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Pugna mordaz entre un reverendo y un exatleta por un escaño clave en EE.UU.

Pugna mordaz entre un reverendo y un exatleta por un escaño clave en EE.UU.

Un reverendo bautista, el demócrata Raphael Warnock, y una exestrella de fútbol americano, el republicano antiabortista Herschel Walker, se disputan un escaño clave en el damero electoral estadounidense, que este viernes empezó a perfilarse con su único debate antes de las legislativas.

El 8 de noviembre la victoria de uno u otro en Georgia tendrá repercusión local y nacional. La Administración de Joe Biden controla la Cámara Alta solo por el voto de desempate de la vicepresidenta, Kamala Harris, y no puede permitirse perder a ningún representante.

A la entrada del hotel JW Marriott Plant Riverside en la ciudad de Savannah, que acogió ese encuentro, partidarios de ambos ofrecieron una muestra a pequeña escala de la población que los respalda: negros y jóvenes mayoritariamente en el caso de Warnock, y blancos de mediana a edad en el de su opositor.

El reverendo, de 53 años, llegó al estrado televisivo con la tranquilidad de su experiencia. Ejerce como senador desde enero de 2021, elegido después de que se tuviera que cubrir ese puesto con la dimisión del republicano Johnny Isakson, y en estos comicios pelea por el mandato completo de seis años.

“Esta campaña trata de quién está preparado para representar a la gente de Georgia. (…) Mi familia me enseñó la importancia del trabajo duro”, dijo Warnock, undécimo de 12 hijos y que en 2021 hizo historia como primer senador negro de Georgia y como primer demócrata negro en representar a un estado del sur en el Senado.

La media ponderada de encuestas FiveThirtyEight le da una ventaja de casi cuatro puntos, con el 48 % de las intenciones de voto, pero Walker, respaldado por el expresidente Donald Trump (2017-2021), tiene a su favor la fama que todavía arrastra como exdeportista.

Antes de hacer carrera durante doce temporadas en la liga nacional, ganó en 1982 el trofeo Heisman al mejor jugador de fútbol americano universitario, mientras militaba en los Georgia Bulldogs, y cuando se fue del equipo ese club retiró como tributo su camiseta número 34.

“Aquellos que están preocupados por votar por mí, alguien que no es político, quiero que piensen en el daño que un político como Biden ha hecho al país. Georgia necesita un líder que lo vaya a defender”, dijo.

Sus partidarios minimizan sus sucesivas polémicas: diversas exparejas le han acusado de violencia doméstica, algo que él ha aprovechado para hablar abiertamente de sus problemas mentales y para desestigmatizarlos, y pese a abogar por el veto al aborto la madre de uno de sus cuatro hijos sostiene que le pagó dos interrupciones del embarazo.

Pugna mordaz entre un reverendo y un exatleta por un escaño clave en EE.UU.
Fuente: EFE

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“¿Eso sucedió hace cuántos años? Todo el mundo comete errores. Lo importante es aprender de ellos. En caso de que Walker hubiera hecho eso, ha aprendido y ahora es provida”, explicó a EFE Sara Lain-Moneymaker, una de las fundadoras de la organización de valores republicanos Ladies on the right, que este viernes acudió a apoyarle.

El aborto, sin sorpresas, fue uno de los puntos más esperados. Las acusaciones vertidas contra él, según el antiguo jugador, son “mentira”: “Si algo tengo es que soy muy transparente. Soy cristiano y creo en la vida. Georgia es un estado que respeta la vida y yo seré alguien que la defienda”.

Para Warnock, a su vez, fue una oportunidad de defenderse de quienes ven incongruente ejercer como pastor y propugnar el aborto: “Respeto el derecho de las mujeres a tomar una decisión. Son decisiones médicas y profundamente personales. Confío en las mujeres más que en los políticos”, aclaró.

Al reverendo su exmujer le critica no pasarle la pensión de sus hijos y haberle atropellado intencionalmente el pie en una pelea doméstica, pero esas acusaciones han acaparado menos eco mediático que las de su opositor, que este viernes mantuvo una lucha más igualada de lo que hacían prever sus respectivas trayectorias.

Su hora de debate llevó a ese estado de la costa este, justo encima de Florida, las mismas críticas que los republicanos reprochan a los demócratas a nivel nacional: aumento de la inflación y de la violencia y abandono de la frontera sur.

El exjugador de fútbol americano, de 60 años de edad, prometió por ello a sus conciudadanos trabajar por sus intereses, reprochando a su contrincante obedecer con los ojos cerrados las órdenes de Biden.

Georgia no es el único estado que tiene en sus manos el poder de decidir la futura composición del Senado, ante la ausencia de un claro candidato, pero la ajustada lucha entre sus aspirantes hace que concentre las miradas antes de que en noviembre se elijan en total a un tercio de los senadores y los 435 escaños de la Cámara de Representantes, donde no se cuestiona la mayoría demócrata.

“La polarización aquí se ha exacerbado por la presidencia de Trump”, recalcó a EFE Scott Ainsworth, politólogo de la Universidad de Georgia. Y las dudas de muchos electores no ayudan a saber hacia qué lado se decantará la balanza “Es una decisión dura”, resume Jerome, jubilado de 69 años que en el pasado votó demócrata.

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