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Lupe García, el réferi mexicano que querían linchar en Inglaterra | VIDEO

Foto: César Cerón
Foto: César Cerón

Hoy puede presumir 39 años de estar ligado al boxeo, primero repartiendo candela, aunque luego se decantaría por ser el tercero en la superficie.

José Guadalupe García, el réferi que bien debería estar inscrito como leyenda del pugilismo azteca, pero además como un personaje elegible para el Salón de la Fama, habla en entrevista con Ángel Metropolitano de una carrera prolífica.

De ser púgil amateur, a remero, para al final graduarse como árbitro en un ensogado, donde por cierto, revela, un par de veces pudo estar en peligro, luego de una decisión reprobada por el respetable.

“Sí, lo viví en Corea, en una pelea de Paul Banke contra Ki Joon Lee, los aficionados se fanatizan, nos les gusta que sus campeones, o locales, pierdan; también recuerdo que en la pelea de Pesos Completos en Inglaterra, Lenox Lewis vs. Oliver McCall, detuve el pleito en el segundo round, y me querían linchar en el Estadio de Wembley, pero don José Sulaimán (presidente del CMB) me felicitó por echarle lo que los mexicanos tenemos”.

Su historia en el boxeo…

Y el relato Lupe comienza desde muy chico, inspirado en el jefe de casa, pues en esos instantes de sacar el estrés, o de distracción, le daba por agarrarse a trompadas en las verbenas dominicales.

“Es una larga trayectoria, llegué al boxeo hace muchos años, a los 12, cuando descubrí que mi papá boxeaba en donde nací, Tarimoro, Guanajuato; salimos de la iglesia, y los domingos en los pueblitos uno va a misa, y luego sale uno a degustar todo lo que se ofrece.

“Mi padre me dijo que lo acompañara, y llegamos a unas canchas de basquetbol, en donde había mucha gente, y ya lo estaban esperando; le ponen los guantes, y me pide que me espere, me llevan hacia adentro, mi papá ya estaba peleando, gana por nocaut, le conté entre 15 o 16 nocauts, y ahí me di cuenta que el boxeo lo traigo en la sangre”.

Luego de aquella estampa viendo a su viejo en modo ídolo, ataviado de vítores, decide probar con guantes calzados a los puños, aunque sin brincar al profesional.

“Después de que crecí, a los 14 ya boxeaba con mis hermanos, mi papá nos empezaba a enseñar, y justo cuando cumplo casi 18 años, me vengo a la Ciudad de México en busca de nuevos horizontes, llego al Ejército Mexicano, estuve seis años, y conocí a grandes boxeadores, aprendí más de la técnica.

“Luego ingreso al Comité Olímpico (COM), y ahí también conocí a grandes peleadores de mi camada, como Gilberto Román, “El Gato” González, Genaro León, muchos de ellos, y es cuando de lleno aprendo de la técnica, y mi entrenador ahí fue Alfonso “El Negro” Pérez”.

De remero a réferi…

García, con la consigna de ser un orgullo del país, un ejemplo a seguir, probó en un nicho en el que pudo destacarse, pero como suele pasar de pronto con las instituciones en México, vino el bajón, el desdén, la desilusión, pero igual la alternativa para no desertar de sus sueños.

“Siempre tuve la ilusión de representar a México; de hecho, lo hice en otro deporte, que mucha gente no sabe, toda mi vida ha sido hacer deporte, en Remo estuve seleccionado, gané medallas en varias partes del mundo, fui seleccionado para los Juegos Olímpicos de Moscú; prácticamente tenía de mi mano el Remo y el boxeo.

“Cuando gané la medalla de oro en Estados Unidos, y me seleccionan para ir a Moscú 80, faltando cinco meses me dicen: ‘no puedes ir porque no hay presupuesto’; sentí algo muy feo en mi corazón, en mi ser, y me retiré un tiempo, pero después que platiqué con mis padres, regreso al COM y tomo más capacitación de oficial de ring, porque México siempre se ha caracterizado por tener oficiales de nivel mundial; así fue como inicié mi carrera deportiva de réferi, y he visitado los cinco continentes”.

¿Cómo fue su debut?

El profe hace una regresión en el tiempo, escarba en los recuerdos, y platica de esa su primera vez con pantalón negro, camisa de vestir, y moño, para dictar reglas.

“Debuté en marzo de 1980 en la Arena Coliseo, de ahí posteriormente fui ascendiendo, a seis, a ocho, a diez rounds, hasta que llegué a estelarista, y a peleas de campeonatos nacionales, internacionales y del mundo.

“Recuerdo que cuando el señor Sulaimán me dio la oportunidad, me dijo, ‘yo sé quién es usted, ya vi sus cualidades, usted va a llegar muy alto, porque es una persona muy profesional, que se prepara, y le auguro que va a representar a México en muchas partes del mundo’; en mi debut sentí nerviosismo”.

¿Y la preparación?

Como un atleta de pe a pa, en cuanto a preparación, y con el plus de que conoce las entrañas boxísticas, pues probó en las mismas, enlista sobre el trabajo que se debe tener en la posición que hoy ocupa, y de paso las virtudes para aspirar a la justeza.

“Es muy importante, porque si tú ya practicaste el boxeo, ya sabes los tipos de golpes que existen, y ya sabes los efectos que causa un golpe, efectivamente eso te ayuda muchísimo, porque sabes cómo daña un gancho, un upper, un recto, un volado, entonces tienes que ir viendo y valorando round por round; el minuto de descanso es para observar la atención que le está dando su equipo de trabajo al peleador, y estar atento a sus reacciones, a cómo responde luego de una caída, para analizar si está en condiciones de seguir.

“Tienes que conocer las reglas perfectamente bien, y saber en qué momentos aplicarlas, tener un criterio bien definido, ser imparcial cien por ciento, prepararte igual que un peleador, acondicionarte físicamente, y tienes que ver videos de las peleas para que tu trabajo sea más fácil; aplicar las reglas sin favoritismos, y sin prestarte a cosas turbias.

“Hay que practicar algunos ejercicios específicos de concentración, tienes que correr, igual prepararte en el gimnasio, inclusive yo practico en un ring para tenerlo bien medido en la mente, que sepas como moverte arriba de un cuadrilátero, saber en qué momento detener un combate, y evitar un golpe más, antes de”.

“Volvería a ser réferi”

Sin importar los recordatorios maternales, las reclamaciones, los abucheos, y todo lo que conlleva ser una autoridad con los blasones para decidir tal o cual desenlace, y sin que llegue el cuestionamiento, dice que lo haría otra vez.

Tenemos fracciones para decidir; me decía mi maestro, ‘si metes las cuatro patas, aguántese’; a eso te arriesgas, tu integridad física, porque la profesión es ingrata, pues nunca dejas contenta a la mayoría”.

José Guadalupe García | Deportes Ángel Metropolitano

 

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