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Permanecer en contemplación

Desde hace varias semanas, el tema del INE ha generado muchas opiniones encontradas. La verdad o lo justo no se ha planteado de manera frontal, cada quién defiende su punto de vista y cada quién argumenta que de no quedar como cada cual plantea sus puntos, será una catástrofe o una regresión.

Lo cierto es que el INE permitió que nuestro presidente López Obrador ganara. ¿O lo correcto sería que no le volvieran a robar la Presidencia? ¿O fue Enrique Peña Nieto que tuvo un lapsus de cordura por así convenir a México y a sus intereses?

Entonces, ¿dónde estaba el INE, antes IFE, cuando probablemente robaron elecciones? ¿O los desvíos, de los cuales imputaron a los de recursos materiales de la actual administración del INE?

¿O dónde están los expertos de Morena que, en lugar de tratar de polarizar más la circunstancia, proponen con conocimiento de materia los temas para fortalecer un mejor futuro electoral?

O qué, ¿los de la 4 T –de sólo slogan– serán los mejores para siempre, u 80 años de ellos en el poder, tipo en el PRI?

O menos, pero igual el PAN y los partidos satélites que se benefician de sus minorías, que deciden en algunos casos los institutos electorales, no deben estar a capricho de la ignorancia, el acarreo, los intereses partidistas o funcionarios corruptos, tanto del propio instituto como del gobierno en el poder, deben ser dinámicos y tan cambiantes como se tenga que ser, porque la sociedad camina a tiempos vertiginosos.

Todo cambió y va a seguir cambiando. Hoy la sociedad está más informada, pero también más manipulada por el cobarde y oscuro anonimato de muchos datos que tratan y manipulan a la misma sociedad.

Ser estoicos y mirar sin reaccionar ya no se puede.

Bastantes bases deja nuestro mandatario con haber roto el muro de las malas prácticas, empezando para la figura presidencial. No pasa con otros funcionarios, que no sólo no hacen bien su función, sino que están igual o peor que los angelitos de las administraciones pasadas.

Ejemplos, caray, ni enumerarlos. Pero mucho tendrán que decir los que hacen el Tren Maya y lo obstruyen. Los de Segalmex, los del Instituto para Devolverle al Pueblo lo Robado, etcétera.

Es una cultura de México y nuestro Presidente es honesto, pero no será responsable de las acciones de cada funcionario o funcionaria corrupta.

Y no por unos se debe catalogar a todos, que vaya que hay extraordinarios funcionarios públicos en todas las áreas: hacendarias, de administración tributaria, procuraduría fiscal, gobernadoras, gobernadores, y así sucesivamente.

Tenemos muchas materias que resolver como país, y es ver qué cuentas entrega Pemex con esta administración en lo operativo, investigación y en medio ambiente, un medio ambiente muy deteriorado en muchas áreas petroleras por los pésimos manejos que tiene la paraestatal.

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