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Marcha contra la reforma de pensiones en feudo de la jefa de gobierno gala

Miles de personas se manifestaron este sábado en Vire (noroeste), en el corazón del distrito electoral de la primera ministra francesa, Élisabeth Borne, para protestar contra la reforma de las pensiones.

La protesta, convocada por los sindicatos, busca ser un símbolo de rechazo local y regional contra Borne, quien con frecuencia viaja a Vire, una localidad de 11.000 habitantes en plena campiña de la región de Normandía, para participar en actos políticos.

Entre 5.000 y 6.000 personas acudieron a la convocatoria, según los sindicatos, mientras que la prefectura (delegación del Gobierno) calculó unos 3.000 manifestantes.

Borne nació en París pero fue elegida diputada en junio pasado por un distrito electoral del departamento de Calvados, aunque el escaño pasó a su suplente un mes después tras pasar a ser jefa del Gobierno.

La primera ministra ha convocado una reunión el lunes con los presidentes de los grupos políticos de la Asamblea Nacional para intentar dejar atrás la crisis generada por la aprobación por decreto de la reforma de las pensiones sin voto de la cámara, en la que no había mayoría.

Los ecologistas anunciaron hoy que no asistirán a esa cita, algo que ya habían hecho el grupo de la izquierdista La Francia Insumisa y el comunista. “El país no está dispuesto a pasar página. Y nosotros tampoco”, dijo el partido ecologistas EELV en el comunicado en el que comunicó que no acudirá.

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En cambio, esos partidos han convocado para el martes una marcha hacia el Palacio de Matignon, sede del Gobierno, para insistir en sus rechazo contra la reforma de las pensiones y la forma en que ha sido aprobada.

Un día después, el miércoles, habrá otra reunión de Borne con los líderes sindicales, aunque estos han avanzado que pedirán que la reforma de las pensiones se ponga en suspenso y no se aplique mientras se discuten otras alternativas.

Pero la primera ministra ya advirtió el viernes de que no piensa poner la reforma en el congelador. “Poner una ley en suspenso es algo que no existe”, dijo Borne, en unas declaraciones durante un desplazamiento en las que sí insistió en hablar con los sindicatos de un “cambio de método” y de tratar con ellos otras cuestiones como “carreras profesionales o trabajos penosos”.

La líder ultraderechista Marine Le Pen avanzó su opinión de que la reunión del lunes con los jefes de los grupos parlamentarios “no servirá de nada” y recalcó que “la solución a esta crisis debe venir del pueblo, sea por un referéndum o por una disolución de la Asamblea Nacional”.

La siguiente fecha clave de esta crisis política será el 14 de abril, cuando el Consejo Constitucional tiene previsto emitir su dictamen sobre la validez legal de la ley. 

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