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Portugal endurece su ley antitabaco para conseguir una generación “libre de humos”

Portugal va a endurecer la ley antitabaco con la prohibición de fumar en los alrededores de los colegios y en las terrazas cubiertas y con mayores restricciones a los puntos de venta y al tabaco calentado, con el objetivo de tener una generación “libre de humos” de aquí a 2040.

La propuesta de la nueva ley antitabaco, aprobada hoy en consejo de ministros, “no es una medida contra los fumadores o contra los operadores, es desfavorable al tabaco y apuesta por el camino de la salud”, aseguró en rueda de prensa el ministro luso de Sanidad, Manuel Pizarro.

“Es una oportunidad que no podemos ni debemos perder”, dijo Pizarro, quien explicó que “hoy hay nuevos patrones de consumo, sobre todo en los más jóvenes, por lo que hay que disminuir los ambientes facilitadores de adquisición y utilización del tabaco, principalmente en los nuevos productos”.

La norma prevé que, a partir de octubre de este año, prácticamente no sea posible fumar en lugares cerrados.

La excepción serán los restaurantes, bares y otros establecimientos que se acogieron a la legislación que entró en vigor en enero y establecieron espacios específicos para fumadores, que los podrán mantener hasta 2030.

Quedarán fuera los aeropuertos, estaciones y similares donde sea imposible salir a fumar a otro lugar.

La prohibición de humos se extenderá a las terrazas que tengan algún tipo de cobertura, aunque no sea completa, así como a la puerta o junto a la ventana de restaurantes, bares y cafés.

Tampoco se permitirá fumar al aire libre en el perímetro de escuelas, hospitales, recintos deportivos, estaciones de transporte y otros edificios.

Además, se impondrán restricciones a la venta de tabaco a partir de 2025, ya que no se podrá comercializar en espacios donde esté prohibido fumar, como restaurantes, salas de espectáculos y gasolineras.

Las máquinas de venta automática tendrán que situarse al menos a 300 metros de un centro de enseñanza.

En la práctica, la venta de tabaco estará restringida principalmente a estancos o tiendas similares y aeropuertos.

La nueva ley también establece restricciones al tabaco calentado, como resultado de una directiva europea.

A partir de octubre se prohíbe la venta de este tipo de productos que tengan aromas en sus componentes y los envases tendrán que llevar advertencias sanitarias con texto y fotografía, como el tabaco convencional.

De acuerdo a la última Encuesta Nacional de Salud, difundida en 2019, el 17 % de la población portuguesa a partir de los 15 años es fumadora, siendo el 14,2 % fumadora diaria.

Se estima que en 2019 hubo cerca de 13.500 muertes en Portugal que se pueden atribuir al tabaco, según datos facilitados por el Ejecutivo luso.

La propuesta de ley aprobada por el Gobierno deberá ser sometida a trámite en el Parlamento, donde los socialistas tienen mayoría absoluta. EFE

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