Qué triste teatro de algunos morenistas

677 vistas
6 min lectura
Fotografía: Especial

Así como muchos actores de la política buscan un cambio a la historia reciente de la corrupción, tal parece que son muchos más los que con el antifaz de la 4T quieren emular lo que fue el pasado, bajo la lógica de que “ellos tienen y yo no”.

Uno de ellos es Marco Antonio Pérez Garibay –el papá de Checo Pérez, quien sin la organización de Carlos Slim no sería nada–, ahora diputado plurinominal de Morena, partido con reputación de alta duda.

Recordemos a la entonces senadora Jesusa Rodríguez (quien era suplente de Olga Sánchez Cordero), denostando a las mujeres; al diputado Benjamín Saúl Huerta Corona, acusado por abusar sexualmente de menores; a Germán Martínez Cázares, alfil de Felipe Calderón que se incrustó un tiempo como director del Instituto Mexicano del Seguro Social; a la diputada Patricia Armendáriz, que fue criticada por solicitar pruebas a los padres y madres de las personas enfermas acerca del desabasto de medicamentos en el sector salud público, especialmente oncológicos; la delegada del IMSS en Tamaulipas, Velia Patricia Silva Delfín, quien ejerce un cacicazgo férreo y remueve a sus críticos y opositores para hacer jugosos negocios con contratistas, etcétera.

Todos ellos, entre muchos morenistas más, jamás fueron el ideal del presidente de la República y fundador de este instituto político, Andrés Manuel López Obrador.

Ahora, Checo Pérez demanda a Pemex y vendrá a México a vanagloriarse de ser “el gladiador del año” y a lucirse en su bólido en Paseo de la Reforma.

Marco Antonio Pérez, padre del Checo, y diputado de Morena sin someterse al voto popular –al llegar por la vía plurinominal– no ha demostrada nada en el Congreso, más que ser aplaudidor de las ocurrencias del diputado Gerardo Fernández Noroña, de la fallida franquicia del PT.

Y es que Fernández Noroña ya es un payaso continental (y le hacemos un favor, como diría Carlos Fuentes), viajando a la Patagonia y usando la ignorancia del pueblo para querer vivir del histrionismo popular. Pobres diputados, al aguantar tanta perorata legislativa, pero todos los congresos necesitan un bufón.

Junto al diputado, sirviente del sistema de Manuel Bartlett, el padre del Checo tiene que aplaudir al vendedor de ilusiones, Fernández Noroña, y toda su red de lacayos para sentirse auténticos.

¿Qué hace el papa de Checo Pérez hablando mal de Carlos Slim? ¿Qué hace en su papel de “luchador social” demandando a Pemex? ¿Por qué Fernández Noroña lo placea? ¿Existe congruencia?

Al diputado Marco Antonio Pérez se le olvida que Carlos Slim es un empresario que siempre dará la cara por el presidente López Obrador y por México.

Fernández Noroña, ¿a cuantos mexicanos emplea? El Checo y su papá, ¿cuánto dinero recibirán de Pemex, con la demanda que ganó el piloto de Fórmula 1 de un patrocinio?

¿Recuerda el lector quién fungía como director de Pemex en 2018, cuando la petrolera del Estado firmó un convenio publicitario con Checo Pérez? Era José Antonio González Anaya, el concuño de Carlos Salinas que llegó para tratar de cubrir todo el cochinero que dejó Emilio Lozoya Austin

Sin embargo, cuando arrancó el sexenio de López Obrador, se canceló dicho contrato, pues existían “otras prioridades”, y el piloto de Fórmula 1 demandó a la empresa que le había dado el patrocinio a través de Pemex.

Y ahora, luego, de poco más de dos años de pleito judicial, Checo Pérez ganó la demanda y deberá recibir un pago de casi tres millones de dólares… a unos días de que retorne el piloto a México a correr en el Gran Premio de Fórmula 1 a realizarse en la CDMX.

Ver para creer. Afortunadamente, los jóvenes de México no son aquel pueblo de cultura de telenovela del siglo pasado. Nuestro país es más grande que esta gente…

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

Noticia anterior

Presidente dominicano aconseja a sus compatriotas no ir a Haití por la crisis

Siguiente noticia

Maduro pide buscar a alumnos que dejaron la educación en 19 meses de pandemia