Pica: el padecimiento que lleva a algunas personas a comer tierra u otras sustancias

Pica: el padecimiento que lleva a algunas personas a comer tierra u otras sustancias
Ángel Metropolitano

Comer tierra, hielo, papel, gis, jabón o cabello puede resultar difícil de comprender para quienes nunca han experimentado ese impulso. Sin embargo, en algunas personas no se trata de una ocurrencia, una mala costumbre o una conducta para llamar la atención, sino de un padecimiento conocido como pica.

La pica se caracteriza por el consumo persistente de sustancias que no son alimentos y que carecen de valor nutricional. Esta conducta puede presentarse en niñas, niños, adolescentes y adultos, así como durante el embarazo.

Cuando una persona consume específicamente tierra, barro o arcilla, se habla de geofagia. También existen otras manifestaciones, como comer hielo de manera compulsiva, ingerir cabello, masticar papel o consumir yeso, ceniza, jabón, almidón, piedras u otros materiales.

No es motivo de burla

Uno de los principales obstáculos para atender la pica es la vergüenza. Muchas personas esconden lo que consumen por miedo a ser juzgadas, ridiculizadas o señaladas como sucias.

Esta reacción puede retrasar la búsqueda de ayuda y aumentar el riesgo de complicaciones. La pica no define la inteligencia, la higiene ni el valor de quien la presenta. Las personas que viven con este padecimiento necesitan comprensión, atención médica y acompañamiento profesional.

Los familiares deben evitar los castigos, las amenazas y la exposición pública. Regañar a la persona o retirarle las sustancias sin investigar el origen del comportamiento puede provocar que continúe consumiéndolas a escondidas.

¿Por qué una persona siente deseos de comer tierra?

No existe una sola causa. En algunos casos, la pica puede estar relacionada con anemia o deficiencias de hierro, zinc y otros nutrientes. También puede aparecer durante el embarazo debido a cambios físicos, hormonales y alimentarios.

En otras personas, ciertas texturas, olores o sensaciones pueden resultar atractivos o tranquilizantes. El comportamiento también puede asociarse con ansiedad, estrés, hábitos compulsivos o algunas condiciones del desarrollo.

No todas las personas que comen tierra tienen una deficiencia nutricional. Por ello, no es recomendable automedicarse con hierro, vitaminas o suplementos. La causa debe determinarse mediante una valoración médica.

La llamada “tierra comestible” no es un alimento seguro

En redes sociales han comenzado a circular publicaciones de personas que venden tierra, barro o arcilla bajo nombres como “tierra comestible”, “arcilla preparada”, “barro limpio” o “tierra horneada”. Algunos vendedores incluso promocionan estos productos como si fueran dulces, botanas o artículos aptos para el consumo cotidiano.

Sin embargo, no existe una categoría general de “tierra comestible” que garantice que el producto sea seguro para el organismo. Que la tierra haya sido lavada, horneada, empacada, aromatizada o extraída de un determinado lugar no elimina necesariamente los microorganismos, metales pesados, residuos químicos u otros contaminantes que podría contener.

La tierra no debe presentarse como un alimento común ni atribuirle beneficios para la salud sin controles sanitarios y pruebas suficientes. Un empaque atractivo, una etiqueta artesanal o la recomendación de una persona en redes sociales no demuestran que sea segura.

Quien decide consumir alguno de estos productos lo hace bajo su propio riesgo. No obstante, los vendedores también tienen la responsabilidad de no promocionar sustancias potencialmente peligrosas como si fueran completamente inofensivas.

Esta advertencia no busca atacar ni avergonzar a las personas con pica. Por el contrario, pretende evitar que una condición médica sea aprovechada comercialmente para vender productos cuya composición y procedencia pueden ser desconocidas.

Los riesgos de consumir tierra

Aunque la conducta pueda mantenerse durante un tiempo sin provocar síntomas evidentes, ingerir sustancias no alimentarias puede representar diferentes riesgos.

La tierra puede contener bacterias, parásitos, pesticidas, residuos fecales, fragmentos de vidrio, metales pesados u otros contaminantes. El peligro aumenta cuando procede de zonas industriales, terrenos cercanos a construcciones antiguas, jardines tratados con productos químicos o lugares donde existe pintura deteriorada.

Entre las posibles consecuencias se encuentran:

  • Dolor e inflamación abdominal.
  • Estreñimiento severo.
  • Infecciones y parásitos.
  • Intoxicación por plomo u otros metales.
  • Daños en dientes y encías.
  • Problemas para absorber nutrientes.
  • Obstrucciones o lesiones intestinales.

Comer piedras, cabello, objetos filosos o grandes cantidades de materiales compactos puede causar daños graves en el aparato digestivo y requerir atención hospitalaria.

¿Cómo se identifica?

Probar tierra una sola vez no significa necesariamente que una persona tenga pica. Para determinarlo se considera la frecuencia, el tiempo durante el cual se ha mantenido la conducta, la edad, el tipo de sustancia consumida y los riesgos existentes.

La valoración médica puede incluir análisis de sangre para detectar anemia o deficiencias nutricionales, estudios para identificar intoxicaciones y pruebas para descartar infecciones o problemas digestivos.

Hablar con honestidad es fundamental. Ocultar la conducta por vergüenza puede dificultar que el personal de salud identifique una complicación o indique el tratamiento adecuado.

El tratamiento depende de cada caso

No existe un tratamiento único para todas las personas. Cuando se detecta una deficiencia nutricional, el personal médico puede indicar cómo corregirla. Si existen factores emocionales o conductuales, también puede ser necesario recibir atención psicológica o psiquiátrica.

En el caso de niñas y niños, el tratamiento puede incluir supervisión, cambios en el entorno, actividades alternativas y estrategias para disminuir el acceso a sustancias peligrosas.

El acompañamiento familiar puede marcar una diferencia importante. Escuchar sin juzgar, identificar cuándo aparece el impulso y apoyar el tratamiento resulta más útil que castigar, exhibir o ridiculizar.

Cuándo acudir inmediatamente al médico

Es necesario buscar atención urgente si, después de ingerir tierra u otra sustancia, la persona presenta dolor abdominal intenso, vómitos persistentes, sangrado, inflamación del abdomen, dificultad para respirar, confusión, convulsiones, desmayo o imposibilidad para evacuar.

También se recomienda solicitar ayuda profesional cuando la conducta es frecuente, ocurre durante el embarazo o implica pintura, productos químicos, objetos filosos o tierra de procedencia desconocida.

Hablar de la pica con respeto permite comprender que detrás de una conducta poco conocida puede existir una necesidad médica, nutricional o emocional. Quienes viven con este padecimiento no necesitan burlas ni etiquetas, sino atención profesional, empatía e información clara.

La pica puede tratarse y sus riesgos pueden reducirse. El primer paso es reconocerla como un padecimiento y evitar que la venta de supuesta “tierra comestible” normalice el consumo de una sustancia que puede representar un peligro para la salud.

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