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Otro conflicto entre EE. UU. y México

Los pronunciamientos del secretario de Estado del país vecino, Antony Blinken, han causado molestia al Presidente mexicano. La razón es clara, el funcionario norteamericano ha señalado que buena parte de nuestro territorio es gobernada por el narcotráfico; tal afirmación resulta grave y es evidente que se deberán tener las pruebas necesarias para sostener un señalamiento de la magnitud expresada. No basta que un hombre importante acuse sin dar oportunidad al involucrado de defenderse.

Por su parte, Andrés Manuel López Obrador se ha defendido considerando tal aseveración falta de seriedad de lo que es evidente y ha expresado que, responde a actos de campaña, situación nada difícil; tengamos presente que existe, en este momento, gran competencia entre republicanos y demócratas, donde de alguna manera los demócratas ven pocas posibilidades de lograr la reelección de Biden, ante ello, muestran “atractivos electorales”, siendo el del narcotráfico sumamente benéfico.

Al respecto, el presidente López Obrador ha contestado a Biden sobre el tema de Vulcan, una empresa que opera en Quintana Roo y su comportamiento al parecer atenta contra aspectos esenciales del mar; según se asegura, hace tiempo se autorizó su operación, lo que originó que, en la terminal marítima de Punta Venado, el Ejército hiciera una inspección que ofendió a los norteamericanos, mismos que amenazaron con que ya no se realizaran inversiones de su nación en nuestro territorio.

Vulcan está ligada a grandes intereses del país vecino y precisamente originó que se analizara si su trabajo de extracción de minerales como piedra caliza, afectaba los recursos naturales del estado de Quintana Roo. Al final, Vulcan constituye un riesgo, por lo que permanentemente se le debe vigilar, algo que no agrada a los empresarios norteamericanos que acostumbran a servirse con la “cuchara grande” y cometer fechorías, con concesiones que han recibido de manera sospechosa. Bien ha expresado el mandatario mexicano que en Vulcan hay muchos intereses, incluyendo los del propio Biden.

Este panorama implica que las relaciones entre ambos gobiernos se encuentren en la nada deseable crisis. Los foros de mayor discusión se ubican en el narcotráfico y la migración. Dentro del primero, los gringos siempre se han quejado que cada vez hay más adictos porque México les provee de droga. Sin duda es grave que México envíe droga a Estados Unidos, pero nada han hecho para disminuir el consumo de los enervantes.

En el tema migratorio la situación también es compleja, cada vez más los gobiernos estadounidenses dificultan el ingreso, particularmente de mexicanos y sudamericanos, haciendo que la persecución contra nuestros paisanos se intensifique y en ello no se ha logrado que nos respeten y nos den un trato humanitario, ese es un aspecto en el que México no debe ceder y cuya conducta deberá estar orientada de manera contundente a que los Derechos Humanos innatos de cada mexicano o sudamericano se respeten sin restricción alguna.

Es evidente que el conflicto irá en aumento conforme se avecinen las elecciones en Estados Unidos, ya que, tengamos en cuenta que el voto mexicano puede ser decisivo para su proceso electoral y en eso se presentarán dos panoramas, por un lado, se tratará de conquistar el voto de nuestros paisanos, pero por otro, se harán propuestas para disminuir la migración y sugerir medidas que pueden llegar a la crueldad, en cuanto al trato infame que otorgan los ámbitos de poder norteamericano.

Debemos estar atentos a estas circunstancias que desembocarán en un mayor agrietamiento de nuestras relaciones, que pueden llegar inclusive a un descarado intervencionismo; ese fenómeno no es nada extraño, bien sabemos que se ha dado sistemáticamente, además, habrá coincidencias electorales, por lo que el panorama no resulta nada alentador.

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