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Qué parte no se entiende

Bueno, es increíble si recordamos las “ideas brillantes” de prohibir la venta de cerveza fría, restringir los nacimientos de Navidad, el no revisar las iniciativas y que le echen la culpa al “duende”, salir bailando ebrios en fiestas, y así la lista sería interminable. Suponía que ya habíamos visto todo, pero la realidad supera a la ficción.

Ahí están los gastos exorbitantes de los congresos, sus dietas, sus viajes, etcétera. Y para colmo querer “tamalear” a la fuente del Congreso con tortas sin mostrar el mínimo respeto por los compañeros reporteros, que vaya si han vivido más de dos décadas de abusos y desapariciones.

Respeto, señores, respeto por la sociedad, que fue la que los eligió para representarlos. Ahora estamos viviendo una época de intoxicación legislativa con descalificaciones y ataques los unos a los otros. El sistema político nacional –no en todos los casos, con sus excepciones– vive una descomposición que parece no tener fin.

Esta pandemia llega a varios ámbitos. El futbol –un deporte muy querido por los mexicanos– no fue la excepción, y qué resultados le entregan a la afición, que hasta el Presidente tuvo que recomendar que se organizaran.

Afortunadamente hay buenos indicadores en la parte económica. Y seguramente habrá buenas ofertas políticas que deben salir adelante. Lo triste es que poca gente en el ámbito político se pone a reflexionar el bien común para México.

Muchos estados están entregando no malas cuentas, al contrario, lo que le sigue, en temas de seguridad y buena convivencia.

Ya a cuatro años de administración, son responsables de lo que pasa día a día, y no es culpa solo de lo heredado, ya son los nuevos actores los responsables de actuar en consecuencia y ejercer el estado de derecho.

O qué, ¿la siguiente administración le echará la culpa al Presidente? ¿O a los mandatarios latinoamericanos que no mostraron reciprocidad en el BID o en una América Latina más fuerte y robusta?

El manejo de los temas internos es complejo, pero no menos los internacionales. Tenemos el mejor vecino que puede anhelar cualquier país, pero hacen falta mejores interlocutores.

Hace falta una relación más franca y comercial para beneficio de todas las partes, no estar sacándose fotos con embajadores de países lejanos que nada tienen que ver con México, como algunos legisladores lo hicieron y su excusa es decir que iban pasando por ahí y se tomaron la selfie.

Es buena la relación diplomática con todos, ¿pero cuántos mexicanos viven en Rusia o en otros países y cuántos mexicanos viven en Estados Unidos de Norteamérica?

¿Se han preguntado qué pasaría si el vecino país gravara las transferencias de Estados Unidos a México?

Vaya, leer y estudiar los temas a varios les caería bien y no solo dejar al Presidente con todos los temas en las mañaneras. Hoy en muchos ámbitos la gente se pregunta quién lo va a sustituir, y como lo hemos dicho en esta columna, no es tarea fácil llenar la silla del águila.

Cada día falta menos para que termine el sexenio de nuestro mandatario y hace falta una profunda reflexión. A cada quien, en su parcela, aplicar las leyes a cabalidad. Es lo primero, y segundo, razonar el voto. México necesita otro u otra presidente o presidenta, fuerte, robusto o robusta, inteligente y congruente.

No necesitamos más presidentes títeres de intereses ocultos que solo obedecen a enriquecer a la minoría.

El presidente López Obrador deja un legado donde quita la suprema indiferencia que había hacia los más desprotegidos. Seamos justos en nuestros puntos de vista. Larga vida a nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador…

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