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Poner a competir el músculo callejero con el Presidente es una batalla perdida

Gobierno de México
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…Pero lo cierto es que se deben encender las alertas de que hoy la sociedad civil tiene sus reclamos y su propia opinión, gústele a quien le guste.

No se puede menospreciar a una sociedad como la mexicana, que cuando se une logra retos enormes, y ahí están los ejemplos, como en los desastres.

Para muchos esta administración ha sido un desastre, para otros no lo ha sido, y lo cierto es que pudiese ser que de ambos lados tengan su parte de razón, más si en el pasado el robo, el abuso y las terribles administraciones hicieron un surco para lo que hoy estamos viviendo.

Aquí no estamos hablando ya de partidocracias, hablamos de personajes deshonestos, donde el tejido social se fue deteriorando más y más y le dio paso a que algunos sectores buscaran en cualquier ámbito –malo, corrupto o regular– el sustento de cada día.

La liga tenía que reventar en algún momento, según el sector que tenía los brazos abiertos, pues el crimen organizado –como organizaciones que son– empezaron a reclutar jóvenes, hombres o mujeres, en ocasiones gente de la tercera edad, para sus estructuras.

La necesidad de alimentarse hace cometer acciones –muchas veces– de todo tipo con tal de subsistir.

El Presidente, a través de sus programas, contiene este fenómeno, pero no es un remedio mágico que de manera inmediata se soluciona.

Manos a la obra, empezó la transformación, adelante. ¿Quién va a manejar el barco conmigo? Pues algunos servidores que hacen bien su trabajo, y otros que, mareados por el poder y la ambición, deberán recorrer el camino hacia las mejores habitaciones con rejas.

Encarcelar a varios malos funcionarios llevará a legitimar más su transformación; se debe procesar a esos propagandistas de la falsa palabra que con el abuso y faltas de probidad construyen sus próximos días en prisión.

El guion de la siguiente administración deberá forzosamente cambiar y saber cómo satisfacer las necesidades de un país que para unos está en llamas y para otros está creciendo, donde deberá haber concertaciones, acuerdos y creación de condiciones para que quien ostenta y ejerce el poder ya no se comporte como una vulgar oposición.

Y también la oposición debe comportarse a la altura de las necesidades del país y no de sus propios intereses personales.

Es lamentable ver la lista de los próximos legisladores, pero como diría el dicho, la meritocracia no aplica aquí; al contrario, el compadrazgo, la amistad o la familiaridad son los elementos que marcan pauta.

Veremos un Congreso complejo de descifrar al día de hoy, por cómo va a quedar conformado.

Un aspecto de nuestro mandatario federal, es que es un demócrata y permite que la gente se manifieste, se exprese, que escriban de él. No censura, así que México libre puede manifestarse, pero no olvidemos que el pasado jamás lo volveremos a tener porque la corrupción era enorme.

La política no es una ciencia social, es una ingeniería que se basa en lo social. Y esa es la máxima de nuestro Presidente.

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