Puerto Rico, la bella isla

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La bella isla de Puerto Rico tiene gran tradición, llegó a ella Cristóbal Colón en el año 1493 y se mantuvo posición española hasta la promulgación de la Carta Autonómica de Puerto Rico en 1897. En 1917 los puertorriqueños se convierten en ciudadanos estadounidenses, al aprobarse la Ley Jones, misma que fue firmada por el entonces Presidente de los Estados Unidos, Woodrow Wilson, el 2 de marzo del año mencionado. En 1952 Muñoz Marín indujo a Puerto Rico a obtener la condición de Estado Libre Asociado, bajo su propia Constitución.

La “Isla del ensueño”, como también se le conoce, ha presentado una conflictiva severa entre los denominados independentistas y quienes consideran que su patria debe ser el estado 51 de la Unión Americana.

Lamentablemente ni unos ni otros han triunfado y su estatus es sumamente ofensivo, ya que en la práctica está gobernado absolutamente por los poderes norteamericanos, pero carece de los derechos de las otras entidades estadounidenses.

La denominación de estado federado, implica una especie de protectorado que se entrega a territorios donde no ha existido un desarrollo lo suficientemente loable, para darles un nivel de igualdad a sus entidades congéneres. Puerto Rico tiene la misma dimensión que puede tener Alaska y no se diga Hawái, de ahí lo injusto del trato, que bajo ningún concepto debe continuar.

Al margen de su situación jurídica, Puerto Rico tiene gran inclinación hacia el mundo hispano, pero en particular al hispan-americanismo; en ese bello territorio, con gran orgullo se habla el español y en la práctica se usa más el idioma de Cervantes que el de Shakespeare.

Otro renglón digno de aplauso, es que su sistema jurídico se sustenta en el derecho latino y los abogados puertorriqueños gozan de importante relevancia en el gobierno de la Isla, constantemente se reúnen para reflexionar sobre las disposiciones jurídicas vigentes, lo más destacado dentro de ello es la unidad; tienen una agrupación gremial con un Colegio de Abogados Único, donde la colegiación es obligatoria, además, tan importante organismo tiene el privilegio de ”vetar” a funcionarios judiciales, algo que en verdad dignifica la función del jurista.

En el tema político, Puerto Rico discute sobre las alternativas democráticas, donde ha tenido particular relevancia la izquierda, la cual ha logrado acreditación fundamental ante la lucha que emprende contra las desigualdades del capitalismo y la extensión de derechos sociales; así, esa izquierda aboga para que no se restrinjan libertades civiles y políticas.

En Puerto Rico se dialoga de manera especial las desventajas del bien llamado “populismo de derecha” de Donald Trump, mismo que sin duda tiene, no solo en Puerto Rico, sino en toda la unión americana, muchos seguidores. La llamada izquierda puertorriqueña busca un estallido social para alcanzar el éxito en sus planteamientos socialdemócratas.

Es interesante señalar que una buena parte de los luchadores sociales puertorriqueños se encuentran en el Partido Demócrata de Estados Unidos, quienes entre sus objetivos se encuentra el aumento de impuesto para las minorías opulentas; nótese, lo interesante en la actualidad del fenómeno político que se está dando en la “tierra del edén”, como bien la definiera El Jibarito Rafael Hernández Marín.

Lo fundamental del tema es que Puerto Rico, al margen de sus luchas internas y manejos que se dan entre izquierda y derecha, sigue siendo un territorio hispanoamericano, del que nos debemos sentir profundamente orgullosos.

elb@unam.mx

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