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Luís Montenegro, el líder deconstruido de la derecha en Portugal

EFE
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Si hay una palabra que pudiera describir a Luís Montenegro, el principal candidato de la derecha en Portugal, es resiliencia tras más de 25 años en el conservador Partido Social Demócrata (PSD); una cualidad que le ha permitido sobrevivir a las derrotas y aspirar ahora a convertirse en primer ministro.

Y es que el futuro del líder de la coalición Alianza Democrática, integrada por el PSD y el CDS-PP, era incierto antes de noviembre pasado, cuando sus críticos no le auguraban vida política más allá de las elecciones europeas de junio de 2024.

Le faltaba contundencia e ilusionar a las bases del partido de los baronatos del norte. Afable en el tú a tú, carecía de carisma en las interlocuciones con los medios de comunicación.

Sin embargo, la dimisión del primer ministro, el socialista António Costa, el pasado 7 de noviembre y la convocatoria de comicios anticipados el 10 marzo le dio alas para construir, o más bien deconstruir, la imagen de sí mismo como posible jefe de Gobierno, con una campaña planteada en la calle, pueblo por pueblo y de contacto directo con los electores.

El punto de partida fue el Congreso Nacional del PSD a finales de noviembre, cuando Montenegro relanzó su apuesta para mostrarse como una alternativa a los socialistas, y ha quedado apuntalada durante los debates electorales de febrero, donde ha ofrecido una versión de sí mismo como líder que argumenta sin perder la calma ni despeinarse.

Frente a la ultraderecha, Montenegro ofrece el lado amable del conservadurismo y deja a otros en su partido que adopten una línea más dura, aunque ya ha avisado de que no tiene ninguna intención de pactar con el dirigente del partido extremista Chega, André Ventura, un viejo conocido proveniente del PSD.

Y ello pese a que se da la circunstancia de que en el pasado Montenegro llegó a apoyar a Ventura en la época en que este militaba en el PSD y se presentó como candidato a la alcaldía de Loures.

Como anécdota de su relación está la eterna pregunta que los periodistas hacen a Ventura sobre si estaba pensando en el presidente del PSD cuando escribió una novela titulada ‘Montenegro’, publicada en 2008, con un protagonista llamado Luís Montenegro, ninfómano, drogadicto y ganador de la Vuelta a España. Ventura siempre ha dicho que no lo conocía en aquella época.

El Montenegro real, cuyo nombre completo es Luís Filipe Montenegro Cardoso de Morais Esteves, nació en 1973 en Oporto y se forjó en política local en el pueblo donde se crió, Espinho, una localidad de 10.000 habitantes al sur de la segunda ciudad del país.

‘Filipinho’, como le llaman en casa, o el ‘ervilha’ (guisante) como le apodaban sus amigos, fue líder de la Juventud Social Demócrata de Espinho y ocupó puestos como el de presidente de la Asamblea Municipal -encargada de supervisar la labor del Ayuntamiento- y concejal, e incluso fue derrotado en dos ocasiones cuando se postuló para la alcaldía.

Montenegro sabe de sobra lo que es perder y levantarse, porque también fue derrotado como aspirante de su partido para dirigir el distrito de Aveiro y años más tarde fue vencido en dos ocasiones por Rui Rio en la contienda para presidir el PSD.

Echando la vista atrás contaba en una entrevista reciente a la cadena TVI qué se considera una persona reflexiva a la que le gusta ponderar bien las cosas a la hora de tomar una decisión y nunca precipitarse, lo que ha sido su filosofía a lo largo de su carrera.

A nivel nacional fue diputado durante 16 años en el Parlamento e incluso presidente de la bancada de su partido entre 2011 y 2017, aunque no tenía escaño en la cámara disuelta en enero con motivo de las elecciones de este 10 de marzo, lo que le restaba visibilidad.

En mayo de 2022 venció las primarias del PSD con el 72,48% de los votos ante el exministro Jorge Moreira da Silva. El mismo día que asumía la presidencia del PSD en un acto en Oporto, Montenegro durmió en su casa de Espinho con su mujer y sus dos hijos.

Este vínculo con su familia y sus raíces -dice que la máxima inspiración en su vida ha sido su padre-, siempre ha guiado a este hombre, cuya gran afición es el fútbol y que perdió a uno de sus dos hermanos, Henrique, un año y medio mayor que él por una parada cardiorrespiratoria en 2017.

Hace poco admitía en una entrevista que su vida era “más intensa” antes de meterse en política, porque “no tenía tanta preocupación”. EFE

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