¿Puede la Inteligencia Artificial ser justa, ética e inclusiva?

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Científicos y tecnólogos se han embarcado en iniciativas para tratar de conciliar la ética y la inteligencia artificial, para poner las modernas tecnologías al servicio de la humanidad, y no al contrario

Raúl Casado / Agencia EFE

Los expertos consideran que la Inteligencia Artificial puede y debe ser justa, ética e inclusiva; y algunos científicos se han embarcado en ambiciosas iniciativas para poner las modernas tecnologías al servicio de la humanidad y no al contrario.

Tachada muchas veces de sexista o racista, los expertos consideran que la Inteligencia Artificial puede y debe ser también ética, justa e inclusiva, además de una potente herramienta para alcanzar muchos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible plasmados en la Agenda 2030 de Naciones Unidas.

Científicos y tecnólogos se han embarcado en ambiciosas iniciativas para tratar de conciliar la ética y la inteligencia artificial; para poner las modernas tecnologías al servicio de la humanidad y no al contrario; y para que estas herramientas se desarrollen con criterios basados en el respeto a los derechos humanos.

La investigadora Ángeles Manjarrés, profesora en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Informáticos de la UNED, enfoca ahora una parte importante de su tarea académica a conocer el impacto de la inteligencia artificial (IA) en la Agenda 2030 de la ONU y la contribución de esa moderna tecnología a alcanzar esos objetivos.

Las investigaciones revelan que la IA puede contribuir de una manera positiva a alcanzar el 79% de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, pero también actuar como inhibidor en el 21% restante, acentuando las deficiencias actuales y generaran más desigualdades y una mayor degradación ambiental.

Para evitarlo, investigadores de diferentes disciplinas han impulsado la iniciativa IA4Eq (Inteligencia Artificial para la Equidad), con el fin de evitar que muchos de los riesgos asociados a las nuevas tecnologías se acentúen y magnifiquen en el caso de la inteligencia artificial.

Manjarrés ha observado que todas las revoluciones tecnológicas han demostrado a lo largo de la historia su potencial para mejorar las condiciones de vida de las personas, “pero también para generar fuertes desigualdades, pobreza y exclusión”, y alertó que la desigualdad a causa de la revolución digital se podría acentuar de un modo “sin precedentes” con la Inteligencia Artificial, debido al desigual acceso a sus beneficios.

En declaraciones a Efe, la investigadora destacó, sin embargo, ejemplos de cómo la Inteligencia Artificial está ayudando a cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU en condiciones de escasos recursos, y mencionó el uso de drones para la agricultura en zonas muy desfavorecidas.

La sobreexplotación de recursos y la degradación ambiental tienden a afectar más a los países con las rentas más bajas, y ha insistido en el papel decisivo de la Inteligencia Artificial aplicada a las soluciones de los grandes retos de la humanidad, como la pobreza, la exclusión, el cambio climático, la gestión del agua o la prevención de crisis humanitarias.

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