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Mumbiela, obispo español en Kazajistán: Aquí el papa es un líder indiscutible

El obispo español José Luis Mumbiela Sierra, que llegó a Kazajistán hace 24 años como misionero y ahora es el responsable de la Santísima Trinidad en Almaty, conoce bien el país de mayoría musulmana al que viajará el papa del 13 al 15 de septiembre donde, explica en una entrevista a EFE, Francisco es “un líder indiscutible”.

Este obispo aragonés, nacido en 1969, no se puede considerar “más afortunado” tras haber recibido a dos papas: Juan Pablo II en 2001 y ahora Francisco, que a pesar de sus limitaciones de movimiento ha querido participar en el VII Congreso de líderes mundiales y religiones tradicionales que se celebrará en Nursultán.

En un país donde sólo el 1 % es católico, cerca de 200.000 personas de los casi 19 millones de habitantes del país, con el 70 % musulmán y un 25 % cristiano, principalmente ortodoxo ruso, Francisco está considerado un “líder indiscutible”, explica el obispo, que es también presidente de la Conferencia episcopal de la Asia central.

“El papa va a tener una gran acogida por parte del Gobierno porque reconocen la gran importancia de su figura como líder, sobre todo por su posición respecto a las cuestiones candentes, no sólo de los últimos meses, sino cuando habla de paz y de fraternidad”, asegura.

“Aquí reconocen su figura como líder indiscutible porque también para Kazakistán estos temas son los que el país quiere proponer”, explica al teléfono desde su diócesis mientras ultima los preparativos de la visita.

Mumbiela cuenta “la gran ilusión” y “nerviosismo” de los católicos por la llegada del papa y cómo se están organizando desde varios puntos del país para estar en las celebraciones.

“Ellos van a acudir a estar con su padre y va a ser muy importante estar y sentirse juntos, porque este es un país muy grande en extensión pero pequeño en número de fieles. Verse unidos, en un gran número, va a ser algo especial”, destaca.

“Personalmente para mí es una gran alegría que sé que pocos han podido tener. Dos visitas del papa son una gran suerte y algo muy hermoso. Sé que se critica que no quiere ir a países católicos grandes, pero esto es una señal de paternidad: ocuparse de sus hijos más pequeños, que son los que más lo necesitan”, apunta.

El obispo, originario de Monzón (Huesca), destaca que Kazajistán es un país donde existe una importante convivencia interreligiosa, que es un punto destacado en su política interna y la celebración de este congreso lo demuestra: “Esta línea de acción ha llevado al país a un éxito social y económico que es notable, a diferencia de otras sociedades”.

Subraya “la paradoja” de que el viaje de Francisco se produzca en un momento de tensión internacional por la guerra en Ucrania, como sucedió en 2001 cuando el papa Karol Wojtyla viajó también al país pocos días después de los ataques del 11 de septiembre.

Por ello, el viaje “será como un mensaje Urbi et Orbi, para Kazajistán y para el mundo, como ya indica el lema del encuentro: mensajeros de paz y unidad, que es la finalidad de estos encuentros de líderes religiosos y que es un mensaje para este mundo de hoy”.

Aunque el tema principal de esta asamblea en la que participará el papa con líderes religiosos de todo el mundo nació para debatir sobre el papel de las confesiones en el periodo postpandemico, Mumbiela afirma que será inevitable que se hable de la guerra en Ucrania.

“Evidentemente habrá alusiones en el mensaje del papa sea durante la asamblea o en el documento final y cualquier palabra se entenderá en el contexto que estamos viviendo”.

En este viaje se esperaba que se pudiera celebrar la reunión entre el papa y el líder de la iglesia ortodoxa rusa, Cirilo, quien ha apoyado la invasión rusa de Ucrania, pero finalmente éste decidió no acudir a este encuentro religioso y se frustró el encuentro, pero según el obispo Mumbiela “el diálogo continúa”.

“A pesar de que no venga Cirilo, el diálogo entre la iglesia católica y la rusa ortodoxa no se ha interrumpido”, afirma y explica que el nuevo metropolita Antony, encargado de las Relaciones Exteriores, ya vino a hablar con el papa y “la vida continúa”. “Cerrar el diálogo sería cerrarse al mundo”, asegura. EFE

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