Porfirio Muñoz Ledo, el saltimbanqui de la política (FOTOS)

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Sin importarle nada más que sus intereses personales, este personaje ha brincado de un partido a otro para escalar posiciones, sin importarle su pasado

David Casco

Sin duda alguna, el octogenario Porfirio Muñoz Ledo es uno de los políticos más conocidos en México por su larga trayectoria. Pero ese camino recorrido abarca su paso por varios institutos políticos, como el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido Acción Nacional (PAN). Sin importarle la ideología, siempre se ha movido y comportado de acuerdo a sus intereses personales.

Ahora, que busca a como dé lugar la presidencia del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) –el partido fundado por Andrés Manuel López Obrador– se asume como el salvador morenista y un gran estadista de izquierda. Nada más alejado de la realidad…

De un salivazo, don Porfirio olvida que fue un alfil importante en el sexenio de Gustavo Díaz Ordaz, y en un discurso para dar respuesta al V Informe de Gobierno de aquel presidente de triste recuerdo, enalteció su figura y justificó la represión a estudiantes en 1968 con una retórica llena de halagos y flores.

Ese servilismo le valió que el sucesor de Díaz Ordaz en la Presidencia –Luis Echeverría Álvarez– le diera trabajo en su sexenio. Y entre otras cosas, le hacía sus discursos, dada su capacidad de demagogia y servilismo nacionalista que tanto le gustaba al nuevo Presidente, quien desde la Secretaría de Gobernación orquestó parte de la represión del movimiento estudiantil de 1968, y lo nombró secretario del Trabajo y Previsión Social.

Poco a poco la figura de Muñoz Ledo creció, pero no en función de su inteligencia, sino de su actitud servil y rastrera para con los hombres del poder en la aplanadora llamada PRI, donde fue su presidente nacional.

Tanto creció su ego, que creyó que las señales y atenciones que le prodigaba Luis Echeverría lo convertirían en su sucesor en Los Pinos. Pero no fue así, el elegido resultó ser José López Portillo, quien lo rescató e incorporó a su equipo de trabajo como secretario de Educación Pública.

Y desde esa trinchera, con su labia y discursos encendidos, creyó que el “dedo” elector ahora sí lo nominaría como candidato… pero se volvió a equivocar, pues el elegido por López Portillo fue Miguel de la Madrid Hurtado.

El “Presidente gris”, como se le conoció a De la Madrid, lo mantuvo alejado del país, en cargos diplomáticos. Y dicen los que saben, que la famosa “Renovación moral de la sociedad” que enarboló el entonces Presidente, fue redactada por el propio Porfirio Muñoz Ledo.

BRINCO A LA IZQUIERDA, A LA DERECHA Y DE REGRESO…

Nuevamente, al ver que no sería el elegido como candidato del PRI a la Presidencia, Muñoz Ledo dio un viraje radical: junto con Cuauhtémoc Cárdenas y un grupo compacto de políticos, renunciaron al PRI y formaron la Corriente Democrática, de ideología izquierdista, y postularon al hijo del general Lázaro Cárdenas como candidato a la Presidencia de la República.

Así, de un plumazo, olvidó su ideología priísta y se volvió de izquierda, para fundar de manera colectiva el Partido de la Revolución Democrática (PRD), del cual fue su líder nacional y luego senador.

En 1991, Porfirio Muñoz Ledo fue candidato del PRD a la gubernatura de Guanajuato, donde perdió ante el priísta Ramón Aguirre Velázquez.

En 1997, Muñoz Ledo hizo otro berrinche al no ser postulado por el PRD a la candidatura para jefe de gobierno del Distrito Federal, que ganó Cuauhtémoc Cárdenas.

Y en 1999, al no obtener la candidatura a la Presidencia de la República con las siglas del PRD, decidió renunciar al partido. El ahora inexistente Partido Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM) lo postuló como su candidato a la Presidencia, pero en un acto circense, al ver que sus posibilidades eran nulas, declinó en favor del candidato panista Vicente Fox Quesada, quien resultó ganador.

Luego del triunfo del señor de las botas, Muñoz Ledo fue nombrado coordinador de la Comisión de Estudios para la Reforma del Estado, una comisión presidencial convocada por Fox para tratar el tema.

Luego fue nombrado embajador de México ante la Unión Europea.

A su regreso al país, laboró en foros sobre el estado de la política mexicana, como analista. De acuerdo al propio Porfirio, su distanciamiento de Vicente Fox se debió a la intención de este de intervenir en la campaña electoral de 2006 (olvidándose que lo mismo se hacía en el PRI, donde él militó muchos años), por lo que Muñoz Ledo se lanzó a apoyar al Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador, en la búsqueda de la Presidencia.

Otro brinco más en su ideología: de centro a izquierda, para luego saltar a la derecha y, al ser marginado, regresar a la izquierda.

Pero eso no fue todo. Después hizo otra pirueta y se fue al Partido del Trabajo, donde fue diputado plurinominal.

Años más tarde, el jefe de Gobierno capitalino, Miguel Ángel Mancera, lo nombró comisionado para la Reforma Política del Distrito Federal y Secretario Ejecutivo de la Comisión Redactora del Proyecto de Constitución para la Ciudad de México. Es decir, un retorno de facto al PRD.

Sin embargo, con la fundación del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), otra vez Porfirio dio un salto y se incrustó en la nueva estructura política, que lo llevó a ser diputado por ese instituto.

Ahora, pretende ser el nuevo presidente de Morena, que se elegirá en una serie de encuestas, pero le ganó nuevamente su carácter belicoso y no aceptó el empate técnico con su contrincante Mario Delgado Carrillo, lo que de acuerdo al INE –organizador del ejercicio demoscópico– deberá realizarse una tercera encuesta. Pero Muñoz Ledo insiste en tomar protesta como el nuevo presidente de Morena, polarizando aún más al partido más fuerte de México en su necedad.

Ese es Porfirio Muñoz Ledo, el político saltimbanqui de México, quien cuando no gana, salta…

Apoyo a las mujeres

En Ángel Metropolitano hemos dado cuenta del proceso en el cual se elegirá al nuevo líder de Morena, y los señalamientos en contra de Porfirio Muñoz Ledo por presunto abuso sexual. Incluso el mismo lunes, una mujer que estuvo en la sede de Morena para impedir que el político diera golpe de estado y se alzara como presidente del partido, dio su testimonio de que ella, a los 15 años, fue supuestamente engañada por Muñoz Ledo, quien la citó en su casa con promesas falsas y la besó sin su consentimiento.

Fueron varias las mujeres acudieron para impedir que Muñoz Ledo levantara la mano como nuevo líder, y Porfirio insinuó que eran pagadas, ignorando su derecho a manifestarse y ser mujeres que luchan por una causa más justa e igualitaria.

Esas mujeres son quienes están gritando por ayuda, y su precepto es que México dice basta a la hipocresía y doble moral. ¿Cuántos años deberán pasar para pagarle a las mujeres tanta desigualdad? ¿A quién se busca solapar?

Desde este espacio, nos reiteramos como un medio que ayuda a las mujeres y seguiremos apoyando sus causas feministas.

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