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Los soldados ucranianos en el frente se encaran con los ratones y con el frío

Fuente: EFE
Fuente: EFE

Además del peligro de los constantes ataques rusos, los soldados ucranianos se enfrentan en muchas de sus posiciones del frente a plagas de ratones y, al comienzo del invierno, tienen que adaptarse a la bajada de las temperaturas y al lodo.

En las últimas semanas los gatos se han convertido en las nuevas estrellas de las redes sociales ucranianas y el alivio emocional que proporcionan es solo uno de los motivos. La mayoría de ellos aparecen en fotos con sus dueños, vestidos de uniforme.

“Los ratones se han convertido en un gran problema para los soldados ucranianos, destruyendo bienes y municiones o simplemente dificultando el sueño”, explica “Ukrainian War Cats”, una cuenta de Instagram con unos 25.000 seguidores.

“Hay una cantidad increíble. Se lo comen todo: plástico, madera y munición, roen a través de los muros y las paredes”, dice a EFE Oleksandr Zhugan, un soldado de la brigada 241 del Ejército ucraniano y profesor de teatro en la vida civil, desde el puesto de su unidad en la región de Donetsk a un kilómetro y medio del frente.

Los campos con cosechas sin recoger se multiplican en las zonas del frente, lo que proporciona una abundancia de alimento para los roedores, cuya proliferación es también la manifestación del impacto negativo de la invasión rusa sobre el medio ambiente.

“Las hostilidades han hecho huir a los depredadores, como los zorros y los búhos, por lo que los ratones se multiplican a unas tasas anormales”, explica Zhugan.

Para contrarrestar esta “invasión” de ratones, los soldados ucranianos adoptan gatos en las zonas del frente. Zhugan también “da empleo” a una gata y sus cuatro gatitos, pero dice que aún así “claramente no dan abasto”.

Envenenar a los ratones no es una opción debido a la baja eficiencia y al olor que rápidamente se extiende por los refugios subterráneos si un roedor muere dentro.

Zhugan y sus compañeros usan por ello trampas y cada mañana transportan a unos cincuenta ratones capturados, vivos, para soltarlos en un barranco cercano, con la esperanza de que no encuentren el camino de vuelta.

Con las temperaturas bajo cero en el este del país, la lucha contra el frío se convierte en otro desafío para los soldados, aunque la experiencia de la campaña anterior supone que están ahora mejor preparados.

“Ya estamos adecuadamente equipados con ropa térmica”, dice Zhugan.

Debido a la constante amenaza de los ataques rusos, los soldados no son capaces de traer más materiales con los que aislar apropiadamente su refugio. Usan una calefacción de gas, en lugar de una estufa de leña, ya que es más eficiente y no deja rastros de humo que pueda detectar el enemigo.

No obstante, los que luchan en las trincheras en el propio frente a menudo no pueden ni siquiera permitirse esto.

El año pasado se produjeron muchos casos de congelación, que obligaron incluso a realizar amputaciones, en la zona de Bajmut, donde las temperaturas alcanzaron los 16 grados bajo cero durante el pico de la ofensiva de los mercenarios de Wagner.

Las velas de trinchera, hechas en masa por voluntarios a partir de cartón encerado y latas, pueden ser parte de la solución, al proporcionar una forma de hervir agua o calentarse un poco, cubriendo la vela con una tela.

Sin embargo, también pueden revelar la localización de los soldados a los drones rusos, equipados con sistemas de visión térmica, advierte Maria Alfiorova, una voluntaria civil de Járkiv (noreste).

“Son los sistemas de calefacción químicos y de gasolina los que son muy importantes para ellos”, subraya Alfiorova a EFE.

Junto con otros voluntarios que hacen campañas de micromecenazgo para adquirirlos, ayuda a suministrarlos, junto con otros bienes esenciales, casi en el mismo frente, donde los soldados permanecen durante días equipados solo con lo que han traído ellos mismos.

Alfiorova también menciona las toallitas de limpieza en seco, más efectivas que las toallitas húmedas y que ayudan a los soldados a estar limpios y más confortables.

“Solo estamos vivos y libres gracias a nuestros defensores y tenemos que ayudarles a capear estas condiciones difíciles”, señala. EFE

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