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Manila vuelve a la “nueva normalidad” tras dos años de duras restricciones

 Manila volvió este martes a la “nueva normalidad” después de que las autoridades rebajaran al mínimo las restricciones contra la pandemia de la covid-19 en la capital filipina y tras casi dos años de aplicación de férreas medidas.

La metrópoli, con unos 13,5 millones de habitantes, fue duramente castigada por la covid-19 y las autoridades no dudaron a la hora de aplicar uno de los confinamientos más largos y severos del mundo, así como el cierre de colegios durante más de un curso.

Con la relajación de medidas que entra en vigor hoy, los establecimientos de la urbe recuperan así el 100 % de su aforo, al igual que el transporte público y las oficinas, si bien la mascarilla seguirá siendo obligatoria para los lugares cerrados.

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La capital, donde la pobreza y el chabolismo han sido grandes factores de riesgo para la expansión del virus, se encuentra bajo las medidas menos estrictas desde el inicio de la pandemia.

La relajación de las normas coincide con la reapertura del archipiélago, que desde mediados de febrero abrió sus fronteras a turistas vacunados de 157 países con el objetivo de reactivar el importante sector turístico, pero que no incluye a China, uno de sus principales visitantes.

El país, el segundo más afectado por el virus en el Sudeste Asiático, también se encuentra en plena campaña electoral, en que se celebran coloridas caravanas de vehículos y masivas fiestas, de cara a los comicios presidenciales del 9 de mayo.

La capital, que vivió su peor ola de fallecidos entre agosto y diciembre de 2021, registró en enero de este año su número más alto de casos diario al superar los 10.000 infectados, pero desde entonces la curva de enfermos ha caído hasta los menos de 300 confirmados la víspera.

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Un patrón similar ha seguido el resto del país, que hace dos meses registró más de 38.000 casos mientras que el lunes se confirmaron menos de 1.000 nuevos pacientes.

Pese a la relajación de las medidas, la mascarilla seguirá siendo obligatoria para los lugares cerrados y se sigue exigiendo un certificado de vacunación para entrar en locales bajo techo, como restaurantes y gimnasios, o asistir a eventos, como misa y funerales.

Filipinas es el segundo país más afectado por la covid-19 en el Sudeste Asiático, por detrás de Indonesia, con 3,66 millones de contagios y más de 56.450 muertes.

La campaña de vacunación, no obstante, avanza con retraso, con el 57,6 por ciento de la población inoculado con la pauta completa, según los datos oficiales.

Tanto preocupan estos registros entre las autoridades que estas impusieron durante la última ola mayores restricciones de movimiento a los no vacunados contra la covid-19. 

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