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Migración, ciencia y ayuda en desastres: Cuba y EEUU intensifican relaciones

Migración, intercambio académico-científico, logística, comercio y asistencia ante desastres son algunos de los temas que han acercado a Cuba y EE.UU. este año, aunque aún lejos de los niveles del llamado “deshielo”.

El último ejemplo de la intensificación de las relaciones es el Foro Empresarial Cuba-Estados Unidos que arranca el miércoles en La Habana, una iniciativa que no se celebraba desde 2016, en pleno acercamiento impulsado por los entonces presidentes Raúl Castro y Barack Obama.

Ha habido otros gestos y señales en las dos direcciones en los últimos tiempos, coinciden los expertos, que recuerdan no obstante el distanciamiento histórico entre los dos países desde el triunfo de la revolución en Cuba en 1959 y la división del mundo en bloques con la Guerra Fría.

El secretario de Estado de EE. UU., Antony Blinken, apuntó este octubre que el Gobierno de su país estaba dispuesto a revisar si Cuba merece permanecer en la lista de países patrocinadores del terrorismo, un importante freno a las inversiones en la isla.

Recientemente, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, abogó por “sostener un diálogo” sobre “la base de la igualdad y el respeto mutuo”. “El presente año es un momento oportuno para normalizar las relaciones”, aseguró.

El actual inquilino de la Casa Blanca, Joe Biden, eliminó en mayo parte de las sanciones que había impuesto su predecesor, Donald Trump, como los límites a las remesas y a los vuelos comerciales a la isla más allá de La Habana.

No obstante, la mayoría del embargo impuesto en las últimas décadas sigue en pie, elemento de crítica permanente por parte del Gobierno cubano, que acaba de iniciar una campaña titulada “Mejor sin bloqueo”.

VOLUNTAD POLÍTICA

A juicio del sociólogo cubano Rafael Hernández, experto en las relaciones bilaterales, “la búsqueda de un acuerdo” tiene “lógica” en el complejo momento actual y contaría con el respaldo de la comunidad internacional.

“Voluntad política es lo único que hace falta. Ni más ni menos”, afirmó en una entrevista con EFE, en la que alertó frente a posibles dobles juegos de EE.UU.

El referente para Hernández es el “deshielo” de Obama y Castro, aquellos 25 meses entre finales de 2015 y principios de 2018 en los que se emprendió lo que denomina “el camino de la normalidad”.

Era una medida “inteligente”, con respaldo en ambos lados del estrecho de Florida y que beneficiaba a los dos países en múltiples materias, consideró. En ese período se suscribieron 23 acuerdos bilaterales.

“Se trata de reanudar un diálogo en el punto en el que se quedó y tratar de reactivar los acuerdos a los que se llegó. No cambiar súbitamente, (sino) regresar al punto en el que estábamos”, argumentó.

El analista William LeoGrande advirtió por su parte en declaraciones a EFE que “Cuba sigue siendo un tema polémico en la política interna de EE. UU.” y que, “con las elecciones intermedias a la vuelta de la esquina, la Casa Blanca no querrá hacer nada para poner en peligro las posibilidades de los demócratas en Florida”.

También señaló que Biden ha hecho de los Derechos Humanos y la democracia una “pieza central de su política exterior”, por lo que Biden puede mostrarse “reacio a entablar relaciones cálidas” con La Habana tras la represión de las manifestaciones antigubernamentales.

CONTACTOS CON LA USAID

Entre los contactos bilaterales recientes está la donación de 100 equipos completos para bomberos que la agencia de EE. UU. para el Desarrollo Internacional (Usaid, en inglés) está entregando a Cuba a raíz del grave incendio industrial que arrasó en agosto una base de depósitos de combustible en Matanzas, con 17 fallecidos.

Además, esta agencia ha destinado recientemente dos millones de dólares para asistir a los damnificados por el huracán Ian, que arrasó el occidente de la isla en septiembre, con tres muertes y daños en 100.000 viviendas y 21.000 hectáreas de cultivos.

Cuba, que ha acusado en el pasado a Usaid de financiar a grupos disidentes dentro y fuera de la isla, ha confirmado el envío de equipos y agradecido la ayuda por el huracán, que será canalizada por la Federación Internacional de la Cruz Roja.

 MIGRACIÓN Y SERVICIOS CONSULARES

Estos movimientos se producen en un año fiscal (octubre 2021-septiembre 2022) en el que se han registrado unas cifras récord de migrantes en general -y de cubanos en particular- en la frontera de EE. UU. La migración se ha convertido en tema clave en la política nacional estadounidense.

Según el Departamento de Aduanas y Protección de Fronteras (CBP) los migrantes cubanos sumaron 224.607 en ese período.

El éxodo de cubanos ya marcó el diálogo bilateral sobre migración de abril pasado en Washington, otro mecanismo reactivado por la administración Biden y que Trump había suspendido en 2018.

El Gobierno de EE. UU. ha tomado además varias medidas en los últimos meses para avanzar en la normalización de la cuestión migratoria, como el incremento paulatino de sus servicios consulares en la isla y el restablecimiento de un programa de reunificación familiar, suspendido desde 2017.

Según sus acuerdos bilaterales, Washington debe emitir al menos 20.000 visas al año para migrantes cubanos, una cifra que va a cumplir en este ejercicio por primera vez en un lustro.

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