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Plantamos más preguntas que respuestas

Es triste ver un vivero de corrupción. ¿De verdad creen que la oferta política es la mejor? ¿Creen que el pueblo sigue siendo esclavo mental?

Por un lado, se agrupan cual panal de abejas; otro, como los redentores de la prosperidad, escogen de capitanes del equipo a alguien con un currículo de baja calidad, arropado por gente que jamás ha ganado una elección popular, salvo honrosas excepciones.

Bajan del equipo a quien sí hubiera podido dar batalla y competir en buena lid, y dejan a la más bufona, que piensan van a manipular a su voluntad.

Por el otro lado, están las falsas promesas y los resultados de calle del ciudadano que sufre, que no sabe de política, pero sí necesita mejores oportunidades y más medicamentos, no importando el color o el partido.

¿A qué partido se alinea una persona? Hay muchos casos y formas, no es una manera hegemónica de decidir, son circunstancias y necesidades las que en muchas ocasiones atrapan a un elector.

Decía un escritor de buen nombre –Aleksandr Solzhenitsyn– en síntesis, ¿en qué lado estaré mejor, de uno o de otro?, y resulta que no es ninguno.

El mundo está necesitado de propuestas sencillas, simples y reales. Ya es suficiente. ¿Acaso no se dan cuenta que hay un factor silencioso que avanza vertiginosamente, a velocidades inimaginables, que se llama tecnología?

Y ese factor acerca al que está lejos, y aleja al que está cerca, si así lo decide. Y además abre nuevos portales de popularidad, casi instantánea, en muchos ámbitos; junto con eso, la realidad alcanza y supera a la ficción, que es la baja importancia de sostener un planeta sano y no seguirlo enfermando con malas y terribles prácticas, sin que esas mismas sean sancionadas.

Que la tierra es insuficiente para alimentar a miles de millones de habitantes y, sobre todo, que el agua es más escasa cada día.

Que solo en México ya comienzan a existir colapsos de agua, y nadie ha mencionado cómo fortalecer la arteria principal de la CDMX, el Cutzamala; que sin ese sistema de agua, la ciudad se colapsa.

Que no hay una política pública de prevención para evitar más enfermedades como obesidad e hipertensión diabética.

Que las campañas no se basan en castigar al delincuente y hacer mejores ciudadanos…

Bueno, la lista podría seguir, pero como ciudadanos necesitamos razonar bien el voto por la mejor opción. <<

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