¡Por fin una buena noticia! : Cumbre Biden/Putin en Ginebra el 16 de junio

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EFE

Cuando la relación bilateral de EE.UU. y Rusia se encaminaba al precipicio, afortunadamente los hacedores de la política en Washington y Moscú optaron por iniciar un diálogo constructivo entre, primero, sus asesores de Seguridad Nacional respectivos—el israelí-estadunidense Jacob Jeremiah Sullivan y el ruso Nikolai Patrushev—, y en segundo término, entre los cancilleres, el israelí-estadunidense Anthony Blinken y Sergei Lavrov, al margen de la reunión del Consejo del Ártico celebrada en Reykjavik, lo cual en su totalidad desembocó en acortar una cumbre entre los presidentes Biden y Putin en Ginebra el 16 de junio (https://reut.rs/3yIMSEU).

Según la agencia rusa de noticias TASS, el polémico ex-mandatario Mikhail Gorbachev—quien aceleró la desintegración de la ex-URSS por su excesiva candidez—saludó la cumbre como un “evento importante y positivo para el mundo (https://bit.ly/3i1uQIp)”.

De acuerdo a declaraciones oficiales del Kremlin y la Casa Blanca, los temas a tratar tendrán como objetivo “restaurara la predictibilidad y estabilidad de la relación bilateral” y, más que nada, la “estabilidad estratégica”.

Según John Steinbruner, de la Universidad de Yale, la “estabilidad estratégica ha sido definida como una característica de la disuasión (deterrence) basada en la Destrucción Mutua Asegurada”—el famoso concepto MAD: Mutual Assured Destruction (https://bit.ly/3yJoNxN)—y “ha sido medida ampliamente en términos de la vulnerabilidad potencial de los componentes de las fuerzas estratégicas, notablemente los misiles basados en tierra”.

Según Steinbruner el concepto de “estabilidad estratégica no incorpora los efectos del equilibrio estratégico en los sistemas antagónicos de comando, comunicaciones y control” que “dado los presentes niveles de las fuerzas, constituyen quizá su dimensión más sensible (https://bit.ly/3hVVFxm)”.

Existen varias definiciones sobre la “estabilidad estratégica”.

El atlantista y exageradamente filo-estadunidense, el “ruso” Dmitri Trenin considera que la “estabilidad estratégica ha cambiado fundamentalmente en el siglo 21” y aduce que una definición actualizada “necesita tomar en cuenta las maneras para evitar la confrontación militar entre los países que poseen armas nucleares” y

“Manejar exitosamente la competencia global entre EE. UU., China y Rusia (https://bit.ly/2SwX7Mc)”.

Quien en fechas recientes ha usado más el concepto de “estabilidad estratégica” es nada menos que el zar Vladímir Putin quien sin tapujos ha sentenciado el avance de las armas hipersónicas de Rusia que la coloca como la primera potencia militar mínimamente de aquí a 20 años.

Para no dejar dudas o suspicacias sobre la cumbre bilateral en Ginebra entre EE. UU. y Rusia, el zar Vladímir Putin sentenció que “Rusia está dispuesta a colaborar con China para preservar la estabilidad estratégica global(https://bit.ly/3yBj79j)”.

Así que más vale que no se hagan ilusiones de dejar a China fuera por aquellos ilusos de un G-2 entre EE. UU. y Rusia.

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