¿Por qué la justicia no actúa? Andrés Roemer suma ocho denuncias por acoso y violación

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De acuerdo a Periodistas Unidas Mexicanas, que se ha encargado de hacer públicas las denuncias de acoso sexual por parte de Roemer, éste engañó a mujeres ofreciéndoles oportunidades de trabajo

La violencia de género sigue sin tener eco. Cada vez son más los casos en donde mujeres que han sido abusadas o acosadas sexualmente tienen que recurrir a la exposición mediática para poder aspirar a la aplicación de la justicia. Un caso que revela esta situación es el Andrés Isaac Roemer Slomianski, acusado de por abusar por lo menos de ocho mujeres y no hay justicia que lo mande llamar.

Andrés Isaac Roemer es un diplomático, escritor, filántropo y catedrático mexicano, que se desempeñó como cónsul general de México en San Francisco, California, y como Embajador de México ante la UNESCO. Actualmente es investigador senior en la Universidad de Columbia… pero eso no lo exime de su conducta inapropiada.

De acuerdo a denuncias públicas, vertidas a través de redes sociales, Roemer Slomianski, en por lo menos ocho ocasiones, ha atentado contra el pudor y la integridad sexual de igual número de mujeres. El primer caso denunciado de abuso sexual en su contra es el de la bailarina Itzel Schnaas, lo que ha motivado que otras víctimas se atrevan a exponer su casos.

De acuerdo a la organización Periodistas Unidas Mexicanas (PUM), que se ha encargado de hacer públicas las denuncias de acoso sexual por parte de Roemer, éste engañó a diversas mujeres ofreciéndoles oportunidades de trabajo; las citaba en su casa de la colonia Roma, en la Ciudad de México, en donde intentó abusar de ellas.

Según el testimonio de la bailaría Itzel Schnaas, que se puede encontrar en la dirección de Youtube https://www.youtube.com/watch?v=pFOCv-nSnDU&feature=youtu.be, Roemer es meloso, comienza con el halago. “Si yo hubiera podido escoger, mi esposa hubiese sido bailarina”, cuenta la agredida que le dijo Roemer para después pasar al tocamiento. Le acarició las piernas. Le masajeó cerca de la ingle mientras él se tocaba el pene.

Después de eso, cuenta Itzel Schnaas en su video-denuncia, ella comenzó a tejer la despedida, con muchas ganas de salir del lugar. Todavía antes de salir de la casa del escritor, Roemer celebró el encuentro y le aseguró a su víctima que sería parte del proyecto cultural para el que la había citado en su casa.

También Talía Margulis da testimonio público de su experiencia de acoso vivida con Andrés Isaac Roemer. Solo que en ese caso el presunto depredador fue más allá. De acuerdo a este testimonio, el escritor sí abusó de ella. Eso fue hace diez años, cuando la citó en su casa de la colonia Roma y luego le hizo insinuaciones y comentarios inapropiados.

Bajo el mismo modus operandi, la periodista Montserrat Ortiz, colaboradora del periódico Reporte Índigo, refiere que ella también fue víctima de Roemer. De ella abusó en 2017 cuando la citó en su casa de la colonia Roma, bajo pretexto de ofrecerle colaborar en proyectos que él tenía. El final de ese encuentro es el mismo: una mujer mancillada en su dignidad y su honra, y un hombre que se valió de su posición para lograr lo que quería.

En el caso de Monserrat Ortiz, ella aseguró en redes sociales que el sometimiento sexual fue bajo presión, pues Andrés Roemer la amenazó de hacer que la despidiera del canal ADN 40, del Grupo Salinas –de su «amigo» Ricardo Salinas Pliego– en donde en ese tiempo ella trabajaba, si no accedía a sus deseos sexuales. Por miedo, dejó que Roemer hiciera lo que quisiera.

más denuncias…

Hay otras denuncias que se han tenido que hacer de forma anónima, pero igualmente están sustentadas en el dicho veraz de las víctimas, en donde se evidencia el proceder rutinario de Andrés Roemer. Tal es el caso de una mujer que conoció a Roemer en 2007, y al igual que con las otras mujeres, la invitó a su casa. Allí, él comenzó a besarla y masturbarse. Después, a cambio de la vejación sexual le ofreció dinero.

La conducta atípica de Andrés Isaac Roemer está sancionada en los artículos 174 y 179 del Código Penal de la Ciudad de México; en el 174 se establece que comete violación aquel que “por medio de la violencia física o moral realice cópula con persona de cualquier sexo”, y se le impondrá prisión de seis a 17 años.

Mientras que el artículo 179 del citado código, refiere que comete acoso sexual aquel que “solicite favores sexuales para sí o para una tercera persona o realice una conducta de naturaleza sexual indeseable para quien la recibe, que le cause un daño o sufrimiento psicoemocional que lesione su dignidad”, por lo que se le impondrá de uno a tres años de prisión.

Sin embargo, esto es letra muerta para las influencias del autor de ¿Por qué Amamos el Futbol? (Porrúa, 2008); Move Up (Taurus, 2013); Oskar y Jack, (Porrúa, 2011) y El Otro Einstein, (Porrúa, 2008), entre otros libros, quien al día de hoy no ha permitido que las denuncias se conviertan en procesos penales y –al parecer– solo se queden en un escándalo mediático, en total impunidad.

Foto Twitter

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