic, La Pura Pinche Fortaleza que está generando un nicho interesante y, del lado alternativo, tenemos a la revista Mota Cómics que está tratando de hablarle a toda la banda pacheca y que, aunque su creador pueda ser querido u odiado, la revista sigue teniendo presencia. No obstante, no hay una consolidación de unión de grupo para que todos los involucrados formen un gremio y eso afecta, pero cada quien, desde donde sea, está haciendo algo y eso está bien, pero sí se necesita que alguien una todos estos eslabones para hacer una cadena nacional sólida.  

En cuanto a proyectos, acaba de salir La mala senda de Jacobo Torres que fue la obra ganadora de la tercera edición delPremio de Novela Gráfica Ciudades Iberoamericanas organizado por la Unión de Ciudades Capitales Iberoamericanas, la Editorial Sexto Piso y el Ayuntamiento de Madrid. Es un trabajo buenísimo y creo que, junto a Operación Bolívar de Edgar Clement, nacida en El Taller del Perro y publicado por Gallito Cómics, son las dos novelas gráficas más importantes de México.  

Otro proyecto interesante es Fabuloso Darks, antología que recolecta el talento de todas partes de la república y que no tiene censura alguna, los temas son diversos y es muy alternativo e interesante. Y, por supuesto, siempre hay que dar una vuelta por el mundo fanzinero que es una rama más de este monstruo llamado la historieta de México que va creciendo mucho desde su cara alternativa.

Respecto a la pintura y a la escultura, ¿cuál es tu proyección y qué relación guardas con el cómic?

Pues como hemos platicado, no me encierro en una disciplina y en mis cuadros se encuentran todos mis gustos, desde el cómic, el grafiti y personas que admiro por sus ideas y marca que dejaron con su obra. Qué proyección tengo… es muy limitada, el mundo del arte bebe de favores y amistades, las cuales no tengo. El show del arte es un tema que no permite riesgos.

¿Qué consejo le darías a quienes deseen ingresar a este fascinante mundo de la historieta?

Sin duda que lean, lean y se atrevan a leer más. Con el tiempo educaran el ojo, el ritmo y la narrativa, eso hará qué busquen literatura del tema. Después es practicar y seguir practicando.

Excelente. Muy interesante. Muchas gracias.

Bueno, ya son la seis y veinte, ¿vamos?

Vamos.  

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