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Miguel Ángel Osorio Chong salió por la puerta de atrás

Pedro Hernández Müller

Entre dimes y diretes, amenazas y denuncias, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) se desmorona cada vez más y si había alguna esperanza de recuperar algo de lo perdido, la “renuncia” de uno de sus últimos bastiones Miguel Ángel Osorio Chong, representa el último clavo del ataúd tricolor.

Con las elecciones a la vuelta de la esquina, el PRI está abriendo varios frentes que, en lugar de ayudar a su partido, lo único que hacen es terminar de dividir a los militantes y a la ciudadanía, lo que les cobrará la factura en las urnas.

Miguel Ángel Osorio Chong, político de toda la vida, priísta de hueso colorado y peñista a todas luces, ha sido uno de los principales críticos del dirigente nacional Alejandro Moreno, a quien califica como corrupto, ante las numerosas denuncias que tiene tras de sí en su paso como gobernador de Campeche.

Las diferencias entre estos dos priístas han sido más que visibles, y desde que el pasado miércoles se supo de una asamblea extraordinaria en el seno tricolor, todo indicaba el “golpe de estado” para destituir a Osorio del cargo de coordinador, pese a que aún le faltaban dos años. Los cierto es que ya todo estaba hecho, pues incluso el martes se supo que Manuel Añorve ya estaba feliz por suceder a Osorio en el cargo.

Tras dos horas de esta irregular asamblea, como la calificaron algunos, el exsecretario de Gobernación salió anunciando su “renuncia” como coordinador del PRI, además de su salida del Grupo Parlamentario del partido, declarándose senador independiente por el momento.

Aunque fueron muchas las diferencias entre Osorio Chong y Moreno Cárdenas, la gota que derramó el vaso fue el recurso interpuesto por el primero para evitar la permanencia del campechano al frente del PRI hasta el 2024.

LA GUERRA CON ALEJANDRO MORENO

“A Alejandro Moreno no le gustó que interpusimos el recurso para evitar su porfiriato, de quedarse en el partido mucho tiempo más. Le ganamos jurídicamente”, dijo en su momento quien fuera considerado el “delfín” del expresidente Enrique Peña Nieto.

Para el hidalguense estas actitudes de revancha lo único que demuestran es que a “Alito” no le importa el partido y lo único valioso es su ambición personal, pues de ninguna manera pensó en el proceso electoral.

“Yo digo a los priistas que sigan adelante. El que divide es Alejandro Moreno y ojalá no vaya, porque él es que llamó a la división. Él les va a fallar, va a traicionar, miente, miente y miente”, dijo el exgobernador de Hidalgo.

Dejó en claro que no les va a dar el gusto de salirse del partido, sino por el contrario, seguirá luchando hasta que Moreno salga.

Puntualizó que, con este secuestro del partido, “Alito” concretó su plan, pero no por ello él dejará de lucha, ya que, en cuatro años han perdido todo, además de tomar al partido como un escudo para detener los señalamientos de irregularidades que pesan sobre él.

Sobre este tema, la senadora Nuvia Mayorga denunció las amenazas que realizó Alejandro Moreno momentos antes de celebrarse la asamblea extraordinaria, pues aseguró que éste llegó al lugar y dijo categóricamente que si no apoyaban la destitución de Osorio y el nombramiento de Manuel Añorve, no habría nada para sus estados.

A título personal dijo no confiar en su dirigente, pues dice una cosa y hace otra.

Otros priístas que respaldan a Miguel Ángel Osorio Chong, son Claudia Ruiz Massieu y Eruviel Ávila, quienes calificaron como ilegal la elección del nuevo líder, por lo que, también están deshojando la margarita para ver hacia donde dirigen sus carreras políticas. Para empezar, el exjefe de gobierno de la Ciudad de México y ahora senador, Miguel Ángel Mancera Espinosa ya les abrió la puerta a los tres para que formen parte del Partido de la Revolución Democrática (PRD), acto que también hicieron los del Partido Verde Ecologista Mexicano (PVEM), quienes ni tardos ni perezosos, vieron como llevar agua a su molino.

Por su parte, Alejandro Moreno aseguró que no influyó ni tuvo nada que ver en la destitución de Osorio, afirmó que fue la mayoría quien pidió el cambio.

Rechazó que existan divisiones dentro del partido y lo importante es respetar las decisiones de la mayoría, gusten o no. Siempre ha señalado que ningún coordinador es más grande que el grupo parlamentario.

Sin mencionar nombres ni tocar el tema directamente, en sus redes sociales apuntó: “Por su experiencia y razón, Luis Donaldo Colosio Murrieta nos transmitió que, precisamente en los momentos cruciales para México, cuando se discute en voz alta, no se rompe la unidad; por el contrario, se fortalece, porque se sostiene en consensos reales y se beneficia a la Nación”.

Así que mientras ambos se proclaman los ofendidos, veremos en los siguiente meses si el PRI se convierte en el Ave Fénix y renace de sus cenizas, o simplemente se queda en eso… cenizas.

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