¿Por qué el rey Enrique VIII ejecutaba a sus esposas?

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¿Por qué el rey Enrique VIII ejecutaba a sus esposas? Fotografía - Youtube: Historia Incomprendida

¿Quién fue Enrique VIII?

Enrique VIII nació el 28 de junio de 1491, fue el segundo monarca de la casa Tudor, heredero de su padre, Enrique VII.

Tomó el trono en 1509, y durante su juventud era descrito como un rey atlético, educado y carismático, entre sus actividades estaba escribir poesía y amaba a los animales, especialmente a los caballos.

Pasados los años su salud se deterioró a causa de la obesidad, y su carácter cambio radicalmente, volviéndolo una persona lasciva, egoísta y tiránica.

Algunos historiadores sugieren que además de su ganancia de peso, sufría sífilis, esto a consecuencia de sus aventuras amorosas, y también una lesión cerebral debido a su gusto por los caballos, todo esto propiciando su cambio de personalidad.

Murió a los 55 años, el 28 de enero de 1547.

¿Tuvo seis esposas? ¿A cuántas ejecutó?

La búsqueda de un hijo varón lo llevó a casarse seis veces, dicha obsesión no solo era por preferencia propia, también era una exigencia ya que de era la única manera de perpetuar su linaje.

Su primera esposa fue Catalina de Aragón, quien tuvo cuatro embarazos fallidos, finalmente, cuando el quinto niño nació,  dio a luz una niña a la que llamaron María. Al tener tantos problemas en procrear un hijo varón, se empezar a cuestionar la masculinidad del rey, por lo que, aunado a un nuevo romance, el mandatario quería el divorcio.

Al estar casados por la iglesia católica, y luego de que el papá negara la disolución del mismo, Enrique VIII fue influenciado por Ana Bolena, su nuevo interés amoroso, decidió separar Inglaterra de, la máxima autoridad en ese entonces, la Iglesia Católica. Luego se autonombró  Jefe Supremo de la Iglesia de Inglaterra, eliminando conventos y monasterios que hasta entonces existían en su nación.

Con esto, el divorcio de Catalina fue posible, la expulsó separándola de su hija, y al poco tiempo se casó con la que sería su segunda esposa, Ana Bolena.

La pareja dio como resultado una nueva hija para el rey, sin embargo de nueva cuenta fue mujer, lo que comenzó a ocasionar problemas, ya que Enrique se sentía traicionado cuando Ana no pudo cumplir su promesa de un bebé de género masculino. Sumando a esto, ambos tenían un temperamento fuerte, lo que ocasionaba tensiones.

Luego de tres años de matrimonio, la influencia de Ana Bolena se desvaneció y el rey procedió a enjuiciarla y culparla de los cargos de adulterio, incesto y alta traición, y aún con pruebas poco contundentes el 19 de mayo de 1536 fue decapitada en la Torre de Londres, convirtiéndose en la primera reina inglesa ejecutada públicamente.

Al día siguiente de la ejecución, el rey se comprometió con Juana Seymour, y luego de poco más de un año de matrimonio se dio el embarazo. Así, Enrique VIII por fin logró su cometido de tener un hijo varón, al que nombraron Eduardo VI.

A los días de dar a luz la reina murió y el rey pasó un largo periodo de duelo, solidificando la creencia de que en realidad la ama, además de que fue a su única esposa que recibió un funeral y entierro real.

La unión con su cuarta esposa, Ana de Cleves, surgió más como una jugada política para una alianza entre Alemania e Inglaterra, dos países no católicos. La primera vez que la vio fue a través de un cuadro, pero al momento de verla cara a cara se desilusionó al no encontrarla atractiva, asegurando que no cumpliría con sus deberes conyugales.

El matrimonio se disolvió solo seis meses después, algo que ella aceptó de buena gana y fue recompensada con dos castillos y el título de «amada hermana del rey».

Catalina Howard, prima de Ana Bolena, lo atraía desde que la conoció en su segundo matrimonio, y al querer un segundo heredero se comprometieron, dejando de lado los rumores sobre los diversos amoríos de ella, pero cuando Enrique descubrió la relación de Howard con su caballero y cortesano favorito, ambos fueron enjuiciados, por lo que ella fue ejecutada por los cargos de adulterio y alta traición.

Con todos sus anteriores matrimonios, el rey ya no estaba interesado en la juventud, por lo que su última esposa fue Catalina Parr, quién rondaba los 30 años. Se dice que lo que le interesó de la mujer fue su madurez y suspicacia, lo que lo llevó a convertirla en la primera reina de Inglaterra e Irlanda. Ella le proporcionó al rey y a sus hijos lo más parecido a una vida familiar.

Parr era una enfermera eficaz y Enrique confiaba tanto en ella que la dejó gobernando mientras él asistía a la guerra en Francia. E incluso, ella lo convenció de continuar la línea de sucesión de María e Isabel en el trono.

Cuando el rey Enrique VIII falleció el 28 de enero de 1547, Eduardo VI se convirtió en el sucesor, sin embargo, él murió a los pocos años, terminando así con el sueño y obsesión de su padre.

 

 

Con información de Historia Incomprendida.

JBR

 

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