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Paola Schietekat, mexicana condenada a cárcel en Qatar por denunciar abuso sexual

La mexicana Paola Schietekat de 27 años, quién fue víctima de abuso sexual en julio de 2021 en Qatar, cuando se encontraba trabajando como economista conductual en el Supreme Committee for Delivery and Legacy, se reunió con el canciller Marcelo Ebrad, quién asegura será defendida por el mejor abogado.

“Agradecí a Paola su visita y la conversación. El Consultor Jurídico de la SRE, nuestro mejor abogado, se hará cargo de defenderla y de que sean respetados todos sus derechos como ciudadana mexicana. Le reconocí su valentía y resolución” escribió Ebrad en su cuenta de twitter.

Según narra la joven, un hombre a quién consideraba su amigo entró a su habitación durante la noche para abusar sexualmente de ella. La mañana posterior a los hechos, fotografió sus heridas, y fue a denunciar el hecho ante la policía acompañada de la embajadora de México en Qatar, Graciela Gómez, y el entonces cónsul Luis Alberto Ancona.

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“Fueron tres horas de interrogatorio en árabe, y en cierto punto me exigieron una prueba de virginidad. Por alguna razón yo había pasado a ser la acusada. Cuando preguntaba por qué exigían que les diera mi celular, me aseguraban que no había cargos en mi contra, que solo querían verificar que no hubiera una relación romántica entre nosotros, pues el agresor se defendió de la denuncia diciendo que yo era su novia”, dijo Schietekat por medio de un texto.

“Mi denuncia ya no importaba. La policía refirió el caso a la fiscalía pública, único lugar donde tuve un traductor. Todo se centró alrededor de la relación extramarital”, añadió.

Finalmente, las autoridades de Qatar determinaron una sentencia para Paola Schietekat, 100 latigazos y 7 años de prisión, pues el caso fue tratado con la pena por el delito de relación extramarital. Mientras que, su agresor fue absuelto de todo cargo.

Las autoridades hicieron caso omiso de las pruebas de agresión, pues, alegaban que no había cámaras que apuntaran directamente a su departamento y que confirmaran que los sucesos realmente ocurrieron.

“Eso sí, los cargos por tener una relación fuera del matrimonio seguían vigentes, impidiéndome volver a Qatar y forzándome a pagar aún más por representación legal. La solución que me dio mi abogada y el representante legal de mi agresor era relativamente simple: cásate con él. Para cerrar el caso que el Estado de Qatar abrió en mi contra solo debía casarme con mi agresor”, mencionó.


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