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No hay nada que celebrar todavía

EFE/ Sáshenka Gutiérrez
EFE/ Sáshenka Gutiérrez

Los resultados al día de hoy marcan diferencias. Con la puntera a la presidencia se observan más de 20% de diferencia, pero nada hay que celebrar, solo seguir afinando estrategias. En los adversarios se ven equipos con poca conectividad y armonía, tanto entre ellos como de cara a la ciudadanía.

¿Cómo verá el pueblo a la puntera? Seguro el efecto del presidente López Obrador es un factor de absoluta ventaja, mientras algunos integrantes de su gabinete no hagan las cosas de otra manera a la encomendada.

El mandatario federal es un tsunami de aceptación, y un ejemplo de la nueva izquierda latinoamericana; Andrés Manuel es suficientemente sólido para terminar su mandato pese a las descalificaciones e incluso los errores de algunos funcionarios en turno o estupideces de otros que están incrustados en el partido en el poder.

Morena es un partido obligado a renovarse o desaparecer, volviéndose otro instituto político que no cargó con los errores y corrupciones de algunos miembros del mismo.

El campo electoral no es una competencia perfecta, y todo partido en el poder está obligado a tener cuentas claras y entregas limpias de sus responsabilidades.

Aquí hablamos de todos. La oposición no tiene ni debe hablar de esto, porque gran parte de lo que hoy se vive es producto de haber sembrado las bases de lo que hoy malamente vive México. Y ante este panorama, deben medirse los resultados reales; critican un tren o un aeropuerto, pero si se suman las concesiones y miles de obras de los sexenios anteriores, es de asombrarse cuánto de eso está en la deuda de México que hoy paga el país entero.

Los eslabones de las alianzas están cada vez más débiles. En el “equipo grenetina” no se toleran ni entre ellos mismos.

En Morena vaya que también tienen sus enormes diferencias, entonces, ¿qué valor tiene la marca del partido? Sería mejor evaluar a la persona –candidata o candidato– y dejar atrás que el que coma más pinole y chifle, ese gane la kermés electoral.

Mucho lo hemos insistido, ya veremos. Pero es importante razonar y salir a votar, no caer en mensajes que vaticinan o gestionan crisis con algunos medios de comunicación.

Bien lo manifiesta nuestro Presidente: el Estado mexicano jamás se volverá a subastar. La estupidez es más fuerte que cualquier confabulación.

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