Regalazos entre Sergio y Max…

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Foto: @redbullracing

Rodrigo Mojica / AM

Temporada al límite, con los corazones latiendo a mil por hora, literal, pero por fin llegó la recompensa, la gloria, los vítores, de ahí que la reunión navideña tuvo ese dejo de liberadora, vitamínica y divertida.

Los pilotos de Red Bull Racing: Sergio Pérez, y el flamante Campeón de la Fórmula 1, Max Verstappen, se juntaron para intercambiar piropos, pero también regalos.

Cita irreverente, sin casco de por medio, y sentados en una silla común y corriente, tal vez un poco más cómoda que las de sus respectivos autos.

Versiones también inéditas, porque el desmadre sobrepasó a la formalidad que para muchos debería ser portadora la Navidad.

Les tocó igual hacerla de comediantes, y vaya que le saben, porque si las puntadas salieron de sus mentes, son muy ocurrentes y creativos ambos, además de buenos volantes.

“Felices fiestas a todos, y gracias por su apoyo este año. Estamos aquí sentados, porque por supuesto nos vamos a dar algunos obsequios”, dijo para abrir boca el neerlandés.

El piloto mexicano se dispuso a leer la carta para descubrir el primero de sus regalos.

“Querido Checo, te deseo una feliz Navidad. Justo por Navidad, quiero darte algo que pudieras usar para hacer más agradables tus días en las carreras. Bien, sé de lo sediento que puedes estar ahí, así que espero que este presente pueda ayudar”.

Un cilindro de dos litros, pues durante el Gran Premio de EU se le descompuso el sistema para tomar agua y, aunado a una fuerte infección estomacal, Pérez no la pasó nada bien, aunque igual piensa en usarlo para tomar más tequila en estas fiestas.

“Sé que conducir el NSX fue lo más sobresaliente en tu año, y como tengo una relación muy estrecha con Honda, te compré tu propio auto”, fue el siguiente mensaje.

El agasajado claro que se relamió los bigotes, estaba incrédulo; la entrega fue una pieza en miniatura del lujoso coche valuado en 150 mil dólares.

Y tocó el turno de recibir al Mad Mx, quien se confesó como un enamorado de las cartas y las sorpresas.

Ahora las líneas fueron escritas por Sergio, y éste le entregó a Verstappen un catalejo para no tener que tocar más el coche de Lewis Hamilton (Mercedes), algo por lo que fue multado con 50 mil euros en el Gran Premio de Brasil.

Además, el flamante Campeón Mundial también recibió una nariz falsa, para pasar desapercibido cunado la haga de detective y, por último, un presente del padre del mismo Checo, Antonio Pérez Garibay, quien le mandó al compañero de su hijo una foto de los tres juntos después de su podio en el Autódromo Hermanos Rodríguez, tras validar el Gran Premio de México.

 

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