Regular las redes sociales…no es censura a la libertad de expresión, es meter en cintura a corporativos del internet

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La importancia es sujetar a un marco jurídico a estas empresas trasnacionales, que hacen como que apoyan la libertad de expresión, pero que en realidad la reprimen

Por J. Jesús Lemus

El coordinador de partido Morena en el Senado, Ricardo Monreal Ávila, ha sacudido a la sociedad con su iniciativa presentada la semana pasada que pretende regular las redes sociales, aquellas plataformas de comunicación bidireccional que se trasmiten a través de internet y que hasta hoy operan sin un marco regulatorio por parte del gobierno mexicano.

La iniciativa no es nueva a nivel mundial. Por lo menos 65 países (33.5 por ciento) de los 194 que existen, ya han aplicado normas para evitar que los grandes consorcios de las redes sociales, principalmente Facebook, YouTube, Instagram, TikTok, LinkedIn, Twitter, WhatsApp, Snapchat, Google y Pinterest, actúen por encima de los gobiernos, convirtiéndose en poderes facticos que pueden desestabilizar la hegemonía de los Estados.

La iniciativa presentada por el senador Ricardo Monreal Ávila pareciera que fuera en contrasentido con la visión que el presidente Andrés Manuel López Obrador ha expresado de las redes sociales, las que fueron calificadas como “benditas” luego del triunfo electoral de julio de 2018, y hasta pareciera también que esta iniciativa es un ataque directo a la libertad de expresión, pero en realidad no es así.

En ningún punto de la iniciativa se plantea la supresión de la libertad de expresión, salvo en los casos previstos en la propia ley vigente; la iniciativa del senador Monreal no atenta contra lo que se establece en los artículos 6 y 7 de la Constitución, ni trasgrede el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, solo ratifica lo que señalan los artículos 2 y 3 de la Ley sobre Delitos de Imprenta, que son los fundamentos no solo de la libertad de expresión, sino del libre ejercicio periodístico.

¿Entonces por qué tanto revuelo, por esta iniciativa? Solo por confusión. Los detractores de la Cuarta Transformación han confundido la libertad de expresión y libertad de prensa que representan las redes sociales con los intereses del poder económico y manejo de datos personales que interesa a las grandes corporativos trasnacionales y sin rostro, que pasan por encima del propio Estado mexicano.

La iniciativa, según se establece en el documento de 52 páginas entregado por Monreal Ávila al Senado, solo busca “establecer las bases y principios generales de la protección a la libertad de expresión en las redes sociales, así como dotar al Instituto Federal de Telecomunicaciones de las atribuciones necesarias con el fin de que pueda garantizar el ejercicio de dicho derecho humano en el ámbito del ciberespacio”.

Esto se pretende hacer con un marco regulatorio que establezca “límites claros a los propietarios de las (empresas) respecto de la suspensión y eliminación de cuentas, aportando a la seguridad jurídica de usuarios y prestadores del servicio”, las que hasta hoy son autoritarias en cuanto al trato con los usuarios, sin que exista una ley que proteja a todos los cibernautas de las decisiones unilaterales de los administradores de esos servicios.

En la iniciativa Monreal, solo se plantean algunos supuestos de cancelación de cuentas o perfiles para los usuarios de las redes sociales, que podría ocurrir solo cuando en los mensajes de redes sociales se acrediten noticias falsas, ataques a la moral, el orden público, la vida privada, a los derechos de terceros se perturbe el orden público.

También serían canceladas las cuentas que contengan mensajes que acrediten la afectación a los derechos de las y los menores de edad; cuando se difundan mensajes de odio y/o se revelen datos personales en violación a lo dispuesto por las leyes de la materia. Pero ante esto existirá la garantía para que los usuarios puedan impugnar la cancelación de sus cuentas, cosa que al día de hoy no existe, o al menos los grandes corporativos de redes sociales simplemente son omisos.

ESTADOS DENTRO DEL ESTADO

La iniciativa del Senador Monreal, más allá de que se convierta o no en ley, es de importancia; hasta hoy los grandes corporativos de las redes sociales han sido intocables y se encuentran por encima de la ley. No solo evaden impuestos por su operación, sino que –con el manejo de información a conveniencia– representan un poder fáctico por encima del poder del Estado.

El manejo de datos personales de los usuarios en poder de las empresas de redes sociales supera por mucho el que pueden tener las propias dependencias del gobierno federal, como la Sedena o la Secretaría de Gobernación, incluso los órganos descentralizados como el Instituto Nacional Electoral (INE), lo que las convierte en verdaderos Estados dentro del mismo Estado mexicano.

Solo el INE, que es la institución oficial con mayor cantidad de datos personales de mexicanos, cuenta con un banco de información de 89 millones 123 mil 350 personas. Pero Facebook cuenta con un padrón de más de 92 millones de mexicanos, YouTube tiene 32 millones de usuarios en nuestro país, Instagram registra 38 millones de personas, Snapchat tiene 18 millones de usuarios y Twitter cuenta con 11 millones de registros.

Todos estos usuarios interactúan con un flujo de información diario de más de un millón 700 mil publicaciones, entre conversaciones privadas, posteo de noticias, comentarios, organización de reuniones y con temas de esparcimiento, las que son registradas y almacenadas por los servidores de los corporativos de redes sociales, sin saber el uso final de esa información.

De pasar esta iniciativa a ley, los grandes corporativos de las redes sociales estarían obligados a trasparentar el uso final que se le da a la información que recaban en forma diaria, la que termina en manos de empresas comerciales de diversos giros y hasta en manos de otros gobiernos, cuando se trata de personas públicas de importancia, incrustadas principalmente dentro de las estructuras de gobierno.

EL MONSTRUO DE LOS MEDIOS

En los últimos cinco años, las redes sociales se han convertido no solo en el medio favorito de los mexicanos para interactuar a distancia, sino que también se han convertido en el principal soporte de difusión de los medios masivos de comunicación, los que a través de plataformas como Facebook, Twitter, Instagram, YouTube y WhatsApp diversifican sus contenidos informativos.

De tal suerte ha sido el uso de redes sociales por parte de los medios de comunicación, que ahora los propios medios se encuentran supeditados a las políticas de esas empresas particulares para poder ejercer su labor informativa; no son pocos los casos en que las grandes compañías de redes sociales por mutuo proprio aplican sanciones a los medios informativos y les suspenden sus cuentas, una restricción que ni siquiera el Estado mexicano se atreve a ejecutar.

En nuestro país, al día de hoy existen 3 mil 921 medios de comunicación, de los que al menos el 95 por ciento utiliza las redes sociales para ampliar su espectro informativo. A estos se suman por lo menos otros mil 320 comunicadores que se han distinguido como youtubers y cerca de 2 mil 650 periodistas que informan a través de sus páginas de Facebook.

De la mayoría de estos comunicadores no se conocen quejas públicas de censura por parte del gobierno federal, pero sí de actos arbitrarios de cancelación de cuentas o censura por parte de las empresas dueñas de las redes sociales. Allí radica la importancia de sujetar a un marco jurídico a estas empresas trasnacionales de redes sociales, que hacen como que apoyan la libertad de expresión, pero que en realidad la reprimen.

FACEBOOK, MÁS QUE EL INE…

El INE, que es la institución oficial con mayor cantidad de datos personales de mexicanos, cuenta con un banco de información de 89 millones 123 mil 350 personas. Pero Facebook cuenta con un padrón de más de 92 millones de mexicanos

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