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Ricardo Anaya Cortés, con un pie en la cárcel

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Cortesía

Los planes políticos que tenía el panista Ricardo Anaya Cortés, como recorrer mil municipios del país y buscar repetir como candidato a la Presidencia de la República en 2024, se esfuman y diluyen.

Este año tampoco podrá hacer su recorrido largamente anunciado en pos de la candidatura, pues sobre él pesan acusaciones que lo podrían llevar a la cárcel, al estar involucrado en el espinoso caso Odebrecht.

Por eso abandonó el país desde el año pasado, esperando que el caso en su contra se diluyera, pero las acusaciones de la Fiscalía General de la República siguen firmes. Tan es así, que el analista geopolítico y articulista de Ángel Metropolitano, Alfredo Jalife-Rahme, vislumbra que la detención del panista Ricardo Anaya es inminente y que podría huir a Israel para evitar ser enjuiciado, toda vez que “tiene un pie en la cárcel”.

“Como lo anuncié hace más de dos años, el castañedista panista Ricardo Anaya tiene un pie en la cárcel”, escribió el también columnista de Sputnik y escritor, en su cuenta de Facebook.

“El 31 de enero tiene que comparecer ante un juez: si se presenta es muy probable que (quede) entambado por su alta peligrosidad delincuencial, y si se rebela ante la justicia es también altamente probable que le sea girada una orden de aprehensión internacional vía la Interpol”, anotó el académico.

Alfredo Jalife-Rahme –considerado el primer analista geopolítico de América Latina– recordó que Ricardo Anaya es socio económico de Jorge G. Castañeda (canciller en el sexenio de Vicente Fox) y de Salomón Chertorivski (efímero secretario de Salud con Felipe Calderón y sobrino del extitular del entonces IFE, José Woldenberg).

Por ello, estima el geoanalista, es probable que estos dos personajes emanados del PAN –Castañeda y Chertorivski– ayuden a darle alojamiento a Ricardo Anaya en Israel, para evadir la acción de la justicia en México.

El mismo Jalife-Rahme citó que Israel es un país que opera como “paraíso de prófugos del crimen organizado y del abuso sexual”, en clara referencia a Tomás Zerón y Andrés Roemer, respectivamente, quienes se encuentran “escondidos” en aquella nación para evadirse de las acusaciones en su contra en México.

CAÍDA EN ENCUESTAS

Ricardo Anaya Cortés –exlíder nacional del Partido Acción Nacional y candidato a la Presidencia de México en 2018 bajo las siglas del PAN, PRD y MC–, huyó del país cuando se enteró que la Fiscalía General de la República (FGR) iba tras él por estar presuntamente involucrado en el caso Odebrecht.

Alegó en su momento una persecución política en su contra, para que no lo vieran en la boleta electoral en 2024, y a través de una serie de videos en sus redes sociales ha emprendido su defensa, aunque con poco eco.

Sus planes de recorrer el país para estar en contacto con la gente –lo cual hizo López Obrador desde que fue candidato por primera vez a la Presidencia de la República– le valieron duras críticas, por plagiar la estrategia.

Sus videos donde recalcaba “me da coraje…” sirvieron más como memes que para apuntalarlo, pues muchísimos mexicanos (en redes sociales) le recriminaron su poco conocimiento de las condiciones en que vive la gente en nuestro país.

La idea de Anaya Cortés era posicionarse en su eventual candidatura para 2024, y de paso criticar la administración de la 4T de López Obrador, mostrándose como un férreo opositor.

Es más, en febrero del año pasado –hace 11 meses– una encuesta lo ubicó como el principal aspirante en las prematuras preferencias electorales rumbo a la Presidencia.
El estudio demoscópico de Massive Caller lo situó con un 42.6 por ciento de las preferencias electorales, apenas por encima de Marcelo Ebrard con​​ 42.3 por ciento, y de Claudia Sheinbaum, con un 37.4 por ciento.

Pero las acusaciones en su contra y posterior salida del país, lo alejaron y casi lo pulverizaron del imaginario colectivo electoral, pues de acuerdo a una encuesta que El País encargó a SIMO Consulting, en mayo de 2021, lo bajó en las preferencias con un 17 por ciento.

En agosto del año pasado, Ricardo Anaya hizo público que había dejado México para autoexiliarse en Estados Unidos, insistiendo en que era un “perseguido político” del régimen y nuevamente cayó en las encuestas.

De hecho, algunas casas encuestadores ya ni siquiera consideran a Anaya en sus mediciones, dándolo por muerto, políticamente hablando.
Así, la casa encuestadora Enkoll –en agosto pasado– mencionó a Margarita Zavala como la panista mejor posicionada para 2024, con el 23 por ciento de aceptación, mientras Ricardo Anaya sumó apenas el 17 por ciento.

De esta manera, las aspiraciones políticas del panista queretano se esfuman poco a poco y, como dice Alfredo Jalife-Rahme, “tiene un pie en la cárcel”, pues el 31 de enero Anaya deberá acudir personalmente a los juzgados para hacer frente a la acusación de presuntamente recibir un soborno de 6.8 millones de pesos para la aprobación de la Reforma Energética en la administración de Enrique Peña Nieto.

Y si acude a la cita, Ricardo Anaya Cortés podría quedar detenido, pues se prevé que pidan prisión preventiva.

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