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Refugiados ucranianos vuelven de vacaciones a casa en medio de la incertidumbre

El 76 por ciento de los ucranianos que huyeron a la Unión Europea (UE) y Moldavia esperan regresar a su país una vez que cesen las hostilidades y los ataques contra civiles por parte de Rusia, según la última encuesta de la Agencia de la ONU para los Refugiados, y un 39 % han hecho vistas cortas de vacaciones.

“Nunca pensé que iría de vacaciones a mi casa”, dijo a EEE Iryna Burlachenko, una residente desplazada de un pueblo de la región de Odesa (sur).

Ésta era su segunda visita a casa este año, en los descansos de su curso de integración en Alemania.

Iryna solía trabajar en el parque nacional local, Tuzlivski Lymany, que se extiende a lo largo de la pintoresca costa del mar Negro. Cuando el parque dejó de aceptar visitantes en febrero pasado, Iryna se mudó a Alemania donde pensaba quedarse poco tiempo.

Ahora Iryna lleva más de un año. Sus hijas también huyeron de Odesa, fuertemente bombardeada, para reunirse con ella.

Aunque Iryna está feliz de haber podido ver a sus seres queridos, su visita a casa se vio ensombrecida por una tragedia personal.

Un antiguo colega y amigo cercano desapareció en el campo de batalla hace dos meses. Durante sus “vacaciones en casa” anteriores, fue él quien incitó a Iryna a visitar el parque y ver el mar.

“Todo lo recordaba y esta vez no pude visitar el mar sin él”, confesó Iryna.

En Alemania, dedica muchas horas a buscar noticias y consejos en los grupos de redes sociales creados por familiares de otros soldados desaparecidos.

Iryna aprecia las oportunidades que reciben los ucranianos en Alemania, aunque dice que el estrés constante dificulta el aprendizaje del idioma.

Planea quedarse allí por ahora, principalmente por sus hijos, pero no descarta la idea de regresar a Ucrania, a pesar de la guerra y la falta de trabajo.

“Mi corazón está en casa. Amo mucho el parque y me encantaba mostrarle el lugar a nuestros visitantes. Tengo muchas ganas de que acabe este horror”, dijo.

UN FUTURO INCIERTO

Anna Zasiadko, que vive en Dinamarca desde hace más de un año, está de visita en Járkov (este) para reencontrarse con su familia y su esposo, un soldado.

En Dinamarca, Anna trabaja de asistente de un dentista; su diploma médico ucraniano, con un grado académico en Medicina en Ucrania, no es suficiente para ejercer la profesión en el país nórdico.

“Esta es mi tercera visita a casa y he tenido la oportunidad de ver cómo la ciudad vuelve a la vida. Muchos han regresado, hay atascos de nuevo y sólo los edificios destruidos parecen recordar lo que pasó aquí”, contó a EFE.

Anna vivía en North Saltivka, que sufrió mucho con los bombardeos rusos los primeros meses de la invasión. El bloque residencial en el que vivía sufrió graves daños y no se está restaurando.

Por lo tanto, Anna se queda en el departamento de su esposo en otra parte de la ciudad. Ella está feliz de verlo y a su familia, pero a veces se despierta asustada por las sirenas de alarma aérea por la noche.

“Para los que llevan más tiempo aquí es algo común, algo a lo que ya no le prestan atención. Y eso es un poco inquietante”, dijo.

Anna tiene muchas ganas de volver a casa porque su familia está allí. Sin embargo, hay tantas razones para quedarse en Járkov como razones para no hacerlo, reconoció.

“No hay claridad alguna sobre lo que va a pasar. Esta incertidumbre impide planificar cualquier cosa para el futuro”, explicó.

Su historia no es “ni la más triste ni la más feliz”, comento. “Sin embargo, estamos vivos. Y esto es lo más importante”, concluyó. EFE

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