El papa León XIV recibió a la Comisión Internacional de Monjas Dominicas Contemplativas, ante quienes destacó la importancia de la oración, el silencio y la contemplación como parte esencial de la misión de la Iglesia.
Durante el encuentro, celebrado el 30 de septiembre en el Vaticano, el pontífice señaló que la contemplación representa una forma de fortalecer la relación con Dios y permite detenerse para escuchar, reflexionar y comprender con mayor profundidad a las personas y la realidad.
León XIV explicó que la vida contemplativa no debe entenderse como una actividad alejada de la misión de la Iglesia, sino como uno de sus elementos centrales.
El Papa también puso énfasis en el valor del silencio, al considerar que permite crear espacios de libertad, verdad y escucha en medio de un mundo marcado por el ritmo acelerado y las preocupaciones cotidianas.
Ante las religiosas, señaló que las comunidades contemplativas pueden convertirse en espacios de paz donde las personas encuentren condiciones para reflexionar y afrontar preguntas que, en muchas ocasiones, resultan difíciles de responder de manera individual.
El pontífice también animó a las monjas dominicas a mantener su vocación pese a los desafíos que enfrenta actualmente la vida religiosa.
“Su servicio a la Iglesia es precioso”, expresó León XIV, quien las invitó a continuar su labor con confianza, discernimiento y comunión.
Asimismo, pidió a las religiosas permanecer unidas sin perder su diversidad, conservar la tradición de la Orden Dominicana y, al mismo tiempo, mantenerse abiertas a las nuevas necesidades de la Iglesia y de la sociedad.
León XIV destacó además que la misión contemplativa implica llevar las preocupaciones y necesidades del mundo a la oración, reforzando así el vínculo entre la vida espiritual y la realidad cotidiana.
Durante su mensaje también recordó la importancia histórica de las monjas contemplativas dentro de la tradición dominica, cuya labor ha acompañado durante siglos la predicación y el trabajo pastoral mediante la oración, el estudio y la penitencia.
Antes de concluir el encuentro, el Papa agradeció a las religiosas por su vocación y por la aportación que realizan a la Iglesia desde la vida contemplativa.











