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Meloni conquista Lombardía, el feudo histórico de su socio Salvini

Los ultraderechistas Hermanos de Italia, el partido de la primera ministra Giorgia Meloni, se convirtieron hoy en la fuerza hegemónica en la región de Lombardía (norte), arrebatando a la Liga de su socio Matteo Salvini su histórico feudo.

Las elecciones en esta importante región con capital en Milán, el motor económico italiano, fueron ganadas por la coalición derechista que gobierna Italia desde octubre, integrada por los partidos de Meloni, Salvini y la Forza Italia de Silvio Berlusconi.

Como se esperaba, la alianza conservadora mantendrá el control de Lombardía -gobernada ininterrumpidamente por la derecha desde 1994- y su presidente, Attilio Fontana, seguirá en el cargo. Pero el escrutinio ha constatado un interesante “sorpasso” en el equilibrio de fuerzas interno de la coalición conservadora.

Hasta las elecciones generales del pasado septiembre, los Hermanos de Italia, fundado por los últimos fascistas, era la tercera pata de la alianza, liderada entonces por Salvini, pero eso cambió y Meloni llegó al poder aupada por el extraordinario avance de su partido, cabalgando el descontento de la crisis y la pandemia.

Este fenómeno, el relevo en el liderazgo de la ultraderecha italiana, se ha repetido ahora en Lombardía, donde los Hermanos de Italia han conseguido el 25,8 % de votos, por delante de la Liga (16 %) y de Forza Italia (8,1 %), según los primeros datos escrutados.

Incluso el progresista Partido Demócrata, inmerso en una crisis y en pleno proceso de refundación, ha superado a la formación de Salvini (20,8%).

No se trata de un detalle baladí pues la norteña Lombardía no solo es el feudo histórico de la Liga, sino su esencia misma, pues el partido fue fundado en 1989 para exigir su independencia (un propósito que Salvini eliminó en 2013 para convertirlo en partido nacionalista).

Muestra de este primado “leguista” es que el candidato derechista, Attilio Fontana, es un abogado y viejo exponente de la antigua Liga Norte, pero ahora será apoyado por una coalición con los Hermanos de Italia como nueva locomotora.

Desde Hermanos de Italia, su exponente y ministro de Agricultura, Francesco Lollobrigida, tranquilizó asegurando que su partido “no quiere hacer la competencia a sus aliados”.

Salvini, que siguió el escrutinio desde la sede del partido en el centro de Milán, tomó las riendas de la Liga Norte en 2013 como un partido residual y asediado por las polémicas y la corrupción y lo convirtió en la tercera fuerza nacional, la primera de la derecha.

Aquel año, de hecho, la Liga llegó al Gobierno aliándose con los populistas del Movimiento 5 Estrellas, con Salvini como vicepresidente, aunque reventó la coalición apenas un año después, en el verano de 2019, en un intento vano de adelantar elecciones animado por las encuestas.

Fue entonces cuando emprendió una suerte de decadencia que le llevó del 18 % de votos de aquel año al 8,77 en las generales del pasado septiembre. Aún así, consiguió volver al Gobierno como vicepresidente, resignándose con Meloni como primera ministra.

Esta pérdida de fuerza de Salvini ha provocado la aparición de algunas -tímidas- críticas en su partido que hasta hace pocos años eran impensables y un pulso (disimulado) con el ala más moderada, representada por Giancarlo Giorgetti, actual ministro de Economía.

Más nítidos han sido los ataques del histriónico fundador de la tradicional Liga Norte, Umberto Bossi, soñador de la independencia de la llamada Padania, una región inventada del norte italiano al norte del río Po.

“Sin identidad, un movimiento político se muere”, avisó a modo de profecía Bossi el pasado diciembre, defendiendo el afán regionalista de la formación que fundó, ahora adelantada por Meloni. EFE

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