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Problemas de electrificación; Sudáfrica vive a oscuras

En 1998, un informe de expertos pronosticó que el sistema eléctrico de Sudáfrica, uno de los países más industrializados de todo África, iba a colapsar y que, a partir de 2007, la falta de suministro sería una constante en su territorio, especialmente, en las zonas rurales y de antiguos guetos de la época del apartheid.

Ante esta coyuntura anunciada, en el año referido la empresa estatal Eskom, que controla el 95 por ciento de la electricidad en el país, creó el “loadshedding”, vocablo inglés que significa “desconexión de la carga”, un sistema de cortes de luz programados para evitar apagones sorpresivos por sobrecargas de la red y para poder reponer las reservas de emergencia.

La necesidad de esta acción se debe a que las obsoletas centrales eléctricas funcionan con carbón, un recurso que abunda en un 80 por ciento en el país, que, a la vez, es el séptimo productor de este recurso, pero su constante demanda ciudadana e industrial ha terminado por casi colapsarlas.

Actualmente, las plantas se encuentran al 65 por ciento de su capacidad, lo que incluye averías y falta de mantenimiento; además, los cortes de luz se han duplicado año tras año, hasta lograr, este 2023, dejar al país sin servicio durante 10 a 12 horas.

 

SITUACIÓN CALAMITOSA

Cyril Ramaphosa, presidente de Sudáfrica desde 2018 y cuestionado líder del partido Congreso Nacional Africano (CNA), movimiento político que llevó al poder a Nelson Mandela, decretó el sistema de electrificación como el Cuarto Estado Nacional de Desastre –los dos primeros fueron por inundaciones y el tercero a causa de la pandemia de la Covid-19–.

Cabe resaltar que Ramaphosa se presentará a las elecciones presidenciales de 2024 y que, en 2020, estuvo envuelto en un escándalo de corrupción al descubrirse que unos ladrones le robaron más de medio millón de euros que había escondido bajo los cojines de un sofá en una de sus granjas privadas.

La declaración de desastre permite que el gobierno asegure que las entidades nacionales de máxima necesidad –como los hospitales o las plantas de tratamiento de agua– no se queden sin suministro, y crea las condiciones, entre otras medidas, para la aprobación jurídica que permite comprar energía a otros países.

Según el Banco Sudafricano de Reserva, los apagones representan para el país una pérdida de 899 millones de rands al día, alrededor de 44 millones de euros; no obstante, habría que sumar la deuda pública acumulada de Eskom, estimada en 18 mil millones de dólares; es decir, 4.2 por ciento del Producto Interior Bruto de Sudáfrica en 2022.

UNA APP PARA EL CAMINO OSCURO

En 2022, el actual presidente creó una Comisión de Justicia a cargo del juez Raymond Zondo, quien determinó en su informe que la corrupción en Eskom se disparó durante los dos periodos del Gobierno del presidente Jacob Zuma –de 2009 a 2016– quien fue encarcelado y denunciado por corrupción en diversas oportunidades.

Asimismo, reveló que, durante esos años que se conocen en Sudáfrica como los de la “captura del Estado, corrupción y fraude en el sector público”, la empresa Gupta, un clan familiar de origen indio-sudafricano, firmó contratos fraudulentos con el Estado por 5 mil 300 millones de dólares.

Además, en estas operaciones Eskom sufrió el desfalco de mil 400 millones de dólares que, según las autoridades, deben sumarse a los 52 millones robados por otros cárteles criminales también a la estatal; no obstante, a pesar de que los hermanos empresarios Rajesh y Atul Gupta fugaron a Dubai y fueron capturados el año pasado, el gobierno de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) denegó su extradición.

Respecto al problema energético, Jairo Morales Nieto, doctor en Economía de la Universidad de Münster y columnista del diario “El País”, afirmó que Eskom posee una naturaleza monopólica con aversión a la competencia de la industria energética privada y que sus problemas radican, entre otros, “a la pésima gobernabilidad del conglomerado empresarial y el mal manejo gerencial y administrativo por parte de una burocracia excesiva, ostentosa y voraz”.

Sin cambios sólidos a la vista, la empresa eléctrica ha creado una app llamada “Eskom SePush”, que avisa cuándo y dónde habrá apagones, porque, cabe agregar, los cortes no son iguales en cada ciudad ni siquiera en cada barrio y, además, están divididos por ocho fases.

(Con información de la Agencia EFE)

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