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Mexicano Héctor Gutiérrez destaca al natural en corrida en estado de Jalisco

Los toreros mexicanos Héctor Gutiérrez y Arturo Gilio cortaron tres y una oreja, respectivamente, mientras que el rejoneador español Andy Cartagena logró tres apéndices en la segunda corrida de la Feria de Carnaval en Jalostotitlán, población de Jalisco, oeste de México, celebrada este lunes.

Los Toros de La Concepción fueron justos de presentación pero de buen y diverso juego. Se registró más de tres cuartos de entrada en la plaza Fermin Espinosa “Armillita”, con capacidad para 6.500 personas.

Gutiérrez realizó su mejor toreo en Jalostotitlán. Una faena con la mano izquierda que otorga categoría al diestro y al ciclo taurino de la población ubicada en Los Altos de Jalisco.

Sucedió con un toro anovillado que tomaba con decisión los vuelos, con un punto de falta de casta, añadiendo con esto tensión. La controló bien Gutiérrez. Primero de rodillas y luego en una magnífica tanda de tres pases con la derecha seguida de una sensacional con la izquierda, también de trio.

La siguiente de naturales fue todavía mejor. Larga, de seis pases, todos de mucha pausa con la cadera girada siempre hacia el de La Concepción que por ese pitón tenía una emoción infinita.

La falta de casta con la derecha sirvió a Héctor para demostrar su valor. Mató con una estocada desprendida pero fulminante. La autoridad antes magna con el jinete español del cartel decidió que la mejor faena al natural en tiempo, solo merecía una oreja. La estadística cada día más inútil no recoge la importancia de lo realizado por Gutiérrez.

El joven torero completó el requisito de la puerta grande con el quinto. Otro sin excesivo trapío pero encastado. Tomaba la muleta oliendo el albero. Gutiérrez otra vez inició de rodillas. La faena tuvo aire de ejercicio profesional, probablemente aún asimilando la obra de arte realizada con la mano izquierda en el segundo de la tarde.

Le faltó entrega y quizás desaprovechó un gran pitón siniestro. Acudió al tremendismo acabando con circulares de rodillas para suplir la falta de concentración. Estoqueó con una caída y obtuvo el par. La puerta grande era más que merecida por aquellos naturales de su primer toro. Gutiérrez que devolvió con razón una oreja en la plaza de Texcoco se ha encontrado a sí mismo cargando la suerte. Que no se pierda.

Su compañero de generación y terna, Arturo Gilio, obtuvo una oreja justificada por la magnífica estocada a su primer toro.

Antes toreó siempre en redondo y sin cruzarse. Tuvo el mérito de sacar provecho a la embestida de media altura del animal. La labor del mexicano culminó de manera fulminante y canónica. Tirandose y aguantando entre los pitones para finiquitar dignamente al toro. El palco le dio un apéndice.

No pudo con el bravo cierra plaza que le superó en todo momento y al que acabó por asilvestrar debido a la falta de sitio con la que hizo su labor.

En cuanto al rejoneador español Andy Cartagena, decir que en sus dos astados aplicó una lidia de mucho trotar en círculo.

Tras despitorrarse de salida el abre plaza enfrentó otro buen toro sin dejarse tocar, con prudencia. Adornó bien, sin ningún fallo, mató mejor y el juez le dio dos orejas que descolocaron al respetable. La petición fue claramente de una.

Con el sobrero de Villa Carmela, sin trapío y con fijeza, Cartagena acortó la circunferencia sobre la que desplegó su doma de muchas vueltas. Mató a la primera y recibió la tercera de la tarde.

La corrida contó con la anécdota de un espontáneo que con la complicidad de la autoridad pudo mostrar sus ganas y quien logró se autorizase la lidia del toro con el pitón diseccionado al final del festejo. Este episodio contrasta con la importancia de lo realizado por el mexicano Héctor Gutiérrez. EFE

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