Persona NO grata

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Por Roberto de la Madrid

No podemos perder de vista la lección que nos da a todos. Ese país de bellos atardeceres, playas y con la reserva número uno de petróleo en el planeta, se ha convertido en un cúmulo de verdades y mentiras, que han provocado su deterioro en una espiral cada vez peor.

Todos los actores han hecho daño, nacionales e internacionales en la búsqueda de reafirmarse como los poseedores de la verdad. EE. UU. y sus sanciones asfixiantes para doblegar al gobierno contestatario a partir de la decadencia de Chávez y la entrada de Maduro (al principio como gran estadista, Chávez supo negociar y apretar al estilo Simón Bolívar con Washington).

Una oposición descuartizada por sus propios egos que corrió a pedir apoyo al exterior, olvidándose de que la unidad en su país, estrategias bien definidas y verdadera preocupación por el pueblo les hubieran ayudado más que las declaraciones y sanciones de Trump y la Unión Europea.

Una prensa -internacional y nacional- que sin piedad ha asesinado la imparcialidad y la investigación real y solo se ha dedicado a enaltecer a un lado o a otro, a Washington o a Maduro, a una semi-derecha nacional-internacional y a una semi-izquierda nacional-internacional.

Y un gobierno venezolano actual lleno de discursos a base de gritos, amenazas, y palabras de fortachón de cantina, para mostrar gran valentía, pero sin tener un gran proyecto sólido internacional, más que una aparente fe rusa y china; un gobierno venezolano que abandonó el equilibrio entre los pobres que son millones, la extinta clase media, la clase alta exiliada, la burocracia, los ideales de equidad y la negociación con un mundo capitalista devorador.

Gobierno que no busque equilibrar esta relación en beneficio del país de forma integral está destinado a provocar caos, más pobreza y más rechazo internacional. Y si a eso le agregamos, que el presidente Maduro niega la pésima situación con palabras bonitas de auto halago nacional, las cosas se ponen más negras, sobre todo cuando vemos cómo cada vez hay más venezolanos huyendo a otros países para buscar mejor vida (hasta algunos compañeros de trabajo y amigos que tengo no pueden negar que estando lejos de Caracas están mucho mejor en todos los aspectos).

Y mejor ni hablar de la crisis de feminicidios. Resultado: un caos. Culpables: todos; el pueblo, el gobierno, la oposición, la prensa, los gobiernos internacionales y los devoradores capitalistas del mundo. Inteligencia, conciliación, amistad y si criticamos la prepotencia y arrogancia que han tenido las políticas neoliberales depredadoras, no caigamos en ellas, es lo que necesitan hoy todos los gobiernos del mundo que han sido agachados por la fuerza o por sus políticos corruptos, para salir de la crisis económica, médica, política y de polarización social.

De otra forma, ni la Unión Soviética pudo evitar que le pusieran un McDonald’s justo frente a la estrella roja que está en lo alto del Kremlin, ni con el mejor aparato de inteligencia, ni con la KGB, ni expulsando embajadoras ni declarándolas non-gratas como las recientes rabietas de ambos, Unión Europea y Venezuela.

El arte de la negociación con fuerza y determinación en pro del equilibrio y protección del pueblo desprotegido es la única salvación. Lección para todos los gobiernos del mundo.

Foto Pixabay

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